Archive for the ‘Malasia’ Category

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La primera de las grandes islas

9 diciembre 2010

Manado, Sulawesi, Indonesia

–día 418-

Por fin, tras más de un año recorriéndolo fielmente, me despego del continente euroasiático, al que tanto debo, para dar paso a las islas…

–  ¿Y eso qué más da? –dirá alguno- que ni eres Robinson Crusoe ni estás en el peñón de Perejil, que Borneo es la tercera isla más grande del planeta.

Pues da. Y mucho. Principalmente por el tema de la planificación, las comunicaciones y el transporte que, salvo los malayos que aún tienen la cosa algo organizada, lo de Indonesia es un desmadre.  A nadie en su sano juicio se le ocurre ir saltando de isla en isla ¡qué tontería! Cada uno en la suya, o como mucho, te llevamos a Java… Qué cabezón, ¿quieres seguir intentándolo, eh? Pues dale, dale, que nos vamos a reír…

El caso es que no siempre fue así, hará como unos 10.000 años, durante la última glaciación, el nivel del agua era bastante más bajo que el actual, y Sumatra y Borneo estaban unidas a la península malaya por un buen pedazo de tierra; esta insignificancia geológica permitió que humanos, orangutanes y rafflesias –la más grande y apestosa de las flores de la Tierra- entre otras muchas especies, se pasearan por la región tranquilamente, y que los tres territorios, separados en la actualidad, compartieran su biodiversidad.

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Y mientras orangutanes y rafflesias nacían, se reproducían y morían pacíficamente en la selva, los humanos se dedicaban a darse de hostias, que es lo suyo. Pues esta tierra tuvo la suerte o la desgracia de encontrarse en medio de la ruta comercial entre China e India, y junto a las mercancías llegaban con bastante frecuencia religiones y soldados. Eran los tiempos en los que se puso de moda jugar al Risk:

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La ficha amarilla había conseguido con paciencia y tesón un buen terrenito  que incluía las actuales Borneo y Filipinas. Era el sultán de Brunei.

Pero fíjese usted que la ficha verde, con unas cuantas buenas tiradas, se hizo con toda la zona, y colocó a cuatro soldaditos mal puestos para protegerlo. Se hacía llamar la “Corona Portuguesa”.

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Fue un visto y no visto, la ficha azul y la ficha naranja, viendo lo fácil que lo tenían le dijeron al verde: ¿pero ande vas, alma de cántaro, ande vas? Y llegaron y se lo quedaron todo. Ahí la cosa se puso seria porque eran los finalistas, pero cuando se temía lo peor, dio la casualidad de que eran eran amigos y vecinos y se dijeron: “chico, que no vamos a discutir, será por islas…” y se lo repartieron: Malasia peninsular para los ingleses, toda la actual Indonesia para los holandeses (¿¿¿en serio son así??? ¡vaya chollo! Mrs. Elizabeth, venga un momentico, que vamos a hablar de negocios usté y yo).

Quedaba sin resolver el norte de Borneo, ocupado todavía por el  maltrecho sultanato de Brunei al que le habían dejado –vaya usté a saber por qué- un pedacico de tierra para que no se quejaran (más tarde se darían cuenta de cómo la cagaron…), y el caso tiene guasa: por ayudar a sofocar (a sangre y fuego, por si quedaba alguna duda) una sublevación local, el sultán de Brunei le concedió a un buscavidas inglés llamado James Brooke un terrenito; hábil vendedor de enciclopedias, el tipo consiguió hacerse en unos años por medio del diálogo con el control de toda la actual Sarawat, y se autoproclamó el rajá Brooke, iniciando una dinastía de varias generaciones de rajás blancos que duraría hasta la II Guerra Mundial. Tras el bochorno inglés en la defensa de Malasia contra los japoneses, los malayos dijeron que ya valía, y toda la región se independizó: a Singapur los echaron nada más iniciar la relación, como ya vimos. Sabah y Sarawat decidieron unirse al menage à trois (ésta última por decisión del último rajá Brooke) a pesar de las protestas de Indonesia y Filipinas; y Brunei, que estuvo a punto de entrar en la Federación, en el último instante el sultán se reunió con el presidente malayo, formó un círculo con sus dedos índice y pulgar derechos alrededor de sus labios, y le dijo: “prrrreeeett”.

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Y ustedes dirán: “¿y cómo pudo sobrevivir ese paisito del tamaño de la comarca del Jiloca, sin tener más que palmeras, charcas, cocos y…?

¡Y petróleo! A raudales, sin talento, como si entre todos los bichos del Jurásico se hubiera puesto de moda ir a enterrarse a Brunei. Cientos de miles de barriles que salen cada día en las cuatro direcciones. No tienen otra cosa, pero viven del petróleo y petróleo comen, derrochando ese dineral en todo tipo de lujos y chorradas (los que pueden, como siempre, porque los pobres son tan pobres como en cualquier otro lugar).

–          Que digo yo… que eso se acabará algún día, ¿no?

–          Pues supongo, dicen que en unos veinte años, pero por ahora no parece importarles demasiado… ¡Fiesta, fiesta!

En verdad, lo que se dice fiesta, allí poca. El alcohol está terminantemente prohibido y castigado, y el juego, y comer chicle, y la libertad de expresión y la democracia… básicamente todo lo que no sea comer y rezar. Y a las 5 de la tarde Brunei se muere, y ya no quedan ni perros por las calles. Mañana, más.

(Recibimiento al llegar a Brunei, no es coña)

Gracias, Shell, por tu labor contribuyendo a hacer un mundo mejor

Traducción: durante los últimos 30 años, las instalaciones submarinas de Brunei Shell Petroleum’s han formado el más magnífico arrecife artificial del Mar de la China Meridional […]. Este proyecto ha sido galardonado y premiado como un ejemplo desarrollo sostenible: naturaleza e industria en armonía.

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Mezquita Sultan Omar Ali Saifuddin, Bandar Seri Begawan, Brunei

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Por ese alegre lugar empecé mi recorrido en la agradable compañía de Dabi y Clara, tras otro ultrafugaz paso por Kuala Lumpur. Había poco que hacer en Brunei mas que satisfacer una curiosidad morbosa, y los tres días que estuvimos fueron casi demasiados.

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Recién casados en Kuala Lumpur

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Borneo es muy grande, y nos centramos en Sabah… curioso lugar. No sé cómo se lo han montado pero el turismo en Sabah está prácticamente controlado en su totalidad por la mafia de las agencias turísticas y derivados.  Si no formas parte de un tour organizado, viendo vaciarse tus bolsillos a la velocidad a la que se está deforestando la selva, el viaje por Sabah se convertirá en un derroche de tiempo y energías.

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¿¿¿¿¿Cómorl????  ¿200€ por subir una montaña?  ¿100€/barba por el fin de semana en una cabaña en la selva? ¿otros 200€ por bucear en las Sipadan? Pues va a ser que no, señores malayos, pa’ vosotros. Me voy a Indonesia.

Por cobran, cobraban hasta la “tasa de conversación”, eso sí, qué labia…

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Monte Kinabalu

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Vimos cosas, faltaría más, y fuimos encontrando el “truco” a tanto tocomocho: nuestros desplazamientos siempre fueron en autostop, con emotivos encuentros y surrealistas experiencias; nos conformamos con patear las faldas del monte Kinabalu, disfrutando de sus vistas y sin darnos el palizón (será por montañas gratis…), visitamos el Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok (ahí sí que tuvimos que morir al palo, ¡pero es que son tan monos…!), nos adentramos por libre por la jungla del Kinabatangan, e hicimos el esperado Open Water Course (el curso que nos acreditará para bucear en aguas de todo el mundo) y algunos fun dives en la isla de Mabul… como lo más destacado.

En la pick-up, ¿qué mejor forma de apreciar el paisaje?

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Nuestros conductores, que se desviaron casi 100 km de su destino para acercarnos a Semporna, sin palabras…

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¿Cuál de las dos evolucionó hacia especie inteligente?

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En definitiva, Borneo no decepcionó, sus paisajes son espectaculares, así como su biodiversidad y sus gentes (por mi experiencia, desmiento la mala fama que se han creado los malayos entre los mochileros del sureste asiático, y junto a la alegría y desvergüenza de los filipinos, han sido una de las mejores caras que me ha mostrado la isla).

Helecho de buen año

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Proboscis

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Callos malayos

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¡Hostia, Tobo, una de los escafandra!

(con cariño para todos esos fans de Los Gandules, somos más de los que se atreven a reconocerlo)

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Certificados!

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Pero también duele mucho ver el resultado de la deforestación de la selva para extender el infame y ubicuo monocultivo de palma (entre los años 1980 y 1990 se talaron más árboles en la isla de Borneo que en todo África y la Sudamérica juntas –fuente wikipedia-); como también es triste ver en lo que han querido convertir el turismo de la región y a quién quieren y a quién no.

No obstante, en tan buena compañía, es imposible que haya sitio malo.

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Borneo

1 diciembre 2010

Tras la tormenta, la marea acerca a la orilla este mensaje en una botella. ¡Y con sólo 1 día de retraso!

Estas palabras fueron escritas durante la tarde. Como actualización diré que los chicos del albergue me prepararon una fiesta sorpresa que se prolongó hasta altas horas, y hoy se me llevan a pescar… Indonesia, tendrás que esperar.

En algún lugar de la costa cerca de Tawau,

Sabah, Borneo Malayo

30 de noviembre –día 409-

Los últimos rayos del sol se reflejaban sobre un mar en calma. Un sol tímido el de hoy, que sólo se dejó ver, de refilón, a última hora de la tarde; como el viejo artista que aparece ante el público impaciente, realiza su actuación breve y aprendida, y se vuelve a marchar sin inmutarse.
A su vez, el cielo, la playa, la selva y el mar acaban de improvisar una enorme pintura impresionista mezclando todos los colores de la paleta, tremendo arcoíris de oeste a este. Y encerrado en ese cuadro, viendo pasar las horas sentado sobre la arena, yo.
Veintiséis. Fantaseo evocando este último año y me da vértigo… ¡Y qué diferencia con el “veinticinco”!: todos cubiertos de ropa bebiéndonos la luna llena helada sobre el Baikal. Hoy no están Pierre ni Eva, no está Fátima, tampoco muchos de vosotros con vuestras notitas desde la distancia. No, Siberia está ya muy lejos, a un hemisferio de distancia. Hoy estamos el ecuador, el mar de Célebes, la selva y yo. Miro al horizonte cómo se apaga y sonrío… y nadie más entiende esa sonrisa, porque no hay nadie, ni en la playa ni en varios cientos de metros a la redonda.

Pero yo sé que sonrío porque soy feliz.

De Borneo

Y en un intento de compartir esta felicidad, aquí viene una nueva entrega (escrita y montadita desde días atrás, que hoy estoy de vacaciones).


De excursión

Y por fin llegamos al valle que estábamos buscando, impresionaba. El esfuerzo de llegar hasta allá bien había merecido la pena: era un valle angosto que se perdía en la lejanía, imposible penetrar en él, imposible ver más allá sin adentrarse… Al otro lado, un terraplén muy pronunciado se elevaba también hasta perderse entre los rayos del sol. No había mucha vegetación en esas montañas, pero lo que allí crecía no lo había visto jamás, sin duda era aquel un lugar mágico.

Seguimos avanzando, despacito, hasta llegar a otro punto que nos hizo detenernos. Era una pared totalmente vertical de unos 30 metros de altura, la roca erosionada estaba habitada por criaturas de todos los colores y tamaños. No podíamos descenderla del todo, tendríamos que conformarnos con observarla y recorrerla en superficie. ¡Y esto no es nada –nos contaba Gail- en la isla de enfrente hay otra similar de más de 100 metros! ¡Eso sí que impresiona! Para mí ya era más que suficiente: tantas formas nuevas, tantas luces y sombras, y esa extraña y constante sensación de volar entre ellas… Me cercioré varias veces de que no era un sueño, aunque lo parecía.

Continuamos hacia el nordeste, acabábamos de aprender cómo usar la brújula y ya podíamos tener una mínima noción de orientación, y allí estaban, olvidados, los restos de lo que hace varias décadas debió de ser un lujoso barco de recreo. A esas alturas ya no me sorprendió tanto descubrir la cantidad de seres que merodeaban a su alrededor y por sus entrañas. Entramos también, con cuidado, con equilibrio. Todavía teníamos tiempo, unos 30 minutos… Al subir al segundo piso por un angosto agujero no lo pude evitar, y en un descuido, salí disparado hacia arriba, suerte que Gail, siempre alerta, pudo sujetarme por un tobillo antes de que me arrastrara la corriente. Estábamos exactamente a 18 metros bajo el nivel del mar.

Una ociosa tortuga gigante tuvo a bien acompañarnos tranquilamente en nuestro paseo, nadando a nuestro paso, las otras descansaban plácidamente sobre el fondo. Las morenas se mostraban menos amigables, enseñándonos sus bocas llenas de dientes a la mínima oportunidad; las langostas y las rayas se escondían, los trigger fish nos ignoraban, afortunadamente; las sepias huían; y decenas, cientos, ¡miles! de pececillos de colores formaban un cuidado y trabajado telón de fondo tropical sobre el coral.

¡Bienvenido al mundo submarino! – susurró la isla de Mabul-

De Borneo
De Borneo
De Borneo
De Borneo
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Selamat Hari Raya!

16 septiembre 2010

Kuala Lumpur (Malasia)

dia 334-

Este texto fue escrito cierto 11 de septiembre en un tren que atravesaba las selvas de la península malaya. Por complicaciones técnicas no será publicado hasta ahora… qué se le va a hacer si el escritor es así de desastre, esto es lo que hay.

Tras un 31 de diciembre engullendo uvas junto a un buen puñado de chinos en una callejuela de Pekín y una interminable celebración del Año Nuevo Chino que trajo consigo no pocas complicaciones durante esos largos febrero y marzo por el suroeste del país; Malasia -a sabiendas de que me gustaban- me esperaba para celebrar juntos la venida de otro nuevo año, el que llega al final del mes de ayuno del Ramadán: el Hari Raya. Y de reencuentros iba la cosa, porque también allí me esperaba Fátima, a quien volvía a ver para la puesta en común de ocho meses de sendos viajes asiáticos en solitario, y a la búsqueda también de nuevas aventuras malayas.

De selamat hari raya!

Mirando el mapa durante los días previos al reencuentro, parecía de una obviedad insultante: una estrecha península conecta Thailandia con la Malasia continental, y al parecer un tren recorre los 1.000 km desde Bangkok hasta la frontera, ¡vamos allá!

– Un billete para Sungai Kolok, por favor.
– Lo siento, no circulan trenes directamente hasta allí.
– Vaya. Bueno, pues hasta donde circulen…

Ese día iban hasta Hat Yai, encajado en el asiento de mi tren nocturno iba leyendo más sobre las exigencias de independencia de las regiones del sur de Thailandia – mayoritariamente musulmanes, frente a un país budista-, sobre el asesinato sistemático de monjes, la quema de wats y monasterios, las respuestas desproporcionadas por parte del Gobierno, los atentados contra objetivos estratégicos y la guerra de baja intensidad de aquel lejano extremo sur. “Vaya, que poco sabía sobre el tema”, me dormí pensando…

Al despertar supuse que seguía en Thailandia, pero la realidad parecía sugerirme cualquier lugar al azar de Oriente Medio: mezquitas, bigotes, alfombras, velos, burkas… paramos para rezar. Espera, espera, espera, ¿de verdad que esto es Thailandia? Con total fascinación llegué a Hat Yai, aún me quedaban más de 200 Km hasta la frontera, y para llegar a ella, absolutamente todo el mundo me desaconsejaba usar el tren. Pero a esa hora ya no salían buses y un taxi era impensable… “está bien, habrá que ir entonces en tren, seguro que exageran… Anda, ¡qué bien! y sale uno local en 15 minutos”.
Con mis barbas y mi bolsa trepé como uno más por la ventana para hacerme un hueco en aquel sobresaturado banco de madera; ya dentro se empezaba a respirar un aire extraño: una enorme bandera tailandesa mostraba con imágenes lo seguro que era ahora viajar en ese tren, decenas de militares armados y perros patrullaban constantemente todos los vagones haciendo registros y detenciones aleatorias, un helicóptero militar volaba a ras de suelo, y tras los velos se intuían las miradas de tristeza de las víctimas de siempre… Serán los miedos infundados, será el no haber dormido la última noche, pero los jóvenes del fondo están actuando muy raro: están muy nerviosos, sudando, sin quitar ojo de encima a los militares, con disimulo; no hablan entre ellos más que para consultar la hora, hablan por teléfono a escondidas… uno se levanta y un militar sale tras él, los amigos se alteran enormemente… ¿me bajo? Racionaliza, Adrián, racionaliza. Una niña se sienta enfrente de mí y me señala:
– “mira mamá, este señor es muy raro”
Sonrío. – “Salam alaikum”.
La familia me devuelve el gesto, la niña no me quita ojo de encima durante todo el trayecto; yo sólo sonrío, a esta y a otras miradas curiosas; nadie habla inglés aquí y soy el único extranjero en el tren…

Era otra vez de noche cuando llegué a Sungai Kolok, ¡qué día más raro…!
– ¿Qué? ¿La frontera sigue abierta a estas horas? Estoy inquieto, sin motivo, pero creo que me voy a dormir a Malasia… Había calculado mal el tiempo, muy mal; a esas horas ya debería estar en las islas Perenthian, Fátima me estaba esperando y yo sólo había conseguido llegar a un diminuto pueblo fronterizo… probaría a seguir adelante.

– Ehhh, perdonen, ¿para ir a Kota Bharu?
– Uhhh, muy tarde, amigo, sólo taxis, y a esta hora no creo que puedas compartirlo…
– ¿Sólo taxis? ¿No bus?
– Puedes probar con los nocturnos que van a Kuala Lumpur, por una propina igual el conductor te mete a escondidas.
– No me metieron, al menos por la propina que les daba…
El autostop tampoco funcionó, nadie iba a Kota Bharu, y al empleado de la gasolinera donde me apalanqué dejé de resultarle gracioso al cabo de una hora de “molestar” a sus clientes.

De selamat hari raya!

“Ale, pues me quedo aquí, ¿alguna pensión barata?” En ese momento descubrí la cruda realidad: Malasia es el lugar más caro (Singapur no cuenta, que es muy pequeñito para esta estadística) para dormir de todo el Sureste Asiático; si además estás sólo, el precio se multiplica… ¿Por qué cruzaría? ¿Y si me vuelvo a Thailandia y cruzo de nuevo mañana? Lo pensaré con un arroz…
No volví, un tipo me llevó a casa de un amigo que “por ser yo, me hacía precio especial” ¡qué afortunado!. Al día siguiente llegué a las Perenthian, como las personas civilizadas: en bus local y en barco. De repente todo se hizo muy sencillo: dormitorios compartidos y buffet libre (que no me venía nada mal), internet y playas desiertas, selvas y snorkel…

De selamat hari raya!

Los días desfilaban como los platos de comida, sin darme cuenta; dedicado con esfuerzo a observar entusiasmado lo que no se ve debajo del agua: arrecifes de coral, cientos de peces tropicales diferentes, nadar junto a tortugas gigantes y tiburones a sólo unas decenas de metros de la playa… un nuevo mundo de formas y colores se abría ante mí, ¡y aún quedan en el sureste asiático muchas islas que visitar!

De selamat hari raya!

Cada día, al ponerse el sol sobre el horizonte, las mesas rebosaban de comida y el cielo se llenaba de fuegos artificiales: “¡SELAMAT HARI RAYA!” El Ramadán llegaba a su fin, ¡y llegó! justo en el día que decidimos abandonar las islas…

De selamat hari raya!

– My friend, no bus to Kota Bharu, Hari Raya, Hari Raya, only taxi!
– ¡y dale con los taxis! ¿qué pasa con Kota Bharu? ¡que no!

De selamat hari raya!

Ahora estaba con Fátima y podíamos usar nuestro transporte favorito: ¡el dedo! Cinco minutos más tarde íbamos en un coche dejando atrás a todos los taxistas aprovechados que querían hacerse el agosto. Pero aún fue mejor: nuestro amigo no fue directamente a Kota Bharu, sino a casa de su familia para presentarnos y darnos (aún más) comida. Sólo entendíamos “español” y “hari raya”, pero comimos y bebimos como si justo después nos fueran a ejecutar. La familia salió a despedirnos, nos hizo fotos, nos invitó a venir al año siguiente y volvimos al coche.

De selamat hari raya!

Al llegar al fin a Wakaf Bharu era un pueblo fantasma, un coche derrumbó un poste de la luz y todos los puestitos de detrás dejando al pueblo a oscuras… allí compramos el billete para este tren a través de la selva desde donde estoy escribiendo… ¡Anda, mira, mi parada! y yo con estos pelos.

Intentando enmendar la demora, este post viene con regalo, aquí va un extracto de mi cuaderno de la noche que pasamos en un punto de observación en el medio de la selva:


En algún lugar de Taman Negara…
12 de septiembre -día 330-

Noche en la jungla

“Todavía se oye gotear en el tejadillo, los pájaros nunca dejaron de píar ni los insectos de canturrear; de vez en cuando un murciélago o un ave cruzan la caseta o un fuerte y misterioso ruido hace saltar todas nuestras alarmas… Y es que estamos indefensos en su territorio, cubiertos por cuatro paredes y medias ventanas que nos otorgan una falsa sensación de seguridad. Esto es Taman Negara: la jungla más antigua del planeta.

De selamat hari raya!
De selamat hari raya!
De selamat hari raya!

Encontramos el refugio, nuestra meta y la única posible en ese salvaje lugar, ya entrada la noche, bajo una repentina tormenta. Lo primero era quitarnos las sanguijuelas de las piernas, que se estaban pegando su buffet, el fuego no les hacía ningún bien y saltaban soltando un chorro de sangre. Lo segundo era buscar agua, afortunadamente seguía lloviendo fuerte: una botella rajada solucionaría el problema (que se note que fuimos scouts!), una fría cena a base de latas que cargábamos desde Jerantut anticiparía una de las noches más emocionantes del viaje…

De selamat hari raya!

Por la mañana...

De selamat hari raya!

Desde la ventana de casa

De selamat hari raya!

De selamat hari raya!
De selamat hari raya!
De selamat hari raya!
De selamat hari raya!

Del trayecto hasta aquí subiendo y bajando pendientes embarradas, siguiendo el curso del río, destaco cuando al subir una colina llegamos a una aldea fuera del tiempo y de nuestro mundo: en un claro de la selva había unas cabañas de paja y alrededor varios niños, hombres y mujeres que no nos quitaban ojo de encima, sin esbozar una sonrisa. Parecían los pobladores originarios de aquellas tierras (después me confirmaron que lo eran), antiguos como la selva: piel totalmente negra y cabellos a lo afro, ¿cuánto tiempo llevaban esas familias viviendo allí? ¿a qué se dedicaban? esos dignos hombres y mujeres habían decidido permanecer allí con el único modo de vida que concebían al margen del “desarrollo” del área. Nos habríamos quedado allí el tiempo que hiciera falta, aprendiendo, pero hay veces que creo que es mejor no interferir y dejar las cosas tal y como están […]”

Y como promoción especial, un adelanto al siguiente país del que leeréis:

sí, amigos, al final me decidí: Birmania será el próximo e inminente destino. Tramitando en la actualidad el visado en Kuala Lumpur, y previo paso por Singapur, la salida está programada para el próximio 23 de septiembre, 28 días en uno de los lugares más delicados y entrañables de la Tierra… ¡sigan atentos a sus pantallas!

De selamat hari raya!

Me despido con un interesante recordatorio que enseñan los trenes malayos, por si alguien todavía anda un poco perdido…

ASÍ SÍ

ASÍ NO

De selamat hari raya!

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Retazos

6 julio 2010

7 de julio -dia 263-

Xi’an, China

Tiempos dificiles caracterizados precisamente por la falta de tiempo. Os presento mis disculpas y os lloro un poquito: estas ultimas semanas se definieron por la brusca ruptura de la paz que me acompagnaba en el Himalaya para acudir puntualmente a mi cita con los esperados reencuentros veraniegos. Era una especie de Grand Prix: para llegar a meta tenia que recorrer mas de 4.000 km de India en trenes donde no cabia un indio mas, soportar un monzon, volar a Kuala Lumpur, y de ahi a Beijing; todo valia, la unica condicion era no dormir. El 2 de julio por la manana cumpli el objetivo, abrazos, besos, musica y globos, bieeeeeen, bravooooo.
Por ello y porque ahora sigo sin disfrutar de mas tiempo del que cuento, os dejo una entrada atipica, pionera en este blog y que si sale bien puede q vengan mas como esta: pedacitos selectos de lo que voy escribiendo en mi cuaderno de viaje (que pensabais, que os lo contaba todo, todo? HA!). Que la disfruteis:

7 de junio -dia 233-
McLeod Ganj, Dharamsala

“Me cautiva esta India fuera de los obligados checkpoints, esta India tan variada, tan contrastada. Ayer estaba en el centro del sijismo, donde todo era de todos y comiamos gratis, y dormiamos juntos alrededor del Golden Temple; y unos cuantos km montana arriba estoy en la capital del Tibet en el exilio, reencontrandome con el Himalaya, la comunidad tibetana y -ya es casualidad- con unos viejos amigos que voy encontrandome a lo largo de este largo viaje.
Todavia no he ido al “Templo del Jokhang en el exilio”, ni a la residencia del XIV Dalai Lama; tampoco al Museo de la Ocupacion ni al de Medicina y Astrologia Tibetana, pero lo considero un dia francamente positivo: Lei en la terraza del albergue de cara a las montanas, y en la tarde noche abri los horizontes de mi esceptica mente occidental impregnandome como una esponja nueva aprendiendo sobre tecnicas orientales de meditacion, medicina ayurvedica y terapias psicologicas alternativas. A todo mostraba interes, todo lo queria aprender y experimentar; quiero aprovechar los proximos dias (aunque al final me quede todo el tiempo en Dharamsala y no visite nada mas) para realizar mas a fondo una iniciacion a la meditacion o incluso hacer el Vipassana, iniciarme en yoga, masajes y hasta cocina india y tibetana, de todo se puede hacer en Dharamsala! Por ahora manana a las 8 empezaremos un curso de meditacion y yoga… creo que el viaje ayuda a mostrar la mejor actitud y predisposicion para expander la mente y pienso aprovecharlo, que pena tener que dejar tan pronto esta India que me empieza a fascinar!”

Original cartel que segnala al centro de meditacion en Tushita

Traduccion: Atajo para McLeod Ganj/Atajo para la Iluminacion

12 de junio -dia 238-
McLeod Ganj, Dharamsala

“Cronologicamente: ir al centro religioso tibetano, al museo de la Ocupacion del Tibet y a la residencia de Dalai Lama, terminar de publicar en el blog, hacer mi primera sesion de “rebirthing” y tras un largo rato hiperventilando, recibir en mi mente sin buscarlos nombres y situaciones de mi pasado que llevaba largo tiempo sin evocar o que directamente habia olvidado […]; comida en el comedor-asociacion por los derechos de los nignos de los refugiados y probar un cafe “de verdad” como hace meses que no hago, una sesion de hatha yoga con una pequegna relajacion en grupo despues y terminando con un poco de pranayama. De noche, preciosa conversacion con Ro bajo las estrellas del Himalaya: “proyectamos en los demas nuestras carencias personales, no son las chocolatinas, las estrellas o incluso la grata compagnia quienes nos dan esta felicidad o nuestro bienestar, somos nosotros mismos; y cuando esto falla tenemos que ser conscientes de nuestra proyeccion y no recriminar sobre los demas esta falta […]”. Muy bonita charla en la terracita del albergue al frio de la noche, como el debate etico-teologico-filosofico de anoche con Aday o las discusiones sobre meditacion y budismo con Valentina… Esto ha sido un ejemplo de un dia cualquiera en el mistico pueblo de Dharamsala, y asi comprenderas por que manana cumplire ya la semana de estar aqui, y por que no tengo ningunas ganas ni apenas intenciones de marchar. Esto es, en cierto modo, la India que tambien esperaba encontrar, y mi mente, cada vez mas abierta y despierta, esta satisfecha de este encuentro.”

13 de junio -dia 239-
McLeod Ganj, Dharamsala

Dharamsala no era mas que extensos pinares con espectaculares vistas a los glaciares hasta que los britanicos montaran una guarnicion militar hace poco mas de 160 agnos, luego un devastador terremoto arraso con lo poco que alli habia y asi se quedo el asunto… Pero si este pueblo se hizo famoso en el mundoentero no fue por los eficientes servicios prestados a la corona britanica, sino por un bello gesto solidario en medio de tiempos dificiles (venga, nignos, a clase, que hoy vamos con retraso!):
Ya sabiamos que hasta 1949 el Tibet era una nacion independientegobernada por nobles y monjes, al frente de la cual se situaba el Dalai Lama; luego el Ejercito de Liberacion del Pueblo, a las ordenes de Mao, marcho sobre Lhasa pretendiendo liberar al pueblo del yugo de esa esclavitud feudal y sus creencias ancestrales, consiguiendo unicamente liberarlo de su tierra, su legado historico y su cultura. Fue una “liberacion pacifica”, puesto que no hubo una guerra abierta propiamente dicha entre ambos bandos, pero se estima que mas de un millon de tibetanos perecieron durante la toma del Tibet, la represion que le siguio despues, el levantamiento de 1959 y los tristes agnos de la Revolucion Cultural.
Que paso con el resto de la poblacion? Una pequena parte paso a colaborar con las fuerzas invasoras, conseguian bajos puestos de mando, se enrolaban en las fuerzas de seguridad y conseguian los mejores salarios entre los tibetanos. Eran los favoritos de los nuevos gobernantes. Una masa popular se resigno a aceptar la nueva situacion politica, continuaron con sus labores de cara al publico y con su fe a escondidas… Y los que no querian aceptarla? Bueno, la mayoria directamente fueron torturados y asesinados; entre los supervivientes muchos fueron encarcelados en su propia tierra, sometidos a trabajos forzados y a “lavados de cerebro y de alma”, otros fueron trasladados a diferentes prisiones y campos de concentracion de toda la geografia china, eran principalmente mientros de la nobleza y monjes; mientras, chinos de la etnia “han” -mayoritaria- eran llamados a repoblar la tierra conquistada llevando a cabo lo que se denomino “la segunda invasion del Tibet”
(fuente bibliografica: “Return to Tibet, by Henrich Harrer)

Fue este el destino de todos los tibetanos? Afortunadamente no. Unos cuantos pudieron escapar, primero el Dalai Lama, que huyo una noche engagnando a los chinos, por consejo del Gobierno y del Oraculo, y despues fue seguido por alrededor de 250.000 tibetanos que, desde entonces, han ido cruzando los puertos nevados para buscar su libertad al otro lado de sus montagnas.
Nepal no queria problemas y la mayoria, tal y como entraron en sus fronteras, salieron (actualmente hay varios campos de refugiados a las afueras de Kathmandu y Pokhara); en Buthan no cabian, y Birmania andaba metida en otros menesteres… asi que fue una recien nacida India quien, en 1959, dio asilo en Dharamsala al Gobierno Tibetano en el exilio y a toda la comunidad de refugiados. Desde entonces, los diferentes ministerios del Gobierno trabajan a diario regulando la vida de estas comunidades, mientras cientos de ellos siguen actualmente cruzando los pasos para cumplir su ultima voluntad antes de morir: una audiencia con el Dalai Lama (los tibetanos de este lado del Himalaya tambien suegnan con poder ver una vez mas su tierra…)
Y en Dharamsala, generacion tras generacion, los refugiados van saliendo adelante, mediante la venta de artesanias o incluso han creado pequenas empresas, gracias por supuesto, al turismo y la solidaridad internacional, principal fuente de ingresos de la comunidad. Atraidos por la Historia, paisajes y este singular ambiente, viajeros indios y de todo el mundo pasan o permanecen aqui; muchos participan en diversos voluntariados con los refugiados o se comprometen con muchas y variadas actividades culturales para difundir informacion entre los visitantes; hay dos principales centros que ofrecen cursos de filosofia budista, asi como sesiones libres y gratuitas de meditacion cada magnana, una magnifica biblioteca y varios museos con la intencion de preservar la tradicion, cultura y las escasas posesiones que pudo rescatar este Pueblo. Los centros de yoga han igualmente florecido a lo largo de toda la localidad y un sinfin de actividades mas, que han convertido a Dharamsala en un agujero para el viajero curioso, del que es dificil escapar.”

14 de junio -dia 240-
Biblioteca de Tushita Meditacion Center, McLeod Ganj, Dharamsala

“Hay que saber diferenciar entre la bondad afectuosa o compasion, y el fuerte apego. Aunque ambas tienen que ver con un objeto querido, el fuerte apego tiende a producir consecuencias negativas, mientras que el amor y la compasion producen consecuencias mas positivas […]. Con el deseo sucede lo mismo, depende de si tiene o no razones apropiadas, pues el antidoto del deseo negativo es la satisfaccion”
“El sufrimiento de la pobreza es el sufrimiento de querer algo y sentir que no se posee”
HH Dalai Lama

Shamatha: equilibrio mental y meditacion

Y una receta de la comida tibetana mas famosa para agnadir a este popurri:

MOMOS (para un regimiento)
800 gramos de harina y 400 cc de agua para hacer la masa
1 paquete de espinacas
3 cucharadas de cebolla picada
1 cucharada de ajo picado
3 cucharillas de salsa de soja

Tras hacer la masa hasta que adquiera una textura homogenea, se van rellenando individualmente con las espinacas, cebolla y ajo. Despues se pueden servir hervidos y/o fritos. Se recomienda acompagnar con una salsa.

Como sugerencia de salsa picante propongo: chile molido, salsa de soja, pizca de sal, ajo picado, cebolla picada, agua y el resto de las espinacas. Que aproveche!

17 de junio -dia 243-
Manali (Himachal Pradesh)
-12 horas de autobus montagna arriba desde Dharamsala

“Aqui sigo, refugiado en las montanas sin ver el momento de volver al infierno de los 50 grados, y es que aqui se esta taaaan bien… que aun podria aguantar mucho mas tiempo y seguir y seguir ascendiendo. Pero el calendario aprieta de nuevo y las fechas mas esperadas estan ya realmente cerca. Mi vuelo sale desde Thiruvananthapuram -mas de 4.000 km al sur- en 12 dias; y yo, que tenia unas ganas locas de descubrir por encima el Rajastan, de vivir la vida de Mumbai y explorar las maravillas de Goa y Kerala, lo voy a tener que hacer todo corriendo e improvisadamente… de nuevo me deje llevar por el embrujo de estas montagnas que, si no fuera por esto, no se cuando me atreveria a abandonar […].”

19 de junio -dia 245-
Rajastan (tren desde Delhi a Mumbai)

“Por fin, con mas pesar que alegria di el ultimo adios al Himalaya, magnificas montagnas que me han acompagnado durante los ultimos cuatro meses, que tan buenos momentos me han dado y que tanto me han enamorado: increibles paisajes, bellos pueblos y su Historia, diversidad cultural y religiosa, gente encantadora, buenos amigos… se quedan arriba. Yo, habiendolo retrasado todo lo posible, emprendo un vertiginoso descenso del subcontinente que me llevara a las caras conocidas que me esperan en el este del continente.
Desde Manali, con esos verdes valles cerrados por nevadas cumbres les lance el ultimo beso antes de que arrancara, con mas de 2 horas de retraso, el autobus. Espero volver a veros pronto, os quiero! les gritaba…
Y caaaaaambio! un largo y penoso bus que de “deluxe” no tenia mas que el nombre, me llevo de nuevo a la odiosa y temida Delhi; pero esta vez me salio bien la jugada, llegue tarde y sorprendentemente hasta me falto tiempo, pero tal y como queria no he estado mas que las horas necesarias para los tramites que alli queria hacer.
Y ahora, un tren atraviesa el norte del pais hasta mi proximo destino: Mumbai. Voy con cinco compagneros a cada cual mas agradable: dos nepalis con los que intercambio diferentes puntos de vista sobre la politica y cultura de su pais; un indio que me esta ayudando a contactar con mi anfitrion de Couchsurfing en Mumbai -y que se empegno en acompagnarme hasta casi la puerta de su casa una vez alli- y dos bangladeshis (uno de ellos me acaba de pedir permiso para poder rezar en mi asiento) y me encanta a estas alturas de viaje seguir sorprendiendome y emocionandome con las pequegnas cosas que el viaje me regala; yo voy durmiendo, hablando y leyendo “Return to Tibet”recordando una tierra que se va alejando mas y mas.
Hoy siento que se trata de otro punto de inflexion del viaje. Atras queda el relax y la paz de estas dos semanas de retiro en las montagnas, aunque prevalece lo aprendido y tenga vistas a ampliarlo. Delante me espera incertidumbre y novedades, por ahora seran dos semanas de frenetico viaje, calor, trenes y gente nueva; una breve parada en Malasia y un reencuentro con lugares y caras conocidas chinas… y mucho, mucho mas que a este viaje aun le queda por desvelarme; porque ayer ya cumpli ocho meses “on the road”, de acuerdo, pero yo todavia lo siento en el mas tierno de los comienzos…”

Gateway to India, Mumbai

Puerta por donde los britanicos desembarcaban en India

22 de junio -dia 248-
Gokarna (Karnataca, India del Sur)

“Desde un paisaje completamente novedoso comienzo este cuarto cuaderno de viaje: diario del dia a dia, confesor de secretos, escuchador de sentimientos, testigo de promesas y proyectos…
Desde una mesa de la terracita de la “Namaste Guesthouse” oigo las olas del mar romper a escasos metros de mis pies, y el monzon, con su ir y venir de lluvias torrenciales acaba de empaparme por completo, la musica suena relajada y serena y hoy es dia de introspeccion…
Me despedi de Mumbai ayer por la noche mirandolo por ultima vez desde la ventana con melancolia, que bien me ha tratado la urbe mas masificada de India y que injusto he sido con ella, dedicandole a la que menos tiempo! Un tren de noche, vagon “sleeper” en el que ni siquiera tendria cama propia, aunque el destino quiso marcarse un detalle regalandome una, un despertar entre bosques de palmeras y exuberante vegetacion, un rickshaw hasta la estacion, un bus hasta Ankola, otro bus hasta Gokarna, miro internet dos minutos: no hay noticias, al menos, no las que me interesan, me dirijo hacia la playa por fin: Om beach es la mejor, o eso me acaban de decir: “5 kilometros a pie, no tiene perdida. Sube ese monte hasta llegar al templo y luego bajalo, es hora y media”. Mochilon al hombro me dirijo para alla bajo un intenso sol; me pierdo, creo, porque alli no veia nada, me meto entre las cercas, me embarranco, me pincho, sudo, me canso y me desespero perdido en medio de la nada. Horas despues caminando, por fin llego a una playa preciosa y desierta, solo algunos locales faenan con las redes y unas pocas mujeres con sarees pasean, todos los alojamientos estan cerrados, tal y como me llevaban advirtiendo meses atras, estoy fuera de temporada. Como siempre.
LLego por fin a la playa, envuelto en sudor, dejo las cosas tiradas y, por fin: me bagno en el Indico!!! Despues una merecida comida: paneer butter masala con arroz y un roti, y empiezo a pensar, una hora, dos… he estado contemplando el Mar de Arabia y pensando en mis cosas […]”

24 de junio -dia 250-
Gokarna (Karnataka)

“LLueve! Diluvia! El apocalipsis en Gokarna! Cada quince minutos, cada dia, desde que el esperado monzon se acerco por estas tierras…
Y tal y como ocurria en las heladas noches en las grandes alturas del Himalaya o en el sofocante valle del Ganges, la vida de la gente sigue transcurriendo con plena normalidad: tras una cortina de agua puedo ver a los pescadores trabajando en la orilla, a los nignos jugando, a las mujeres paseando en grupo, a las vacas y los perros deambulando por la playa y a un hombre mayor meditando sobre una roca.
Este novedoso monzon, tan nuevo para mi, para los indios de Gokarna ya es algo muy muy viejo”

28 de junio -dia 254-
Alappuzha (Kerala) 2:30 am

“Todo fue tan real!! Los poderosos mantras que no entendia siguen resonando con fuerza en mi cabeza mientras escribo estas lineas; me entran escalofrios cada vez que vuelvo a evocar la imagen de aquel novicio que, en estado de extasis, desde el ultimo piso de aquella torre adonde todos subimos en aquel extragno trance se arrojo sin dudar al vacio, sin que el otro “semiesceptico” y yo pudiesemos hacer nada por retenerlo.
El resto tampoco respondian, permaneciendo en el mismo estado, en aquella terraza que invitaba al suicidio. Habia libros, muchos libros, creo que en la portada unicamente estaba escrita, en grande, la palabra “AM”…
Un suegno duro y raro que me ha hecho despertar entre sudores. La palabra “KUTUMSAN” no aparecia esta vez en mi suegno, pero me sigue viniendo facilmente incluso ahora a la mente, por que?”

La rueda de la existencia

29 de junio -dia 255-
Thiruvananthapuram (Kerala)

“India rencorosa, infantil! No quieres que me vaya y por eso me das semejante despedida. Si, no te hagas la tonta que lo sabes bien. Todo iba bien hasta Manali, hasta que baje de las montagnas para salir de aqui, y despues, zas! una tras otra, cada dia, un poco mas fuerte que el anterior, hasta desahogarte a gusto hoy que me voy.
Desde el unico lugar abierto de toda la ciudad enfrente de la parada de buses escribo estas lineas, empapado, exhausto, sin paciencia, sin fuerzas…
Pero una cosa quiero que quede clara desde este ultimo dia que aun no se ha acabado: pienso volver, te pongas como te pongas, y cuanto antes, mejor! Te faltan todavia muchos mas chaparrones, mas empujones y pitidos, mas bacterias y parasitos, mas estres y mas… tu!
Me has hechizado, y por muchas mas que me des no te vas a librar facilmente de mi… No te lo crees? Anda, ve, y preguntale al Pirineo.

(me echan, cierra el bar, la proxima hora hasta que venga el bus sera en la calle bajo el aguacero)”

30 de junio -dia 256-
Desde algun punto del oceano, vuelo Kuala Lumpur-Beijing

“Quiero escribir mis escasas impresiones acerca de Kuala Lumpur, aunque me falto todo el tiempo para poder escribir algo con un minimo de fundamento, no seran mas que un par de observaciones que pude concluir. Me falto tiempo en India, me falto tiempo en KL… pero asi como pretenden que vuelva a casa?
Esta cosmopolita ciudad me impresiono antes de que el avion tocara suelo malayo, especialmente viniendo de la India, el calor es igual de intenso, quiza incluso mas humedo, y el monzon le reparte igual; pero de entrada uno ve que el trafico y los movimientos de la gente son ordenados (es una sensacion extragna el no tener toda una fila de gente detras que no me intentan pasar por encima), los vehiculos van por su carril y respetan las segnales, es mas, hay segnales! Pero lo que mas me ha impresionado de las escasas 16 horas que he pasado aqui no son sus centros comerciales gigantes y bien organizados, su eficaz red de transportes, sus supermercados de lujo o sus innumerables cadenas de restaurantes; sino el mestizaje y la convivencia aparentemente ejemplar de esta ciudad multicultural: gente de todas las etnias, colores y religiones se han acostumbrado a vivir juntos y a traspasar sus diferencias en este extragno y poco corriente experimento social. A poco observador que sea uno, se puede distinguir en el mismo grupo de amigos velos de colores, sarees, ojos achinados de pieles blancas y de pieles oscuras, crucificos, shadors, amuletos y tikkas, con una caracteristica en comun: la lengua y nacionalidad malaya, que prevalecen por encima de las superficiales diferencias y unifica bajo los colores rojo, blanco, azul y amarillo de su bandera […]”

2 de julio -dia 258-
Aeropuerto de Beijing

“El Ser siempre esta presente. Todos quieren conocer el Ser. Pero, que tipo de ayuda se necesita para conocerse a si mismo?
La gente quiere ver al Ser como algo nuevo. Sin embargo, este es eterno y permanece continuo todo el tiempo, lo quieren ver como una luz esplendorosa, etc. Como puede ser asi? No es luz, no es oscuridad.
Es como es. No puede ser definido. La mejor definicion es: “soy lo que soy”

Bhagavan Sri Ramana Maharsi
Guru hindu