Archive for the ‘Indonesia’ Category

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Nuevos vientos

18 mayo 2011

Coron Island, Busuanga, Filipinas

-día 587-

Una bola rojo fuego asomó por el este iluminando los cráteres que agujerean Java Central, que despuntaban por encima de las nubes; al atravesarlas apareció ante nuestros pies la ciudad de Jogjakarta, entre los verdes arrozales y las faldas de los volcanes. No era así como se suponía que debía llegar a Java, un vuelo para una distancia fácilmente realizable en dos días de viaje me parecía un insulto a mi manera de viajar, pero el agujero que volvió a resultarme Bali no me había dejado otra alternativa.

De 19 Indonesia II

Jogja -como se la conoce familiarmente- es una ciudad joven, dinámica, llena de estudiantes y actividades diversas, es un centro cultural de referencia en Java y en Indonesia, y su pasado, arquitectura y vivas tradiciones siguen reclamando dia a día la capital que en otro tiempo fue, hasta que los holandeses crearon la metrópolis de Jakarta.

De 19 Indonesia II
De 19 Indonesia II

Tuve la suerte de reencontrar allí a Daniela, la amiga ecuatoriana que conocí meses atrás en Flores, que me introdujo en su círculo de amistades, y fue parcialmente responsable de que los días transcurrieran entre la improvisación y el relax de quien vuelve a un hogar conocido; creándome un riesgo potencial de cavar otro agujero que me retuviera por largo tiempo. La ciudad entera vive la resaca de la última erupción del Merati del pasado noviembre: aún puede verse humear al volcán en una soleada mañana, miles de desplazados continúan sin hogar, los pescadores siguen excavando cenizas de un río gris sin vida, y centenares de trabajadores rascan delicadamente con tallos de arroz todo el hollín depositado sobre budas, barcos y otros relieves en la gran stupa de Borobudur, la stupa budista más grande del mundo, un gran mandala tridimensional levantado hace más de mil años.

Son las seis de la tarde en Indonesia occidental, una mezquita hace su llamada a la oración mientras el sol se pone ensombreciendo Borobudur, el aire de nuevo huele a incienso y rosas, y algunos hogares y comercios hacen ofrendas a dioses y espíritus… ¿en qué otro lugar de la tierra puede uno encontrar este fascinante ambiente?

De 19 Indonesia II
De 19 Indonesia II
De 19 Indonesia II
De 19 Indonesia II

Pero esta vez no hay tiempo para más, me habría quedado más días, más semanas, podría fácilmente incluso establecerme por un tiempo en esta agradable capital javanesa, pero no ahora, ahora era uno de los pocos momentos donde no podía. Un avión que no puedo perder me espera en Jakarta, 500 km hacia el este, en dos días exactamente. Recorrí esa distancia en tren, para apreciar superficialmente el paisaje javanés, que me sorprendió muy gratamente. En lugar de las macrociudades, fábricas y polución que cabría esperarse de la isla más poblada del mundo, me encontre montañas, terrazas de arroz, ríos y selvas… aunque una sorpresa aún mayor me esperaba dentro del tren; después de haber pasado largas temporadas en el transiberiano ruso, los masificados trenes chinos, los incómodos trenes thais y los caóticos ferrocarriles indios, pensaba que ya poco me quedaba por aprender en asuntos ferroviarios… sin embargo Indonesia tenía, de nuevo, la última palabra: el desfile constante de vendedores y pedigüeños durante las nueve horas de trayecto fue todo un homenaje tanto a la originalidad e inteligencia de los vendedores, como al horror de los más desgraciados, desfile llevado con la dignidad y el respeto propios de una reunión diplomática.

De 19 Indonesia II
De 19 Indonesia II

Jakarta, la temida, desde mucho antes de llegar a Indonesia me había cansado de leer referencias negativas sobre ella; desde que pisé el mayor archipiélago del mundo me acostumbré a que la gente hablara pestes de su capital… pestes que al principio yo también me creí. Detrás de la moderna estación de tren me vi en la complicada tarea de encontrar el bus correcto a mi destino, una vez dentro, deduje que si no saltaba del bus en marcha con todo mi equipaje iba a terminar en la última parada, puesto que pocos conductores osan detenerse tal y como está el tráfico aquí. Pero en mi parada me esperaba Neyni -otra amiga que había conocido meses atrás en Bangkok, junto a otros viajeros venidos de todo el mundo-, que me alojó en su casa con su adorable familia y me permitió el lujo de mirar el lado más amable de Jakarta. Junto a otros amigos visitamos warungs, museos, transportes, cafés… de día y de noche, de todo tipo. La otra gran ventaja de estar en una cosmopolita capital es que es un inmejorable lugar de paso y residencia para viajeros, lo que me permitió volver a ver a otras viejas caras que había conocido tiempo atrás durante mi recorrido asiático, y conocer a unas cuantas nuevas Así pues, a esa última noche-despedida que organicé acudieron a la reunión Ani, de Jogjakarta; Ully, de Sulawesi; Neyni, de Bangkok; y Bruno, de Kuala Lumpur, acompañado de una preciosa sorpresa de cuatro meses. Ellos me brindaron la mejor despedida de una tierra a al que estoy empezando a concebir como propia. Me quedaba una última despedida: una carrera contra el tiempo por las calles de Jakarta, donde el concepto “atasco” cobra una nueva e inimaginable dimensión; una llegada al aeropuerto 10 minutos antes de que despegase mi vuelo, con la facturación ya cerradísima y ninguna esperanza de embarcar; y una comprensión con sonrisa incluida por parte del equipo de Air Asia, que me permitió tomar el primero de esa conexión de vuelos sin ponerme problemas. Tras esta despedida tan emotiva como la anterior abandoné, de nuevo y por largo tiempo, Indonesia.

De 19 Indonesia II

¿Pero adónde voy? Creo que es momento ya, tras dos meses de secretismos, de revelar la próxima etapa del viaje: el vuelo desde Jakarta era hasta Kota Kinabalu, donde me reencontraría con Borneo fugazmente, puesto que al día siguiente tomaba otro avión hasta Manila. Filipinas había sido siempre un destino muy esperado, pero desgraciadamenet no sería esta vez cuando le dedique el tiempo que merece, puesto que el último de los vuelos lo tomaría diez días más tarde desde la misma Manila despidiéndome, esta vez sí, de Asia, una Asia que decidí visitar a última hora antes de la partida, donde esperaba haber pasado 3 ó 4 meses, y de donde no me habría ido.

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Destino:  Saipan, Islas Marianas del Norte, en Micronesia. Tras meses de intensa búsqueda y de enviar varias solicitudes, por fin encontré lo que tanto había querido: un pasaje en barco-stop hasta las Américas, a través del Pacífico y el Ártico, hasta Vancouver, en la costa oeste canadiense. Desde Saipan.

Indonesia estaba en la ruta hacia el archipiélago de las Marianas como el trayecto más económico que encontré, fue una decisión de última hora, y un gran acierto. Ni el “tener que volver” al lugar que había dejado recientemente, ni lo precipitado de la elección impidieron que disfrutara cada uno de los momentos en una tierra que se ha convertido en uno de mis lugares preferidos sobre el planeta, por su gente, principalmente, que consigue superar con creces a sus magníficos volcanes y fondos marinos, a sus playas y templos.

De 19 Indonesia II
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Benny, Eve, Purnomo, Leni, Sita, Erik, Rama, Asen, Hasan, Fitri, Lina, Angie, Tianri, Senddi, Papagero, Mama, Yudi, Ratna, Kumi, Kaye, Dean, Sara, Babitha, Kasia, Hazel, Jose, Chris, Daniela, Ale, Karli, Ani, Ina, Neyni, Sari, Bruno, Ully… y tantas y tantas sonrisas anónimas:

TERIMA KASI UNTUK SEMUA DAN SAMPAI JUMPA!

De 19 Indonesia II
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El canto del gekko

6 mayo 2011

Ubud, Bali, Indonesia

-día 569-

De 19 Indonesia II

Minutos antes de aterrizar, unos versos de Sabina se repetían en mi mente una y otra vez: “en Comala comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”, decían. Eran unas sabias palabras, y sabía lo que arriesgaba regresando, pero ante todo era consciente de adonde venía, Indonesia es un país de extremos, aquí los momentos más duros y desquiciantes están separados por una fina línea del amor incondicional y la felicidad más pura, bien lo había aprendido la vez anterior de la manera más dura.

De 19 Indonesia II

Purnomo me esperaba en el aeropuerto para entregarme la moto que me daría libertad para moverme por la isla durante los próximos días; pero ya conocía Bali, el plan inicial era únicamente visitar a mis amigos y cruzar lo antes posible a la cercana isla de Java, objetivo principal de este regreso a Indonesia; el día 12 de mayo otro vuelo me esperaría en Jakarta para ejecutar el siguiente paso de esta nueva etapa del viaje, tan matemáticamente preparado.

De 19 Indonesia II

Volvía a lo que tanto había añorado, de repente, todo volvía: el calor, el ruido, los olores, los sabores, los templos, las sonrisas… todos aquellos detalles que meses atrás formaban parte de mi imperceptible rutina, de repente volvían a la vida, y con cariño e ilusión iba recuperando uno a uno todos mis recuerdos. Me volví a encontrar con muchas caras conocidas, y conocí muchas nuevas, los días volvían a ser infinitos y emocionantes, pero transcurrían en un suspiro, las situaciones surrealistas y el sentimiento “pero-cómo-he-llegado-yo-aquí” formaban parte de la rutina cotidiana, constantemente me veía envuelto por una energía y una felicidad como hacía tiempo que no sentía… y los gekkos volvían a cantar en las cálidas noches.

De 19 Indonesia II

Buscando alejamiento de los lugares que ha corrompido el sucio negocio del turismo de masa, regresé a los templos, pasé varios días viviendo con una entrañable familia balinesa en la montaña, toqué el gambelan en una celebración, presencié el tratamiento de unas migrañas por un chamán en una remota aldea del interior, encontré una catarata en medio de la selva, aportamos la frescura y las ganas de jugar a un orfanato en la ciudad de Denpasar y nos llevamos mucho más en un evento organizado por el grupo local de Couchsurfing, en el que además de los juegos, canciones y obras de teatro, dos dentistas locales, una enfermera filipina y yo aprovechamos para hacer un chequeo médico a 29 niños y niñas; el trigésimo paciente del día fue un adulto que se ahogó horas después en una piscina y que tuvimos que reanimar y envíar al hospital ante la pasividad del contemplativo público…

De 19 Indonesia II
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Me había preparado tres o cuatro días para Bali, ya llevaba una semana… ¡y aún quería más! A base de robarle días a Java, en el último momento decidí regresar al pueblo de Ubud que tan bien me había tratado la vez anterior… y ya no pude salir. El buen ambiente de una casa de viajeros que amablemente me alojaron ha impedido toda posibilidad seria de volver a hacer la mochila, las actividades en grupo, las charlas nocturnas, el ambiente multicultural, los diversos talleres, el aprendizaje colectivo, las cenas internacionales y mucho más son los responsables directos de que haya cancelado las ascensiones al Gunung Ijen y al Gunung Bromo, famosos volcanes javaneses, y de que termine cancelando otras muchas visitas que tenía preparadas. Pero no me arrepiento en absoluto; creo que cuando ya se llevan meses en la carretera, desgraciadamente llega un momento en el que todas las montañas se parecen, y también los templos, y las cuevas, y todas las islas paradisíacas; pero la gente que se cruza en tu camino siempre es nueva, con todos se comparte y de todos se puede aprender algo, y creo estar descubriendo o confirmando a estas alturas que ése es el motor principal que mueve el viaje.

De 19 Indonesia II
De 19 Indonesia II
De 19 Indonesia II

Pero sí, iré a Java, no tengo elección ni tampoco tiempo que perder, una nueva e interesantísima etapa del viaje se aproxima mucho antes de lo que pensáis, y para ello he de pasar por Jakarta; todo se sabrá a su debido momento… pero por si acaso os pido que no me os despistéis, que os veo un poco dispersos últimamente y se avecinan cambios drásticos.

De 19 Indonesia II
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La puerta al Paraíso

31 enero 2011

-día 473-

LLevaba tiempo resistiéndome, pero al final de la etapa fue imposible no contagiarme por la locura indonesia, y yo, loco también, llegué a la isla de Bali cargando demasiados prejuicios en la mochila…

Invocation card: medidas de seguridad en las aerolíneas indonesias

De Bali-Lombok

De Bali-Lombok
De Bali-Lombok

Dicen que quien atraviese estas puertas entrará al paraíso, a la morada de los dioses en la tierra… ¿quieres entrar?

De Bali-Lombok

Bali. De no ser por la gran oferta para volar a Australia, probablemente ni me habría planteado venir. Me imaginaba una isla que en su día sí fue un paraíso para unos pocos afortunados, pero del que tras casi treinta años de turismo masivo, ya poco quedaba. Imaginaba obesos australianos descamisados agarrados a la Bintang desde primera hora de la mañana, fiestas adolescentes, pubs y clubs cutres y horteras abarrotando las calles, y a los ya conocidos chicos-para-todo recitando incansablemente su mantra: transport, mister?… marihuana? mushroom? cocain? opium? girls? boys?. En definitiva, me imaginaba una réplica de ciertas áreas tailandesas en el hemisferio sur. Y no iba tan desencaminado…

CONCURSO!

Por medio de los comentarios os animo a poner creativos títulos a las siguientes 3 fotografías haciendo vuestra propia historia.

¡Hay premio para el más ingenioso!

De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok

Lo que yo no sabía hasta después de haber aterrizado en Denpasar, es que todo eso que mi mente había creado era sólo un pequeño ghetto turístico reducido al área de Kuta-Legian, un lugar que en su día fue un tranquilo pueblo de pescadores, pero gracias a sus magníficas playas tan propicias para el surf como para cualquier otra actividad, a su clima envidiable y a la amabilidad de su gente, se terminó convirtiendo en uno de los centros vacacionales más grandes del planeta.

De Bali-Lombok
De Bali-Lombok

Afortunadamente Bali tiene más de 30 años de antigüedad, y su fama de “Paraíso en la Tierra” viene de lejos… merecidamente. A los colonos holandeses les costó hacerse con el control de la pequeña isla, aun a pesar de que ya administraban casi todo el resto del archipiélago desde hacía décadas; y cuentan las crónicas de la época que aquellos marinos que con tanto esfuerzo lograron asentarse y conquistar la isla, fueron a su vez conquistados por la dulzura balinesa y la hermosura de sus paisajes; y al acabar la faena, cuando el capitán del barco ordenó a a sus marineros hacer las maletas de regreso a Rotterdam, la tripulación le contestó al unísono que si eso que fuera tirando él, que por el camino le alcanzaban…

De Bali-Lombok
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De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok

El comportamiento de aquellos navegantes sentó un precedente, y en los siglos posteriores numerosos fueron los europeos que decidieron cambiar definitivamente los grises cielos del viejo continente por la magia balinesa, y la moda continúa…

De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok

Y yo, que generalmente no me suelo dejar influir por las modas, esta vez me pilló por sorpresa, y de nuevo me volví a ver con ganas de no querer dejarlo tan pronto, aborreciendo esta nueva modalidad de viaje donde tengo que tener billetes de salida y fechas cerradas, cortando el paso a la improvisación que ha marcado el camino hasta ahora. A Bali también le debo una disculpa, por ignorante, y es que me fascinó que a pesar de ser el epicentro del turismo masificado, el objetivo de esta nueva migración-colonización y de haber sufrido tanto cambio sin velocidad de asimilación, sus inteligentes habitantes han sabido preservar su cultura, idioma y tradiciones como llevan haciendo durante el último milenio, haciendo caso omiso de las miradas extranjeras, o mejor aún, invitándoles a participar con respeto y a compartir su forma de vida. Bali es prácticamente el único reducto hindú fuera del subcontinente, donde la historia tuvo el capricho de preparar un plato indio lejos de casa, aderezado y adaptado por y para los balineses, y cuyo resultado maravilla a locales y visitantes.

De Bali-Lombok
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De Bali-Lombok
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De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok

Tuve la gran suerte de haber podido conocer todo esto desde dentro, y desde el primer día que pisé la isla fueron los amigos que allí hice quienes me pudieron enseñar de primera mano lo que a veces pasa desapercibido para el turismo convencional, visitando y conociendo día tras día, diferentes rincones de la isla, y apreciando también de vez en cuando su conocida vida nocturna. Tan bien me estaba tratando Indonesia en las últimas semanas que al final las amenazas se cumplieron, Australia estaba perdiendo cada vez más interés y, para qué negarlo, me daba miedo, miedo de quedar varado en algún punto arruinándome rápidamente, miedo de regresar a occidente tras mis quince meses en Asia; e Indonesia seguía ofreciéndome su cara más amable e invitándome dulcemente a seguirla conociendo. Me quedé. Fruto de una decisión precipitada. Cambié el billete. Me fui a las islas Gilis.

De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok

Estos tres islotes cerca de la isla de Lombok parecen ser otro punto fuerte del turismo, del turismo alternativo esta vez, pero ahora, en temporada de lluvias, estaban prácticamente desiertas. Todas se pueden recorrer a pie en un par de horas, de hecho es la única manera de hacerlo porque está prohibido cualquier transporte con motor salvo la pequeña barca diaria, única forma de llegar a ellas. La vida allí tiene otro ritmo, el ritmo de las guitarras, el de las olas, el de los burros que transportan la mercancía, el ritmo de una relajada tarde de pesca; al igual que la vida social, que también sabe bailar al ritmo de las Gilis, Una de las últimas sorpresas fue la inesperada visita de Khalil y Laras en Gili Air, dos amigos que había dejado en Bali días atrás, todo un lujo, y que junto a Cata, Aldana y toda la gente que allí íbamos encontrando terminaban de robarle importancia al ya insignificante concepto de “tiempo”.

De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
De Bali-Lombok

El plan es que no hay plan: hamaca, libros, risas, snorkel en sus aguas turquesas… y solucionamos el problema de las caras cenas saliendo de pesca por la tarde con la gente local: calamares y pescado asado en un fuego a la orilla del mar… ¿de verdad que quiero ir a Australia?

De Bali-Lombok
De Bali-Lombok
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Flores con olor a prehistoria

14 enero 2011

Bali, Indonesia

-día 455-

Gracias a Markus Rechlin y a Scott Dusek por prestarme sus hermosas fotografías para compartir con vosotros allí donde mi camarita compacta nunca podrá llegar.

Thanx a lot to Markus Rechlin and Scott Dusek for sharing their beautiful pictures from Komodo, i still owe you, at least one Bintang.

De Flores

Me fui. Fruto de una decisión poco trabajada tomada en el último momento, como podría haberme quedado… pero sólo hay un barco quincenal y perderlo suponía problemas.

De Flores

El agua es fuente de vida… pero es gracias a los barcos; los pasillos y las escaleras del Bukit Siguntang eran caóticos bazares: frutas, juguetes, arroces, bebidas… no obstante, nada comparado con la actividad en las cubiertas de la clase “ekonomi”, donde dormíamos hacinadas más de mil personas; sería más correcto decir que compartíamos espacio, porque dormir, poco, aquello era una fiesta. Las casi veinte horas que transcurrieron entre la isla de Sulawesi y la de Flores se diluyeron entre risas, comida compartida, guitarras, bailes, chistes, interpretaciones… y la gente que a mí ya no me parecían indonesios, esas pieles tan oscuras, esas sonrisas tan blancas, esos pelos tan locos, esas risas tan escandalosas… ¡eran africanas! Después me daría cuenta que la mitad oriental de la isla de Flores está habitado por melanesios, que se extienden a este lado del Pacífico, ¡estaba cambiando de continente sin darme cuenta!

De Flores

La llegada del Pelni es todo un acontecimiento en los puertos por donde pasa, era más de medianoche en la pequeña ciudad costera de Maumere cuando el barco llegó a tierra, pero el puerto echaba humo, y no sólo por las ollas sirviendo arroz, pollo y noodles; un ejército de porteadores vestidos de naranja tomó abordó el barco en cuestión de segundos, taxistas, intermediarios, ojeks, buscavidas de todo tipo no querían perder la oportunidad de sacarse un puñado de rupias esa noche.

De Flores
De Flores

-¿Flores? No es ahí dónde descubren un bicho nuevo cada semana? -me dijo mi amigo Marcos, que sabe de todo-. Y efectivamente, las condiciones climatológicas, orográficas y el aislamiento territorial hicieron de esta pequeña isla todo un laboratorio viviente, incluyendo humanos. Es aquí donde se encontró la primera prueba de que los homínidos que abandonaron África no se conformaban con Asia continental, querían más, y se las ingeniaron para cruzar un bravo mar de más de 20 km, algo más loable que viajar en nuestro tiempo a la luna. De eso hace 800.000 años. ¿Y para qué? Para llegar a un abrupto peñasco en mitad del océano, completamente intransitable, ocupado por selvas y acantilados, una isla totalmente hostil para el ser humano, y de una belleza inigualable. La evolución siguió su curso, y la isla se hizo famosa por ser creadora de extremos, pues posee toda una colección de especies endémicas gigantes y enanas de todo tipo (elefantes pigmeos, ratas como perros y los célebres dragones de Komodo que veremos luego, entre otras muchas); y aqui de nuevo, incluímos humanos: el “hobbit” de Flores (Homo floreciensis) pareció ser una especie de humanos que sobrevivió hasta hace 12.000 años, familias enteras que no llegaban al metro de estatura, y que pudieron extinguirse a causa de una cataclísmica erupción volcánica.

  • Volvamos un momento a una antigua foto:
De 17 Indonesia

Da confianza, ¿verdad? Cuando fotografié esa canoa en las islas Togian desconocía que es básicamente el mismo modelo que se lleva utilizando en el archipiélago que hoy forma Indonesia durante los últimos 10.000 años, año arriba, año abajo. Con esas embarcaciones los habitantes, buscando alternativas a los problemas de superpoblación, colonizaban nuevas tierras, y sus descendientes otras más allá… y así, china-chana, a principios del milenio que acabamos de dejar, los descendientes de los descendientes estaban llegando casi simultáneamente a Madagascar en el extremo occidental del Índico; a Nueva Zelanda en el extremo sur, dando origen a los futuros maoríes; y la Isla de Pascua, solitaria isla con casi 2.000 km de mar a su alrededor, ¡jodó con los indonesios!

Y aquí me planté yo a puntito para recibir al nuevo año: una fiesta familiar, con sacrificio porcino incluido y regado con arak (vino de palma destilado), a la luz de las velas, en la pequeña aldea de Wodong. Este año tranquilito, no hubo uvas, no hubo chinos, no tormentas de nieve ni viejos amigos… sólo una cena discretita, un baño nocturno en el mar y uno de los cielos más hermosos que pueda recordar.

De Flores
De Flores

Minutos después de la medianoche me iba a dormir, dando por concluido uno de los mejores años de mi vida… por ahora.

Moni era la siguiente etapa, otra pequeña aldea que en temporada alta atrae a hordas de viajeros gracias a la magia de su Gunung Kelimutu, pero que ahora estaba tan desierta como sus cimas y cráteres.

De Flores

Es sólo un volcán más, de los muchos que por la región abundan, pero su fama viene legítimamente dada por los tres lagos que cambian aleatoriamente de color con el paso del tiempo. A mi me tocó negro, turquesa y azul oscuro; para cuando vengáis probablemente veréis marrones, verdes, amarillos y rojos… cuestión de ir probando. Los científicos dicen que estos cambios se deben a los minerales disueltos en las laderas adyacentes, que van cambiando a la misma velocidad con la que cambian las aguas; los Lio que viven en este área de Flores dicen que sí, que digan lo que quieran, pero que su monte es sagrado y las almas de los difuntos van a parar a cada uno de los lagos, en función de su edad y pureza, y como esos sabiondos sigan blasfemiando la suya va a ir al negro negrísimo.

De Flores
De Flores
De Flores

Otro minibus atestado de gente, hierros salientes del asiento, cochinos y gallos como compañeros e infinitas curvas atravesando uno de los más bellos paisajes que jamás he visto, me llevó a Bajawa, y a descubrir sus pueblosa los pies del Gunung Inerie, una réplica exacta de ese lejano Teide.

De Flores

Los ngada siguen conservando su cultura y tradiciones centenarias , y adentrarse en su tierra es similar a ser absorbido por una máquina del tiempo o entrar a un plató de cine. ¿No os lo créeis? Mirad, mirad.

De Flores
De Flores
De Flores
De Flores
De Flores

El último bus me dejó, tras catorce horas de dura ruta en el extremo occidental de Flores: Labuanbajo, otra meta. Esta pequeña localidad pesquera es la puerta a todo un archipiélago conocido como Parque Nacional de Komodo, archifamoso por sus dragones, pero menos conocido por otros encantos aún más espectaculares.

De Flores
De Flores

El primer día tenía que cumplir con mi papel de turista, y me embarqué junto a mi nuevo amigo Markus en busca del preciado animal, un pateo de dos horas a la solana nos bastó para ver numerosos ejemplares, luchando por un pedazo de sombra; así como sus nidos, aprender de sus hábitos y toda una lección sobre dragonología… cuanto menos, curioso.

De Flores
Markus Rechlin

De Flores

Markus Rechlin

De Flores

Markus Rechlin

De Flores

Markus Rechlin

De Flores

Markus Rechlin

De Flores

Pero el segundo día sí fue una grata e inesperada sorpresa, tras hacer cábalas y cuentas, y más vueltas y más cuentas, decidí que me iba a sorpender con un autoregalo de Navidad: iba a bucear en uno de los supuestos puntos más impresionantes del planeta. Venga, no lo pienses más, que sí, firma aquí, y aquí también, y por fin aquí. Mañana a las 7 en punto. Y me volví a embarcar hacia el Parque de Komodo, otras tres horas (sólo ida) de viaje en barca hasta tal famoso punto con un mar poco contento con nuestra presencia… ¿de verdad que merece tanto la pena?

De Flores

– Bueno, ya estamos -me dijo Scotty- este es Batu Bolong, mi sitio preferido de todo el área. Bucearemos alrededor de esta montaña, la corriente es muy fuerte aquí, así que iremos buscando las mejores vías, ¿de acuerdo? Tú sólo sígueme, ya verás como no pasa nada. ¿Alguna pregunta? ¡Splashhhhhhh!

Scott Dusek

De Flores

Scott Dusek

De Flores

Scott Dusek

De Flores

Scott Dusek

De Flores

Scott Dusek

De Flores

Pocas veces había disfrutado tanto con una inmersión, y aún me esperaba el plato fuerte del día; morenas, tortuguitas, lion fish, napoleon fish y hasta un amable tiburón bambú estaban bien, pero no era a ellos a quienes había venido a ver hoy, tenía una cita y estaba dispuesto a acudir…

– Este es el segundo punto de hoy – volvió a introducir Scott- aquí la corriente aún es más fuerte y la visibilidad no suele ser muy buena, por eso viven aquí. Esta inmersión no es tan profunda, pero hay que descender muy rápido para no ser arrastrado por la corriente, ¿sí? Una vez lleguemos al fondo nos tumbaremos paralelos al suelo a esperar, a ver si hay suerte…

Scott Dusek

De Flores

Scott Dusek

De Flores

Scott Dusek

De Flores

Hubo suerte.

¡Hasta la próxima entrega!

Markus Rechlin

De Flores

(¿te has perdido un poco? quizá este mapa pueda ayudarte)

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Navidad toraja

5 enero 2011

-Publicado en el día 446, escrito un 28 de diciembre…-

El primero del año y ya vamos con casi dos semanas de retraso… mal empezamos. Las culpas, a las conexiones indonesias.

De Sulawesi

Aviso: Las imágenes que se mostrarán a continuación pueden herir la sensibilidad de algunos lectores. No, aún no van a publicarse desnudos del autor del blog; igualmente, son unas fotografías bastante duras.

De Sulawesi

Pasaron a recogerme a las 8, pero yo ya estaba listo mucho antes, -primero tenemos que ir al mercado, tengo que hacer una última compra – me dijo Siska. El mercado bullía de actividad desde primera hora, es esta una época de ceremonias y el negocio más lucrativo del país toraja estaba en pleno apogeo.

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No lo abandones, él nunca lo haría (versión aviar)

De Sulawesi

¿Pican u qué?

De Sulawesi

    • ¿Cuánto por éste?

    • Dos millones setecientas mil.

    • ¿Y éste?

    • Dos millones.

    • Te doy millón y medio.

Se quedó la cosa en millón setecientas (algo así como unos 150 €). Es un tío lejano -me explicaba después- pero lo tengo que llevar por compromiso, ellos también trajeron un cerdo para mi padre, ¿sabes?

De Sulawesi
De Sulawesi

Y mientras el animal se acomodaba en el maletero del coche, pude darme una vuelta por allí: cerdos y búfalos se promocionaban, vendían y compraban como quien se baja a la frutería: “y me pondrás estos diez cochinicos también, ¡ay que majos tienes hoy los búfalos, me llevo tres!”. ¡Ah! El búfalo… el animal sagrado por excelencia entre los torajas, simboliza fuerza, poder, una familia es más poderosa cuantas más cabezas posee; de hecho, sus cornamentas se apilan una sobre otra en las fachadas de sus psicotrópicas casas, cuyos tejados también tienen la forma de cuernos de búfalo (o de barco, según se mire, que pa’ gustos, colorines).

De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi

El pueblo entero era una fiesta, centenares de personas reían, cantaban, música, cachondeo… yo, nada más salir del coche, sin explicarme muy bien cómo, me vi subido de un salto en un árbol mientras presenciaba la estampida de un verraco del al menos 300 kg, detrás un buen puñado de hombres, entre risas, corrían tras él. El nuestro, pobrecico, empezó a gruñir como un loco… se la veía venir. Sabía que él era nuestra ofrenda para el difunto.

    • Perdona, ¿qué has dicho?

    • Difunto.

    • Espera, me he perdido, ¿cómo que difunto?

    • Pues claro, difunto… ¡ay, qué tontería! Olvidé mencionar que había sido invitado… a un funeral.

De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi

Para los toraja que viven en las altas montañas del interior de Sulawesi, la muerte es más importante que la propia vida, de hecho, se vive preparando la muerte… y el día que llega, es la ruina de toda la familia. Todo tiene que ser perfecto, y eso lleva su tiempo, así que hacemos que aquí no ha pasado nada y el cuerpo sigue viviendo en la casa sin que el personal se inmute, tumbado en la cama, con la tele encendida, y las visitas deben pasar a saludarle y pedirle permiso antes de abandonar la habitación (como después de haber estudiado sin falta de escatológico detalle la descomposición de los cadáveres todo esto me parecía un poco raro, preguntando aquí y allá acabé sabiendo que se le inyecta el extracto de una planta que crece en esta tierra, y así se puede mantener intacto por meses o años).

De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi

Y así hasta que la familia, dilapidando los ahorros y esfuerzos de todos los hijos, primos, sobrinos, conocidos… puede juntar el dineral necesario para ofrecer al difunto un entierro a la altura de su casta, y en función de ésta va determinado el número de cerdos y búfalos que se tienen que ofrecer en la ceremonia. Teniendo en cuenta que un búfalo de buen año suele salir por unos 10.000€ al redondeo, y que caen unos cuantos, echad vuestras propias cuentas.

De Sulawesi

A ésto se le añade alquilar la carpa, el equipo de sonido, preparar el cotarro, los trajes… vamos, que has pringao, ya puedes ir olvidándote de ese coche que pensabas comprarte, o de aquel viaje que habías estado preparando, ¿te gusta ese nuevo móvil, eh? pues te aguantas, aquí apoquinamos todos… por si la presión social no es suficiente, el fiambre y el resto de ancestros lo están observando todo con detalle, y como a una familia se le ocurriera racanear, se desatarían consecuencias y venganzas desde el más allá. Quedan avisados.

Los asistentes también deben colaborar, por el honor de cada familia como cité anteriormente, y gran parte del funeral consiste en un señor con micrófono que va cantando qué familias han ofrecido tal o cual número de animales. Idem, el que se presente de gorra se convertirá en la comidilla de todo el país toraja. Y después, parte de los animales son sacrificados y todos a comer y beber como si no hubiera un mañana…

Y así durante dos, tres, cuatro días, o una semana, dependiendo de la casta a la que perteneciese. Después, el féretro es portado por los asistentes y depositado junto a sus más significativas posesiones y riquezas a la entrada del pueblo, al fondo de una cueva, en lo alto de un risco… también depende; algunas personalidades importantes incluso se hacen construir una réplica suya en madera que se sitúa a la entrada de la cueva, custodiando la entrada. (Todo esto y muchas cosas que no escribo es el resultado de arduas investigaciones y cientos de “y por qué, y por qué, y por qué…”, aún así, sigo hecho un lío, la cosa resulta confusa).

De Sulawesi
De Sulawesi

Darse una vuelta por Tana Toraja resulta un viaje a un mundo paralelo, a un sueño incomprensible y morboso, entrar en una película de David Lynch… entre verdes y escarpados picos, potentes ríos y terrazas de arroz se encuentran centenares de cuevas llenas de cadáveres, algunos fresquísimos y otros formando pilas de huesos, los bebés son colocados en los huecos de los árboles y desde las montañas observan familias enteras de madera.

Seguidme, por favor

De Sulawesi

De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi

Tuve la suerte de haber podido conocer todo esto de la mano de Siska y Ardi, que desde que llegué a Rantepao un 24 de diciembre, algo nostálgico y perdido, no sólo me invitaron a su casa para cenar con su familia en Nochebuena, sino que me enseñaron a fondo su tierra y su cultura, me invitaron a asistir al funeral como otro miembro de la familia (el mayor evento en la región, por el que los turistas pagan fortunas) y me presentaron a gran parte de un pueblo que, tan sólo al cabo de unos días, me hizo sentir ser uno más.

De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi
De Sulawesi

Y detrás de esta descripción tan gore, están los toraja, uno de los pueblos más hospitalarios y entrañables que he encontrado en este largo camino, culpable de que me esté planteando perder, por conocerlo más, un barco y un avión que me alejarían de Sulawesi por mucho tiempo, camino de otras islas más al sur. Y ya llevo días aplazando una decisión que deberé tomar mañana como tarde.

¿El desenlace? En la próxima entrada. No me os despistéis.

 

 

De Sulawesi
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Érase una vez…

25 diciembre 2010

Rantepao, Tana Toraja, Sulawesi, Indonesia

-día 435-

Palabras que me fueron sutilmente pronunciadas por un sabio anciano en algún lugar que no recuerdo, ¿o lo soñé? ¿o quizás quise soñarlo? Intentaré trasmitirlas tal y como me fueron dichas.

… en los confines del mundo, unas tierras habitadas por dragones y cazadores de cabezas; unas islas donde el suelo tiembla y ruge bajo los pies, el mar devora los navíos y las montañas escupen fuego por sus fauces. Las aguas son surcadas por piratas y costa adentro aguarda la selva, bulliciosa de día, serena de noche. Allí se adora a Shiva, a Buddha, a Allah, a Cristo y a los ancestros, a los dioses de la tierra y del mar, antiguos como la Humanidad. Esclavitud, guerras de religión, conquista, colonialismo e independencia escribieron su pasado; crueles dictadores, genocidios políticos, atentados terroristas y masacres religiosas forman parte de su historia más reciente y triste.

¡Vamos allá! De 17 Indonesia
Venga pues, Spielberg, ve soltando los dinosaurios, que llegamos De 17 Indonesia
De 17 Indonesia

El camino no será fácil, ni tiene que serlo, pero si consigues arribar a sus costas, gigantes montañas rebosantes de vegetación y solitarias playas de arena blanca y turquesas aguas te darán la bienvenida; detalles que pasarán a un discreto segundo plano en cuanto conozcas a sus pobladores: amables y hospitalarios como pocos, curiosos como nadie; tu caminar por sus calles no pasará desapercibido, allí donde tus pies pisen serás saludado con cientos de “hello mister” pronunciados por sonrientes caras, si no interrogado, flasheado y, sobre todo, observado.

Con todos los adolescentes del lugar… De 17 Indonesia
…con peluqueros… De 17 Indonesia
… con policías… De 17 Indonesia
… aunque yo consideraba que no era lo más raro del lugar De 17 Indonesia
En fin, con todos De 17 Indonesia

El incongruente código lingüístico que deberás reconocer será el siguiente: di mana mister? Espanyol? Deivid Vila! Ferenando Tores! Andirés Enhíesta! Real Madrid? Barsa? Real Saragosa? Milito! Ojet mister? (moto): saya (soy) Dani Pedrosa…” Y vaya si lo toman al pie de la letra…

De 17 Indonesia
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pero no temas adentrarte en las profundidades de las islas usando medios públicos de transporte, cierto es que la publicidad de BMW y su estilo de tomar las curvas de montaña ha modificado la conducción entre los aprendices de piloto del lugar, pero has de saber que antes de lanzarse al carril opuesto pitarán, lo que los hará inmunes a cualquier imprevisto. Actúa de igual modo a la hora de echarte a la mar, viejos marinos intentarán atemorizarte con historias de naufragios; los vientos, las olas y las precarias embarcaciones no jugarán a tu favor, pero has de saber, ¡oh, viajero! que serás ampliamente recompensado si firme te mantienes en tu decisión de continuar la ruta, si tu paciencia es elevada y sabiamente aprendes a superar todas las trampas y engaños que el camino te ponga, pues no se puede hallar tesoro sin intensa búsqueda.

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Amplía tus conocimientos y deléitate probando todos los nuevos sabores que puedas, y devuelve el favor prestado actuando de igual forma mostrando tu cocina a los que te alojen.

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Menú: perro, rata y murciélago, con arroz De 17 Indonesia
Lo de los vasos es gazpacho ¡y juro que sabía a gazpacho! pero no sé qué pasa con los tomates indonesios De 17 Indonesia
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Aprende de su historia y observa la vida a tu alrededor, siéntate a meditar entre sus selvas, ríos, montañas y mares, tendrán tanto que enseñarte que no importa el tiempo que allí aguardes, escuchando, sin obviar, por supuesto, a la vida submarina, superpoblada e hiperactiva te cautivará desde el momento en que sumerjas la cabeza en sus aguas; y agradece esa maravillosa capacidad humana de poder apreciar como bello aquello que la naturaleza considera su norma.

No sé si sería el poder de la comunidad cristiana… De 17 Indonesia
…y el amor incondicional de Santa Claus en camiseta… De 17 Indonesia
o la obra de un Cristo fantasmagórico, pero en ese lago sucedían cosas raras: De 17 Indonesia
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De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
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Recuerda pues estas palabras y corre, corre al encuentro, Indonesia te lleva tiempo esperando…

¡GRACIAS!, TERIMA KASIH! De 17 Indonesia
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Mea culpa

11 diciembre 2010

Que narra, estando ya sanote y a “agua pasada”, los hechos que ocurrieron en la ciudad de Manado un 9 de diciembre. Las fotos pertenecen casi en su totalidad al puerto de dicha ciudad.

Manado, Sulawesi, Indonesia

-día 420-

¡Está bien, ya basta! Antes de que se cuele por Wikileaks, confesaré…

Reconozco la autoría de un email, hará cosa de una semana, enviado a unos confidentes alegando  empezar a sentir una extraña y novedosa sensación de: “rutina de viaje”, “falta de motivación”, “dificultad para sorprenderme”, “sentir que no lo aprovecho como al principio”, incluso “aburrimiento esporádico”, “búsqueda de nuevos incentivos”…

Probablemente tales sentimientos serían causados por una combinación de factores tales como el sedentarismo obligado y eterno a causa de la falta de transportes, el abuso de internet, la nostalgia y yo qué sé qué más. El caso es que primero lo pensé, y luego lo escribí. Y el destino, con su humor habitual debió interceptar el mensaje. “Ahhh, ¿que tú lo que quieres es caldo? Eso se dice antes, hombre, ¡soperas a caramullo tengo en Sulawesi para ti!

Ya venía mentalmente preparado, había leído mucho sobre el tema: “Indonesia es un caso aparte”, “no hay que planificar nada”, “todo sale al revés de cómo lo preparas”… No me considero precisamente alguien demasiado previsor ni organizado, así que no habría tanto de qué preocuparse, improvisación sería mi segundo nombre… Permitidme un salto espacio-temporal omitiendo mi viaje hasta Manado –merecerá una entrada aparte- y dejadme centrarme sólo en el día de ayer, con la esperanza de aplacar la ira de los dioses con mi público arrepentimiento:

Me desperté algo cansado tras el viaje, pero bueno, es un día fácil, tampoco tienes demasiado que hacer –me dije ; tanto que ni siquiera me dio por llevarme la cámara de fotos: comprar billete del ferry, sacar dinero, buscar un diccionario indonesio-inglés, comprar manzanas, montar en ferry. Eso era todo. Tenía 8 horas. ¡Ja! A mí me vas a pillar, vengo preparado… La idea era llegar esa misma noche a Pulao Biaro, una remota isla entre Sulawesi y Filipinas donde un amigo de Couchsurfing se había ofrecido a alojarme, y vaya si pintaba bien: vivir en su casa con su familia, salir a pescar con ellos, snorkel por unos arrecifes apenas sin explorar…  no veía el momento de llegar a Biaro.

De 17 Indonesia

Terminando de ambientar, lo primero que tenéis que saber es que en Indonesia sólo el “bahasa indonesio” es el idioma que la gente entiende, además de otras lenguas locales; es totalmente inútil intentar una palabra en inglés. ¡Vamos allá!

-Selamat Pagi! Dimana… ticket… kapal… Pulao Biaro? (más o menos: buenas, ¿dónde se compran los billetes para Biaro?

-Jalan bla bla bla (que siga tieso, tuerza a la derecha y no sé qué más…). Venga.

-Jalan blu blu blu –me dice otro 10 minutos después- en una dirección, obviamente, totalmente opuesta.

– Repetimos eso durante diez veces y me veréis paseando durante horas  a 40 grados. Vale, usaremos táctica india: consiste en preguntar en el mismo sitio a una decena de personas distintas, entre todas las respuestas obtenemos una media que es probable se acerque lejanamente a la verdad.

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No muchas horas antes de que saliera el barco, fui informado de que no existe oficina de billetes: se compran a bordo. Vamos bien.

Eran las 4 de la tarde, faltaban 2 horas para que saliera el barco y aún no había hecho nada. No me la van a volver a dar, voy a confirmar la hora de salida que ya nos vamos conociendo:

–          Yo: Jam berapa… kapal Biaro… datang? (¿a qué hora sale el barco para Biaro?)

–          Corro de mujeres con todos los fardos junto al barco: Jijijijiji jijijijiji jijijijiji jijijijijiji

–          Jaja, jam berapa kapal Biaro datang?

–          Jijijijiji jijijijiji jijijiji, dua blas malam, mister (a las 12 de la noche)

–          ¿Qué? ¿enam blas? (¿pero no era a las 6?)

–          Jijijijijiji jijijijiji jijiji, dua blas malam, mister.

De 17 Indonesia

Ya lo sabía yo… Vamos pues a ver qué hay por Manado: ¡centros comerciales! Uno tras otro, a veces conectados por pasos elevados para no tener que bajar a la calle, ¿pero esto qué es? Toda la ciudad repleta de centros comerciales, no hay otra cosa. Con villancicos y gorros de papanoel por doquier, en bañador y sandalias, donde los velos de la calle misteriosamente  se transforman en minifaldas. Bueno, al menos habrá librerías, pocas, muy pocas, y entre esas pocas nunca nadie contempló que alguien no-indonesio pudiera alguna vez plantearse traspasar el umbral. De hecho hace dos semanas que no he visto a ningún occidental.

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Anda, maño, vuelve pa’casa y deja de hacer el tonto (al albergue me refiero, claro. Cuando uno viaja sólo tiende a hablarse a sí mismo con frecuencia, ¿es grave, doctores?). Uy, parece que se levanta aire de tormenta, uy, pues sí, ¡coññññññññóóó! En cinco minutos la ciudad era un caos: calles inundadas, todos en desbandada, todo se cae -palmeras y hierros a mi alrededor incluidos-, el rato que pasé absurdamente protegido bajo un porche, puesto que ya iba calado, fue suficiente para que la ciudad entera se convirtiera en un pantanal, y claro, ¿habéis visto alguna vez un pantano con vehículos? Yo no. Hale, majete, a pasear se ha dicho. ¿Y por una tromba de agua más –pensaréis con buen criterio- después del monzón en el sureste asiático iba yo a escribir dos folios de entrada? A ver: focos fuera –debió decir alguien por ahí- y de repente todo quedó a oscuras. ¿Por dónde dices que cae mi casa? ¿A quién le pregunto yo? ¿Pero dónde está todo el mundo? ¿Holaaaaa? ¿Selamat petang??? Bueno, me suena que era por allá, así que arremángate (¿para qué?) y p’alante contra la corriente. En esto que me vino a la mente la cantidad de alcantarillas sin tapar y agujeros y zanjas de la calle, lo más parecido que he hecho –por ahora- a caminar por un campo de minas…

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Por un azar misericordioso llegué al albergue, eran ya las 23.30. ¡Ahí vaaa! Tenía que sacar dinero. Bueno, me había sorprendido días atrás la cantidad desproporcionada de cajeros que había por ahí, eso no iba a ser un problema, ¿o sí? ¿se os había ocurrido alguna vez que los cajeros van enchufados a la luz? Me quedaban 5 euros…

Suficiente para conseguir llegar hasta ese barco (esta vez conseguí una moto, que me llevó a cambio de uno de los paquetes de tabaco que le llevaba a mi anfitrión), y junto al puerto oscurecido: ¡un cajero alumbrado como por luz divina! ¡Es mi día de suerte! –me dije-, no te acepto tu tarjeta –me dijo- … Inspira, respira… bendito yoga. Me han dicho que había cajeros en Biaro, hagamos un acto de fé. Pero como Adrián Improvisación que me llamo, ¡voy a montarme en ese barco!

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De nuevo: ¿hola? ¿hooooolaaaaa? Nadie. Conseguía ver a gente montada en el barco, como 20 metros mar adentro.  JELOOOOOOOOO!!!!!!!! UEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!! BIAROOOOOOOOOO! Al final salió un tío del barco, haciendo gestos con la mano (no podría decir con seguridad de qué tipo). Venía motivado ya: saltamos valla, entramos a puerto, ya veremos cómo montamos barco. Y allí estaban mis amigas de esta tarde,  apelotonadicas durmiendo en el muelle:

–          Jijijijiji jijijiji, jelo misterrrrr, jijijijijiiji (yo también me habría reído de mí si me hubiera visto llegar con esas pintas)

–          Jeje, jelo. Salam hangat? Kapal jam dua blas? (jeje, hola, q tal? ¿a las 12, no?)

–          Jijijijiji, yessss misterrrr, jam  dua blas. (eran las 12 en punto y estaban todas durmiendo en posición fetal)

Ahhhh, bueno, pues esperaremos aquí, vamos todos al mismo sitio. A la 1 de la madrugada el segurata me dijo que el barco no saldría hasta las 7 de la mañana -¿Quéééé?¿pero no me habíais dicho que dua blas? (al corrillo) –No misterrrrrr, jam tujuh blas (exactamente, las 7 de la mañana). Allí donde fueres, haz lo que vieres, había dejado de llover, así que me cambié de ropa y me hice un hueco yo también a esperar a la mañana, ya… ¿qué más podría pasar? Pues que una de las adolescentes tuviera la existencial duda de ver qué melodía de su móvil pegaba más con su personalidad, probándolas todas, una por una, varias veces… que después el segurata estallara en apoteósicos ronquidos sólo interferidos por estruendosos pedos. Al cabo del rato: silencio (ahhhhhhh)

–          Prsssst kfs tsdf tsfjsk, prsssst kfs tsdf tsfjsk. Hi hiiii hiiii hiiii

¿Ahora quééé? Aunque estaba claro lo que era: ¡¡ratas!! Muchas, correteando y chillando entre el somnoliento corrillo en busca de los restos que habían dejado. Bueeeno, si ellas pueden dormir, tú no vas a ser menos, ¿no? así que relájate y… ¡Patapaf! Una osada me pegó en el pie y de una patada se fue al agua (karma bajando). Al cabo del rato sentí unas palmadas:

–          Jelo mister, jijijijiji jijiji! Gratia Dei, Gratia Dei (era el nombre del barco, en el fondo son unos cachondos).

mi corrillo de chicas

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Por fin. A estas alturas para mí Biaro ya era  a dónde fue Hércules tras pasar sus pruebas, mientras nos llevaban en la barcaza con todos los fardos hasta el Gratia Dei iba saboreando el néctar y la ambrosía…  Algunas protestas interrumpieron mi sueño, pero seguía feliz en mi barca… rumbo a Biaro. Las protestas siguieron, el ambiente se puso tenso, el barquero se cabreó. Volvimos al muelle. Espera, espera, espera, ¿qué está pasando aquí? ¿dónde está mi Paraíso?, ¿me estoy perdiendo algo?

–          Tilak kapal, mister (no barco)

–          Je je –se trata claramente de un problema de comprensión- ¿quieres decir que no sale TODAVÍA, no?

–          No, no, mister, tilak kapal. Cancel, cancel.

–          ¿Quieres decir que después de embarcarnos y empezar a subir fardos al Gratia Dei, lo han cancelado? (le intenté decir)

–           y la respuesta vino a ser: sí, mister. Quizás hay otro esta tarde a las 19h…

–          ¿Y qué vais a hacer en el puerto hasta las 7 de la tarde? (estoy haciendo unos avances en mímica bastante considerables)

–          (Cara de incomprensión, pese a mi gran interpretación). ¡Qué tontería de pregunta! ¡Pues estar!

–          Ahhhh

Me cansé del juego, no suele ser habitual en mí abortar ideas así por las buenas, pero consideré que está vez ya estaba siendo demasiado, y me volvía a aburrir. Volví al albergue, a dormir.

Hoy no fue tan divertido, pasé la resaca de la aventura entre mantas, agüica y paracetamol. Aún así, tenía curiosidad y a eso de las 6 de la tarde me acerqué hasta el puerto, sin mochila obviamente, y allí estaban mis amigas:

-Jeloooo mister!!!!!!

– Jelo, jelo, tras “hablar” un rato les pregunté: ¿y el barco?

– Ah… al final será a las 12 de la noche, dijeron con una gran sonrisa. ¿Vienes?

Yo también sonreí, y volví para casa…

Como citó en su día Ignacio Izquierdo: “Indonesia, a tu lado, el resto del sureste asiático resulta hasta organizado”

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