Archive for 25 diciembre 2010

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Érase una vez…

25 diciembre 2010

Rantepao, Tana Toraja, Sulawesi, Indonesia

-día 435-

Palabras que me fueron sutilmente pronunciadas por un sabio anciano en algún lugar que no recuerdo, ¿o lo soñé? ¿o quizás quise soñarlo? Intentaré trasmitirlas tal y como me fueron dichas.

… en los confines del mundo, unas tierras habitadas por dragones y cazadores de cabezas; unas islas donde el suelo tiembla y ruge bajo los pies, el mar devora los navíos y las montañas escupen fuego por sus fauces. Las aguas son surcadas por piratas y costa adentro aguarda la selva, bulliciosa de día, serena de noche. Allí se adora a Shiva, a Buddha, a Allah, a Cristo y a los ancestros, a los dioses de la tierra y del mar, antiguos como la Humanidad. Esclavitud, guerras de religión, conquista, colonialismo e independencia escribieron su pasado; crueles dictadores, genocidios políticos, atentados terroristas y masacres religiosas forman parte de su historia más reciente y triste.

¡Vamos allá! De 17 Indonesia
Venga pues, Spielberg, ve soltando los dinosaurios, que llegamos De 17 Indonesia
De 17 Indonesia

El camino no será fácil, ni tiene que serlo, pero si consigues arribar a sus costas, gigantes montañas rebosantes de vegetación y solitarias playas de arena blanca y turquesas aguas te darán la bienvenida; detalles que pasarán a un discreto segundo plano en cuanto conozcas a sus pobladores: amables y hospitalarios como pocos, curiosos como nadie; tu caminar por sus calles no pasará desapercibido, allí donde tus pies pisen serás saludado con cientos de “hello mister” pronunciados por sonrientes caras, si no interrogado, flasheado y, sobre todo, observado.

Con todos los adolescentes del lugar… De 17 Indonesia
…con peluqueros… De 17 Indonesia
… con policías… De 17 Indonesia
… aunque yo consideraba que no era lo más raro del lugar De 17 Indonesia
En fin, con todos De 17 Indonesia

El incongruente código lingüístico que deberás reconocer será el siguiente: di mana mister? Espanyol? Deivid Vila! Ferenando Tores! Andirés Enhíesta! Real Madrid? Barsa? Real Saragosa? Milito! Ojet mister? (moto): saya (soy) Dani Pedrosa…” Y vaya si lo toman al pie de la letra…

De 17 Indonesia
De 17 Indonesia

pero no temas adentrarte en las profundidades de las islas usando medios públicos de transporte, cierto es que la publicidad de BMW y su estilo de tomar las curvas de montaña ha modificado la conducción entre los aprendices de piloto del lugar, pero has de saber que antes de lanzarse al carril opuesto pitarán, lo que los hará inmunes a cualquier imprevisto. Actúa de igual modo a la hora de echarte a la mar, viejos marinos intentarán atemorizarte con historias de naufragios; los vientos, las olas y las precarias embarcaciones no jugarán a tu favor, pero has de saber, ¡oh, viajero! que serás ampliamente recompensado si firme te mantienes en tu decisión de continuar la ruta, si tu paciencia es elevada y sabiamente aprendes a superar todas las trampas y engaños que el camino te ponga, pues no se puede hallar tesoro sin intensa búsqueda.

De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
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De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
De 17 Indonesia

Amplía tus conocimientos y deléitate probando todos los nuevos sabores que puedas, y devuelve el favor prestado actuando de igual forma mostrando tu cocina a los que te alojen.

De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
Menú: perro, rata y murciélago, con arroz De 17 Indonesia
Lo de los vasos es gazpacho ¡y juro que sabía a gazpacho! pero no sé qué pasa con los tomates indonesios De 17 Indonesia
De 17 Indonesia

Aprende de su historia y observa la vida a tu alrededor, siéntate a meditar entre sus selvas, ríos, montañas y mares, tendrán tanto que enseñarte que no importa el tiempo que allí aguardes, escuchando, sin obviar, por supuesto, a la vida submarina, superpoblada e hiperactiva te cautivará desde el momento en que sumerjas la cabeza en sus aguas; y agradece esa maravillosa capacidad humana de poder apreciar como bello aquello que la naturaleza considera su norma.

No sé si sería el poder de la comunidad cristiana… De 17 Indonesia
…y el amor incondicional de Santa Claus en camiseta… De 17 Indonesia
o la obra de un Cristo fantasmagórico, pero en ese lago sucedían cosas raras: De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
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De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
De 17 Indonesia
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De 17 Indonesia
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Recuerda pues estas palabras y corre, corre al encuentro, Indonesia te lleva tiempo esperando…

¡GRACIAS!, TERIMA KASIH! De 17 Indonesia
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Mea culpa

11 diciembre 2010

Que narra, estando ya sanote y a “agua pasada”, los hechos que ocurrieron en la ciudad de Manado un 9 de diciembre. Las fotos pertenecen casi en su totalidad al puerto de dicha ciudad.

Manado, Sulawesi, Indonesia

-día 420-

¡Está bien, ya basta! Antes de que se cuele por Wikileaks, confesaré…

Reconozco la autoría de un email, hará cosa de una semana, enviado a unos confidentes alegando  empezar a sentir una extraña y novedosa sensación de: “rutina de viaje”, “falta de motivación”, “dificultad para sorprenderme”, “sentir que no lo aprovecho como al principio”, incluso “aburrimiento esporádico”, “búsqueda de nuevos incentivos”…

Probablemente tales sentimientos serían causados por una combinación de factores tales como el sedentarismo obligado y eterno a causa de la falta de transportes, el abuso de internet, la nostalgia y yo qué sé qué más. El caso es que primero lo pensé, y luego lo escribí. Y el destino, con su humor habitual debió interceptar el mensaje. “Ahhh, ¿que tú lo que quieres es caldo? Eso se dice antes, hombre, ¡soperas a caramullo tengo en Sulawesi para ti!

Ya venía mentalmente preparado, había leído mucho sobre el tema: “Indonesia es un caso aparte”, “no hay que planificar nada”, “todo sale al revés de cómo lo preparas”… No me considero precisamente alguien demasiado previsor ni organizado, así que no habría tanto de qué preocuparse, improvisación sería mi segundo nombre… Permitidme un salto espacio-temporal omitiendo mi viaje hasta Manado –merecerá una entrada aparte- y dejadme centrarme sólo en el día de ayer, con la esperanza de aplacar la ira de los dioses con mi público arrepentimiento:

Me desperté algo cansado tras el viaje, pero bueno, es un día fácil, tampoco tienes demasiado que hacer –me dije ; tanto que ni siquiera me dio por llevarme la cámara de fotos: comprar billete del ferry, sacar dinero, buscar un diccionario indonesio-inglés, comprar manzanas, montar en ferry. Eso era todo. Tenía 8 horas. ¡Ja! A mí me vas a pillar, vengo preparado… La idea era llegar esa misma noche a Pulao Biaro, una remota isla entre Sulawesi y Filipinas donde un amigo de Couchsurfing se había ofrecido a alojarme, y vaya si pintaba bien: vivir en su casa con su familia, salir a pescar con ellos, snorkel por unos arrecifes apenas sin explorar…  no veía el momento de llegar a Biaro.

De 17 Indonesia

Terminando de ambientar, lo primero que tenéis que saber es que en Indonesia sólo el “bahasa indonesio” es el idioma que la gente entiende, además de otras lenguas locales; es totalmente inútil intentar una palabra en inglés. ¡Vamos allá!

-Selamat Pagi! Dimana… ticket… kapal… Pulao Biaro? (más o menos: buenas, ¿dónde se compran los billetes para Biaro?

-Jalan bla bla bla (que siga tieso, tuerza a la derecha y no sé qué más…). Venga.

-Jalan blu blu blu –me dice otro 10 minutos después- en una dirección, obviamente, totalmente opuesta.

– Repetimos eso durante diez veces y me veréis paseando durante horas  a 40 grados. Vale, usaremos táctica india: consiste en preguntar en el mismo sitio a una decena de personas distintas, entre todas las respuestas obtenemos una media que es probable se acerque lejanamente a la verdad.

De 17 Indonesia

No muchas horas antes de que saliera el barco, fui informado de que no existe oficina de billetes: se compran a bordo. Vamos bien.

Eran las 4 de la tarde, faltaban 2 horas para que saliera el barco y aún no había hecho nada. No me la van a volver a dar, voy a confirmar la hora de salida que ya nos vamos conociendo:

–          Yo: Jam berapa… kapal Biaro… datang? (¿a qué hora sale el barco para Biaro?)

–          Corro de mujeres con todos los fardos junto al barco: Jijijijiji jijijijiji jijijijiji jijijijijiji

–          Jaja, jam berapa kapal Biaro datang?

–          Jijijijiji jijijijiji jijijiji, dua blas malam, mister (a las 12 de la noche)

–          ¿Qué? ¿enam blas? (¿pero no era a las 6?)

–          Jijijijijiji jijijijiji jijiji, dua blas malam, mister.

De 17 Indonesia

Ya lo sabía yo… Vamos pues a ver qué hay por Manado: ¡centros comerciales! Uno tras otro, a veces conectados por pasos elevados para no tener que bajar a la calle, ¿pero esto qué es? Toda la ciudad repleta de centros comerciales, no hay otra cosa. Con villancicos y gorros de papanoel por doquier, en bañador y sandalias, donde los velos de la calle misteriosamente  se transforman en minifaldas. Bueno, al menos habrá librerías, pocas, muy pocas, y entre esas pocas nunca nadie contempló que alguien no-indonesio pudiera alguna vez plantearse traspasar el umbral. De hecho hace dos semanas que no he visto a ningún occidental.

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Anda, maño, vuelve pa’casa y deja de hacer el tonto (al albergue me refiero, claro. Cuando uno viaja sólo tiende a hablarse a sí mismo con frecuencia, ¿es grave, doctores?). Uy, parece que se levanta aire de tormenta, uy, pues sí, ¡coññññññññóóó! En cinco minutos la ciudad era un caos: calles inundadas, todos en desbandada, todo se cae -palmeras y hierros a mi alrededor incluidos-, el rato que pasé absurdamente protegido bajo un porche, puesto que ya iba calado, fue suficiente para que la ciudad entera se convirtiera en un pantanal, y claro, ¿habéis visto alguna vez un pantano con vehículos? Yo no. Hale, majete, a pasear se ha dicho. ¿Y por una tromba de agua más –pensaréis con buen criterio- después del monzón en el sureste asiático iba yo a escribir dos folios de entrada? A ver: focos fuera –debió decir alguien por ahí- y de repente todo quedó a oscuras. ¿Por dónde dices que cae mi casa? ¿A quién le pregunto yo? ¿Pero dónde está todo el mundo? ¿Holaaaaa? ¿Selamat petang??? Bueno, me suena que era por allá, así que arremángate (¿para qué?) y p’alante contra la corriente. En esto que me vino a la mente la cantidad de alcantarillas sin tapar y agujeros y zanjas de la calle, lo más parecido que he hecho –por ahora- a caminar por un campo de minas…

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Por un azar misericordioso llegué al albergue, eran ya las 23.30. ¡Ahí vaaa! Tenía que sacar dinero. Bueno, me había sorprendido días atrás la cantidad desproporcionada de cajeros que había por ahí, eso no iba a ser un problema, ¿o sí? ¿se os había ocurrido alguna vez que los cajeros van enchufados a la luz? Me quedaban 5 euros…

Suficiente para conseguir llegar hasta ese barco (esta vez conseguí una moto, que me llevó a cambio de uno de los paquetes de tabaco que le llevaba a mi anfitrión), y junto al puerto oscurecido: ¡un cajero alumbrado como por luz divina! ¡Es mi día de suerte! –me dije-, no te acepto tu tarjeta –me dijo- … Inspira, respira… bendito yoga. Me han dicho que había cajeros en Biaro, hagamos un acto de fé. Pero como Adrián Improvisación que me llamo, ¡voy a montarme en ese barco!

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De nuevo: ¿hola? ¿hooooolaaaaa? Nadie. Conseguía ver a gente montada en el barco, como 20 metros mar adentro.  JELOOOOOOOOO!!!!!!!! UEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!! BIAROOOOOOOOOO! Al final salió un tío del barco, haciendo gestos con la mano (no podría decir con seguridad de qué tipo). Venía motivado ya: saltamos valla, entramos a puerto, ya veremos cómo montamos barco. Y allí estaban mis amigas de esta tarde,  apelotonadicas durmiendo en el muelle:

–          Jijijijiji jijijiji, jelo misterrrrr, jijijijijiiji (yo también me habría reído de mí si me hubiera visto llegar con esas pintas)

–          Jeje, jelo. Salam hangat? Kapal jam dua blas? (jeje, hola, q tal? ¿a las 12, no?)

–          Jijijijiji, yessss misterrrr, jam  dua blas. (eran las 12 en punto y estaban todas durmiendo en posición fetal)

Ahhhh, bueno, pues esperaremos aquí, vamos todos al mismo sitio. A la 1 de la madrugada el segurata me dijo que el barco no saldría hasta las 7 de la mañana -¿Quéééé?¿pero no me habíais dicho que dua blas? (al corrillo) –No misterrrrrr, jam tujuh blas (exactamente, las 7 de la mañana). Allí donde fueres, haz lo que vieres, había dejado de llover, así que me cambié de ropa y me hice un hueco yo también a esperar a la mañana, ya… ¿qué más podría pasar? Pues que una de las adolescentes tuviera la existencial duda de ver qué melodía de su móvil pegaba más con su personalidad, probándolas todas, una por una, varias veces… que después el segurata estallara en apoteósicos ronquidos sólo interferidos por estruendosos pedos. Al cabo del rato: silencio (ahhhhhhh)

–          Prsssst kfs tsdf tsfjsk, prsssst kfs tsdf tsfjsk. Hi hiiii hiiii hiiii

¿Ahora quééé? Aunque estaba claro lo que era: ¡¡ratas!! Muchas, correteando y chillando entre el somnoliento corrillo en busca de los restos que habían dejado. Bueeeno, si ellas pueden dormir, tú no vas a ser menos, ¿no? así que relájate y… ¡Patapaf! Una osada me pegó en el pie y de una patada se fue al agua (karma bajando). Al cabo del rato sentí unas palmadas:

–          Jelo mister, jijijijiji jijiji! Gratia Dei, Gratia Dei (era el nombre del barco, en el fondo son unos cachondos).

mi corrillo de chicas

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Por fin. A estas alturas para mí Biaro ya era  a dónde fue Hércules tras pasar sus pruebas, mientras nos llevaban en la barcaza con todos los fardos hasta el Gratia Dei iba saboreando el néctar y la ambrosía…  Algunas protestas interrumpieron mi sueño, pero seguía feliz en mi barca… rumbo a Biaro. Las protestas siguieron, el ambiente se puso tenso, el barquero se cabreó. Volvimos al muelle. Espera, espera, espera, ¿qué está pasando aquí? ¿dónde está mi Paraíso?, ¿me estoy perdiendo algo?

–          Tilak kapal, mister (no barco)

–          Je je –se trata claramente de un problema de comprensión- ¿quieres decir que no sale TODAVÍA, no?

–          No, no, mister, tilak kapal. Cancel, cancel.

–          ¿Quieres decir que después de embarcarnos y empezar a subir fardos al Gratia Dei, lo han cancelado? (le intenté decir)

–           y la respuesta vino a ser: sí, mister. Quizás hay otro esta tarde a las 19h…

–          ¿Y qué vais a hacer en el puerto hasta las 7 de la tarde? (estoy haciendo unos avances en mímica bastante considerables)

–          (Cara de incomprensión, pese a mi gran interpretación). ¡Qué tontería de pregunta! ¡Pues estar!

–          Ahhhh

Me cansé del juego, no suele ser habitual en mí abortar ideas así por las buenas, pero consideré que está vez ya estaba siendo demasiado, y me volvía a aburrir. Volví al albergue, a dormir.

Hoy no fue tan divertido, pasé la resaca de la aventura entre mantas, agüica y paracetamol. Aún así, tenía curiosidad y a eso de las 6 de la tarde me acerqué hasta el puerto, sin mochila obviamente, y allí estaban mis amigas:

-Jeloooo mister!!!!!!

– Jelo, jelo, tras “hablar” un rato les pregunté: ¿y el barco?

– Ah… al final será a las 12 de la noche, dijeron con una gran sonrisa. ¿Vienes?

Yo también sonreí, y volví para casa…

Como citó en su día Ignacio Izquierdo: “Indonesia, a tu lado, el resto del sureste asiático resulta hasta organizado”

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La primera de las grandes islas

9 diciembre 2010

Manado, Sulawesi, Indonesia

–día 418-

Por fin, tras más de un año recorriéndolo fielmente, me despego del continente euroasiático, al que tanto debo, para dar paso a las islas…

–  ¿Y eso qué más da? –dirá alguno- que ni eres Robinson Crusoe ni estás en el peñón de Perejil, que Borneo es la tercera isla más grande del planeta.

Pues da. Y mucho. Principalmente por el tema de la planificación, las comunicaciones y el transporte que, salvo los malayos que aún tienen la cosa algo organizada, lo de Indonesia es un desmadre.  A nadie en su sano juicio se le ocurre ir saltando de isla en isla ¡qué tontería! Cada uno en la suya, o como mucho, te llevamos a Java… Qué cabezón, ¿quieres seguir intentándolo, eh? Pues dale, dale, que nos vamos a reír…

El caso es que no siempre fue así, hará como unos 10.000 años, durante la última glaciación, el nivel del agua era bastante más bajo que el actual, y Sumatra y Borneo estaban unidas a la península malaya por un buen pedazo de tierra; esta insignificancia geológica permitió que humanos, orangutanes y rafflesias –la más grande y apestosa de las flores de la Tierra- entre otras muchas especies, se pasearan por la región tranquilamente, y que los tres territorios, separados en la actualidad, compartieran su biodiversidad.

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Y mientras orangutanes y rafflesias nacían, se reproducían y morían pacíficamente en la selva, los humanos se dedicaban a darse de hostias, que es lo suyo. Pues esta tierra tuvo la suerte o la desgracia de encontrarse en medio de la ruta comercial entre China e India, y junto a las mercancías llegaban con bastante frecuencia religiones y soldados. Eran los tiempos en los que se puso de moda jugar al Risk:

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La ficha amarilla había conseguido con paciencia y tesón un buen terrenito  que incluía las actuales Borneo y Filipinas. Era el sultán de Brunei.

Pero fíjese usted que la ficha verde, con unas cuantas buenas tiradas, se hizo con toda la zona, y colocó a cuatro soldaditos mal puestos para protegerlo. Se hacía llamar la “Corona Portuguesa”.

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Fue un visto y no visto, la ficha azul y la ficha naranja, viendo lo fácil que lo tenían le dijeron al verde: ¿pero ande vas, alma de cántaro, ande vas? Y llegaron y se lo quedaron todo. Ahí la cosa se puso seria porque eran los finalistas, pero cuando se temía lo peor, dio la casualidad de que eran eran amigos y vecinos y se dijeron: “chico, que no vamos a discutir, será por islas…” y se lo repartieron: Malasia peninsular para los ingleses, toda la actual Indonesia para los holandeses (¿¿¿en serio son así??? ¡vaya chollo! Mrs. Elizabeth, venga un momentico, que vamos a hablar de negocios usté y yo).

Quedaba sin resolver el norte de Borneo, ocupado todavía por el  maltrecho sultanato de Brunei al que le habían dejado –vaya usté a saber por qué- un pedacico de tierra para que no se quejaran (más tarde se darían cuenta de cómo la cagaron…), y el caso tiene guasa: por ayudar a sofocar (a sangre y fuego, por si quedaba alguna duda) una sublevación local, el sultán de Brunei le concedió a un buscavidas inglés llamado James Brooke un terrenito; hábil vendedor de enciclopedias, el tipo consiguió hacerse en unos años por medio del diálogo con el control de toda la actual Sarawat, y se autoproclamó el rajá Brooke, iniciando una dinastía de varias generaciones de rajás blancos que duraría hasta la II Guerra Mundial. Tras el bochorno inglés en la defensa de Malasia contra los japoneses, los malayos dijeron que ya valía, y toda la región se independizó: a Singapur los echaron nada más iniciar la relación, como ya vimos. Sabah y Sarawat decidieron unirse al menage à trois (ésta última por decisión del último rajá Brooke) a pesar de las protestas de Indonesia y Filipinas; y Brunei, que estuvo a punto de entrar en la Federación, en el último instante el sultán se reunió con el presidente malayo, formó un círculo con sus dedos índice y pulgar derechos alrededor de sus labios, y le dijo: “prrrreeeett”.

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Y ustedes dirán: “¿y cómo pudo sobrevivir ese paisito del tamaño de la comarca del Jiloca, sin tener más que palmeras, charcas, cocos y…?

¡Y petróleo! A raudales, sin talento, como si entre todos los bichos del Jurásico se hubiera puesto de moda ir a enterrarse a Brunei. Cientos de miles de barriles que salen cada día en las cuatro direcciones. No tienen otra cosa, pero viven del petróleo y petróleo comen, derrochando ese dineral en todo tipo de lujos y chorradas (los que pueden, como siempre, porque los pobres son tan pobres como en cualquier otro lugar).

–          Que digo yo… que eso se acabará algún día, ¿no?

–          Pues supongo, dicen que en unos veinte años, pero por ahora no parece importarles demasiado… ¡Fiesta, fiesta!

En verdad, lo que se dice fiesta, allí poca. El alcohol está terminantemente prohibido y castigado, y el juego, y comer chicle, y la libertad de expresión y la democracia… básicamente todo lo que no sea comer y rezar. Y a las 5 de la tarde Brunei se muere, y ya no quedan ni perros por las calles. Mañana, más.

(Recibimiento al llegar a Brunei, no es coña)

Gracias, Shell, por tu labor contribuyendo a hacer un mundo mejor

Traducción: durante los últimos 30 años, las instalaciones submarinas de Brunei Shell Petroleum’s han formado el más magnífico arrecife artificial del Mar de la China Meridional […]. Este proyecto ha sido galardonado y premiado como un ejemplo desarrollo sostenible: naturaleza e industria en armonía.

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Mezquita Sultan Omar Ali Saifuddin, Bandar Seri Begawan, Brunei

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Por ese alegre lugar empecé mi recorrido en la agradable compañía de Dabi y Clara, tras otro ultrafugaz paso por Kuala Lumpur. Había poco que hacer en Brunei mas que satisfacer una curiosidad morbosa, y los tres días que estuvimos fueron casi demasiados.

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Recién casados en Kuala Lumpur

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Borneo es muy grande, y nos centramos en Sabah… curioso lugar. No sé cómo se lo han montado pero el turismo en Sabah está prácticamente controlado en su totalidad por la mafia de las agencias turísticas y derivados.  Si no formas parte de un tour organizado, viendo vaciarse tus bolsillos a la velocidad a la que se está deforestando la selva, el viaje por Sabah se convertirá en un derroche de tiempo y energías.

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¿¿¿¿¿Cómorl????  ¿200€ por subir una montaña?  ¿100€/barba por el fin de semana en una cabaña en la selva? ¿otros 200€ por bucear en las Sipadan? Pues va a ser que no, señores malayos, pa’ vosotros. Me voy a Indonesia.

Por cobran, cobraban hasta la “tasa de conversación”, eso sí, qué labia…

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Monte Kinabalu

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Vimos cosas, faltaría más, y fuimos encontrando el “truco” a tanto tocomocho: nuestros desplazamientos siempre fueron en autostop, con emotivos encuentros y surrealistas experiencias; nos conformamos con patear las faldas del monte Kinabalu, disfrutando de sus vistas y sin darnos el palizón (será por montañas gratis…), visitamos el Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok (ahí sí que tuvimos que morir al palo, ¡pero es que son tan monos…!), nos adentramos por libre por la jungla del Kinabatangan, e hicimos el esperado Open Water Course (el curso que nos acreditará para bucear en aguas de todo el mundo) y algunos fun dives en la isla de Mabul… como lo más destacado.

En la pick-up, ¿qué mejor forma de apreciar el paisaje?

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Nuestros conductores, que se desviaron casi 100 km de su destino para acercarnos a Semporna, sin palabras…

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¿Cuál de las dos evolucionó hacia especie inteligente?

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En definitiva, Borneo no decepcionó, sus paisajes son espectaculares, así como su biodiversidad y sus gentes (por mi experiencia, desmiento la mala fama que se han creado los malayos entre los mochileros del sureste asiático, y junto a la alegría y desvergüenza de los filipinos, han sido una de las mejores caras que me ha mostrado la isla).

Helecho de buen año

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Proboscis

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Callos malayos

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¡Hostia, Tobo, una de los escafandra!

(con cariño para todos esos fans de Los Gandules, somos más de los que se atreven a reconocerlo)

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Certificados!

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Pero también duele mucho ver el resultado de la deforestación de la selva para extender el infame y ubicuo monocultivo de palma (entre los años 1980 y 1990 se talaron más árboles en la isla de Borneo que en todo África y la Sudamérica juntas –fuente wikipedia-); como también es triste ver en lo que han querido convertir el turismo de la región y a quién quieren y a quién no.

No obstante, en tan buena compañía, es imposible que haya sitio malo.

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Borneo

1 diciembre 2010

Tras la tormenta, la marea acerca a la orilla este mensaje en una botella. ¡Y con sólo 1 día de retraso!

Estas palabras fueron escritas durante la tarde. Como actualización diré que los chicos del albergue me prepararon una fiesta sorpresa que se prolongó hasta altas horas, y hoy se me llevan a pescar… Indonesia, tendrás que esperar.

En algún lugar de la costa cerca de Tawau,

Sabah, Borneo Malayo

30 de noviembre –día 409-

Los últimos rayos del sol se reflejaban sobre un mar en calma. Un sol tímido el de hoy, que sólo se dejó ver, de refilón, a última hora de la tarde; como el viejo artista que aparece ante el público impaciente, realiza su actuación breve y aprendida, y se vuelve a marchar sin inmutarse.
A su vez, el cielo, la playa, la selva y el mar acaban de improvisar una enorme pintura impresionista mezclando todos los colores de la paleta, tremendo arcoíris de oeste a este. Y encerrado en ese cuadro, viendo pasar las horas sentado sobre la arena, yo.
Veintiséis. Fantaseo evocando este último año y me da vértigo… ¡Y qué diferencia con el “veinticinco”!: todos cubiertos de ropa bebiéndonos la luna llena helada sobre el Baikal. Hoy no están Pierre ni Eva, no está Fátima, tampoco muchos de vosotros con vuestras notitas desde la distancia. No, Siberia está ya muy lejos, a un hemisferio de distancia. Hoy estamos el ecuador, el mar de Célebes, la selva y yo. Miro al horizonte cómo se apaga y sonrío… y nadie más entiende esa sonrisa, porque no hay nadie, ni en la playa ni en varios cientos de metros a la redonda.

Pero yo sé que sonrío porque soy feliz.

De Borneo

Y en un intento de compartir esta felicidad, aquí viene una nueva entrega (escrita y montadita desde días atrás, que hoy estoy de vacaciones).


De excursión

Y por fin llegamos al valle que estábamos buscando, impresionaba. El esfuerzo de llegar hasta allá bien había merecido la pena: era un valle angosto que se perdía en la lejanía, imposible penetrar en él, imposible ver más allá sin adentrarse… Al otro lado, un terraplén muy pronunciado se elevaba también hasta perderse entre los rayos del sol. No había mucha vegetación en esas montañas, pero lo que allí crecía no lo había visto jamás, sin duda era aquel un lugar mágico.

Seguimos avanzando, despacito, hasta llegar a otro punto que nos hizo detenernos. Era una pared totalmente vertical de unos 30 metros de altura, la roca erosionada estaba habitada por criaturas de todos los colores y tamaños. No podíamos descenderla del todo, tendríamos que conformarnos con observarla y recorrerla en superficie. ¡Y esto no es nada –nos contaba Gail- en la isla de enfrente hay otra similar de más de 100 metros! ¡Eso sí que impresiona! Para mí ya era más que suficiente: tantas formas nuevas, tantas luces y sombras, y esa extraña y constante sensación de volar entre ellas… Me cercioré varias veces de que no era un sueño, aunque lo parecía.

Continuamos hacia el nordeste, acabábamos de aprender cómo usar la brújula y ya podíamos tener una mínima noción de orientación, y allí estaban, olvidados, los restos de lo que hace varias décadas debió de ser un lujoso barco de recreo. A esas alturas ya no me sorprendió tanto descubrir la cantidad de seres que merodeaban a su alrededor y por sus entrañas. Entramos también, con cuidado, con equilibrio. Todavía teníamos tiempo, unos 30 minutos… Al subir al segundo piso por un angosto agujero no lo pude evitar, y en un descuido, salí disparado hacia arriba, suerte que Gail, siempre alerta, pudo sujetarme por un tobillo antes de que me arrastrara la corriente. Estábamos exactamente a 18 metros bajo el nivel del mar.

Una ociosa tortuga gigante tuvo a bien acompañarnos tranquilamente en nuestro paseo, nadando a nuestro paso, las otras descansaban plácidamente sobre el fondo. Las morenas se mostraban menos amigables, enseñándonos sus bocas llenas de dientes a la mínima oportunidad; las langostas y las rayas se escondían, los trigger fish nos ignoraban, afortunadamente; las sepias huían; y decenas, cientos, ¡miles! de pececillos de colores formaban un cuidado y trabajado telón de fondo tropical sobre el coral.

¡Bienvenido al mundo submarino! – susurró la isla de Mabul-

De Borneo
De Borneo
De Borneo
De Borneo