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Escuchando al desierto

22 febrero 2011

Perth, Western Australia

-día 496-

Este texto, creado a base de extractos de mi cuaderno, terminó perdiéndose por el desierto, aquí habría estado si no, puntualmente, el 20 de febrero.

Llegué puntual al lugar acordado, Nick estaba ya esperándome, vestía una camiseta sucia y llena de agujeros, un bañador descolorido y caminaba descalzo. Este es el coche -me dijo- señalando a un enorme Toyota Land Cruiser que había comprado de segunda mano- y caminando por la inmensa playa me fue contando los planes que tenía por Western Australia. Acepto -le dije-. De acuerdo, nos vemos entonces el lunes a primera hora.

De Western Australia

No negaré que hubiese preferido haber preparado un mínimo el viaje colectivamente, haber conocido a los otros miembros del grupo antes de lanzarnos a la carretera, una minúscula preparación… but this´s Australia, mate! Sentía que la importancia del grupo, las conversaciones por el mero placer de conversar, el tener todo el tiempo del mundo para disfrutarlo despreocupadamente, incluso la ignorancia del concepto del tiempo, todo ello ya había quedado atrás, en los países subdesarrollados, empobrecidos, menos favorecidos, en vías de desarrollo… (que cada uno elija su eufemismo favorito).

De Western Australia

Ok guys, ready to hit the road? -preguntó una voz- y el Toyota arrancó, dirección sur, al ritmo de música country. No correspondía esto a la Australia de mi imaginación: todo era verde alrededor, el paisaje bullía de vida en el extremo norte del salvaje y olvidado Territorio del Norte, pero poco a poco, los árboles fueron dando paso a las praderas, y éstas, a la inmensa sabana. Esa misma primera tarde, mientras nos estábamos instalando en el área de acampada, un grupo de canguros se pasaron a ofrecernos una clásica postal, los carteles me prohibían el baño argumentando cocodrilos poblando las aguas, decenas de cacatúas salieron mientras el sol se despedía, y durante la noche, en la plena oscuridad del parque nacional de Katherine (tierra recuperada y gestionada en la actualidad por los aborígenes) los rangers capturaban una pitón de 5 metros. Australia… vine a visitarte por otras razones, pero estás empezando a ganarte mi cariño.

De Western Australia
De Western Australia
De Western Australia

Parece que entre el grupo había prisa… ¿prisa? ¿para qué? Ahhhh, por alcanzar la playa; a dos días de viaje hacia el oeste, bueno, no conozco nada, lo mismo me da que me da lo mismo. Las horas de coche transcurrían despacio entre armónicas, banjos y guitarras eléctricas mientras el desierto empezaba a dejarse intuir. Pasamos junto a la “escuela del aire más grande del mundo”, que no es sino una enorme antena de radio con un profesor emitiendo para todos los estudiantes que reciben la lección desde sus casas-granjas, en cientos de kilómetros a la redonda, comienzo a concebir que Australia es grande, muy grande, y muy vacío de gente. “Hay poca comunicación en el grupo, pero el paisaje es increíble, y mis pensamientos también” -escribí en mi cuaderno de viajes el segundo día-.

De Western Australia
De Western Australia
De Western Australia
De Western Australia
De Western Australia
De Western Australia
De Western Australia

El sonido de la soledad, las estrellas en el desierto, mi mente trabajando: planes, planes, planes… ¡qué preciosa sensación! (día 3)

De Western Australia
De Western Australia

Día 4: Fue en el momento de llegar a Broome, 2.000 km al suroeste de Darwin, que fuimos alertados por varios carteles: Cyclone evacuation zone, Danger area, Cyclone information center, cyclone, cyclone… Cyclone?? Sí, parece que algo estaba viniendo hacia la costa del noroeste, aún así, probamos fortuna y como mandaba la tradición, volvimos a plantar las tiendas, esta vez colocando todos los vientos, y cerca del coche, por si acaso. Las horas pasaban y no venía ciclón alguno, en su lugar, la magia de la puesta de sol en la famosa Cable Beach nos dejó ensimismados durante una buena hora mirando al horizonte; desde esta playa un cable telegráfico conecta Australia con Indonesia, vuelvo a soñar, mientras un grupo de camellos atraviesa la playa con los últimos tonos rojizos del día.

De Western Australia
De Western Australia

¡Con razón es este un espacio sagrado para los aborígenes!, tal y como muestran los paneles de información, ¡y qué espacios! Algo especial tiene este continente que los espacios abiertos parecen infinitamente más grandes, y uno mismo infinitamente más pequeño, y esos espacios que si no se presta atención parecen no decir nada, en Australia lo son todo, esas inmensas visiones le confieren su identidad personal, le otorgan una belleza indescriptible, a la que cuesta acostumbrarse.

De Western Australia

Lo que ocurrió después del ‘click’ lo podéis imaginar…

De Western Australia

Día 6: “¡Anoche nos dieron duro! Jamás en ningún otro lugar había visto nada así, en cuanto se puso el sol, una nube de mosquitos nos recubrió enteros, poco importaba lo que te echaras, lo que quemaras, a donde te metieras, cuanto juraras o cuanto resistieras… era un ataque sin piedad que se prolongó durante horas, los que osaron entrar en mi tienda lo pagaron caro, y tras las decenas de mosquitos que aplasté (ya cenados) esta mañana parecía que había cometido un crimen, con toda la tela llena de sangre. La mañana no empezó mejor: no sé si llamarlo ciclón o no, pero el viento arrancaba los enganches de las tiendas y las lluvias torrenciales no ayudaban, no quedaba otra que recogerlo todo como se podía y emprender la huída antes de que cerraran la pista… tarde, estaba ya toda inundada, al final el coche nos sacó de allí, amortizando el gasto de la tracción a las cuatro ruedas”.

De Western Australia
De Western Australia

Lavado de dientes. Aquí el lavabo

De Western Australia

¿Habrá cena?

De Western Australia

De Western Australia
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Tras la batalla…

De Western Australia

Día 8: “Cuando el desierto se extiende infinitamente ante la vista, cuando el paisaje torna monótono e invariable, son los cielos tropicales en plena estación de lluvias los que toman el relevo de crear un sinfín de formas y colores, o simplemente de ofrecer una pequeña demostración de la vasta inmensidad y poder de esta tierra. Es tiempo para la reflexión, el desierto me habla y a mí me parece entenderle, creo que en los próximos días voy a tomar una difícil decisión”.

De Western Australia
De Western Australia
De Western Australia
De Western Australia
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Día 11, Kadidiri National Park: “LLevamos once días de ruta y no ha habido mucha novedad en cuanto al tema que más me desagrada. Desde el primer momento no tuve ningún problema en acostumbrarme a dormir en el suelo, a comer una vez al día, a beber a veces agua de lluvia, a los insectos, a las enormes distancias en coche, a la escasa higiene, al calor extremo, a la lluvia, al dolor físico… me gusta el estilo del viaje, lo considero un viaje más puro que lo que he hecho durante los meses anteriores, la pura esencia del viaje clásico, un modelo autosostenible, más respetuoso con el ambiente y que no se aprovecha de las ventajas económicas de nuestros países con respecto a los lugares por donde viajamos; sí, me gusta mucho, y seguiría el tiempo que hiciera falta conociendo este lugar especial. Pero si hay una cosa a la que no me he acostumbrado es a que me organicen el viaje, a que ciertos planes sean prácticamente impuestos con buenas palabras al resto del grupo, a haber erradicado las decisiones en común… intenté poner solución, nada cambió; yo no soy el dueño del coche, así que poco más tengo que decir, estoy decidido: mañana a primera hora dejaré al resto, y continuaré el viaje en solitario hasta Perth. Un cúmulo de hechos e ideas me ha llevado a tomar esta decisión, y aunque todo será más duro y se volverá más difícil e imprevisto, creo que será mejor que esta desidia, donde hasta los más impresionantes paisajes me están empezando a dejar indiferente”.

De Western Australia

(horas después):

“Hay que saber encajar una derrota. Ya lo tenía todo planeado para iniciarme en el autostop en medio del desierto: donde ponerme, la comida, el agua… me sentía impaciente y enérgico, hasta que el camionero con el que acabo de hablar me habló de la nueva tormenta que acaba de ser ascendida a ciclón grado 1, con vistas que toque mañana la costa oeste. Se preveen graves inundaciones en la zona y el cierre de carreteras… parece que no era el momento, así que salvo que mañana vuelva a cambiar de opinión, tendré que retrasar mi partida”.

De Western Australia

Día 12: “Así estoy, tan cambiante como el tiempo. Lo hice, al final, y confieso que me gusta la sensación; dura, físicamente, pero pura vida para el espíritu. Me sienta bien regresar al escalón más bajo de la escala social, volver a depender de los demás, para aprender de mis errores y reflexionar sobre algunos comportamientos y pensamientos que tuve a lo largo de estos meses atrás en Asia, cuando era el ‘sir’ o el ‘mister’.

Equipado con una foto del mapa, ¿se puede ser más cutre?

De Western Australia

Acogedor lugar para el autostop

De Western Australia

De Western Australia

(horas después…)

“No me sentó mal del todo esta ducha torrencial tras unas horas de extenuante calor, poco más podía hacer que quitarme la camiseta y recibir con alegría este refrescante baño. Y aquí sigo, tirado literalmente en el medio de ninguna parte, en un punto cualquiera de una infinita carretera que se extiende en línea recta hasta ambos horizontes, a 300 km de cualquier lugar habitado, expuesto al ardiente sol y a los cientos de moscas, entre la amenaza de un ciclón aproximándose y la esperanza de encontrar a un ser altruista que quiera compartir unas horas de conversación y un buen puñado de kilómetros hacia el sur…”

 

 

EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO…

De Western Australia
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Darwin: la entrada a Oceanía

5 febrero 2011

 

Darwin, Northern Territory, Australia

-día 485-

No se conformaba Indonesia con haberme ofrecido algunos de los mejores momentos de todo el viaje,  tiene clase, y se marcó el detalle de darme un final a la altura de las circunstancias: con multitudinaria cena de despedida, regalo sorpresa, llamadas de última hora, y emotiva visita sorpresa en la misma puerta de embarque del aeropuerto.

De 18 Australia

2 horas y media después me volvieron a poner los pies sobre la tierra: “Welcome to Darwin International Airport, Welcome to Australia!” Australia… estaba en el último continente que me faltaba por pisar, y con todo lo que tenía por delante, desagradecido yo, seguía con la cabeza puesta en la orilla opuesta del mar del Timor… estrené este nuevo país echándome una siesta de un par de horas tirado en un rincón del aeropuerto, como metafórico anticipo de lo que estaba por venir. Eran las 4 de la mañana y aún faltaban casi 3 horas para que viese por primera vez iluminarse el desierto y las enormes llanuras que se extenderían ante mí.

De 18 Australia
De 18 Australia
De 18 Australia

Puede presuponerse que yo pertenezco a este mundo, que esto es la estandarizada normalidad y un ejemplo a seguir, pero mi cuaderno de viaje es testigo de que recuerdo mi primer contacto con “occidente” como uno de los lugares más extraños que he pisado en todo este viaje (y sitios raros, ha habido unos cuantos). Tras un sueño reparador en el sofá de mi anfitrión -para el que cocino a cambio de alojamiento- , en un barrio residencial a las afueras de la ciudad, me aventuré en el abrasador sol del mediodía con un simple objetivo: buscar comida, tenía hambre; y de paso, curiosear alrededor. Parecía sencillo, en principio. Tras una hora de marcha por monstruosas calles-autopistas sólo había encontrado los más variopintos (léase también absurdos) macrocentros comerciales superespecializados en: barbacoas, bombillas, jardinería o deportes femeninos… nada que se coma. Preguntaría a alguien, pero no hay nadie, sólo enormes vehículos me sobrepasan; si me intento acercar a una de las casas valladas fieros bicharracos vienen ladrando desde que me ven, diversos carteles informan sobre la seguridad, las ventajas de las patrullas vecinales, y me animan a denunciar cualquier acto raro que observe. ¡Bienvenido a Springfield!

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Ciérralo o piérdelo

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He querido ignorar el tema precios para no deprimirme más… sí, el precio es por pieza 

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Pero el haber crecido con Los Simpsons me enseñó que la mayoría de los habitantes de Springfield son buena gente, y entré al taller de un carpintero a preguntar si en este barrio solían comer. Apagó la sierra desde su rincón oscuro y la luz que entró conmigo mostró sus brazos tatuados y su cara rajada, su expresión fue de gran asombro cuando le dije lo que buscaba… se explicó, no estaba cerca, pero existía. Cuando salía por la puerta me gritó:¡hey! ¿Cuánto tiempo llevas en Australia, compañero? -4 horas, le dije. Su rostro cambió, se levantó despacio, y solemnemente me extendió la mano diciendo: Welcome!

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Que… ya como en casa, si eso

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Ahhh, feliz reencuentro con mis aperitivos. 16 meses sin probar el queso

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Darwin es una ciudad costera a miles de kilómetros de cualquier otra ciudad. De hecho, son 4 calles polvorientas que en temporada alta deben acoger bastante turismo, principalmente de mochileros, pero en esta época de lluvias y ciclones, está prácticamente desierta. Sus playas son tan magníficas como desaprovechadas, pues está totalmente prohibido bañarse en sus aguas debido al gran número de cocodrilos y “medusas caja” que viven en ellas, estas medusas siendo el único animal cuya picadura suele conllevar a la muerte entre dos y tres minutos tras el contacto…

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… por eso está todo lleno de piscinas, algunas con olas, simulando la prohibida realidad 

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Parece hospitalario este sitio, ¿qué hacía yo aquí? En primer lugar, es el vuelo más barato para llegar a Australia desde Asia (Bali – Darwin, 30€), después, era el sitio indicado donde debía comenzar la siguiente aventura que viene por delante: un viaje en 4×4 a través de más de 6.000 kilómetros de desierto hasta Perth, recorriendo las costas del norte y oeste de Australia durante las próximas 4-5 semanas con gasto mínimo, en pleno contacto con la naturaleza (porque ciudades no hay), salimos mañana. ¿Qué cómo surgió esto? Pues improvisado, como todo: hace unas semanas encontré por casualidad en internet un anuncio del propietario del vehículo buscando compañeros para compartir gastos de gasolina, le escribí, hemos ido quedando estos días y organizando superficialmente algunos asuntos del viaje, y el lunes a primera hora cuatro desconocidos empezaremos a circular las embarradas pistas rumbo al sudoeste (aprovecho para disculparme por adelantado por descuidar -aún más- el blog), pero no me os despistéis de las siguientes entradas, las anticipo prometedoras.

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Exposición itinerante de AC/DC. Museo Nacional

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Puedo acostumbrarme pronto a la Australian way of life

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Allí donde fueres, haz lo que vieres

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Por último, el vasto Territorio del Norte en general, y la ciudad de Darwin en particular, son célebres por acoger todavía a una gran población de unas gentes a las que les han robado su pasado y sentenciado su futuro; el pueblo vivo que conserva la cultura más antigua del planeta, una gente que bajo las leyes racistas de terra nullius que se aplicaron durante los siglos XIX y gran parte del S.XX fueron expropiadas de una tierra a la que se sentían tan ligados como a sí mismos, obligados a elegir entre el destierro, la esclavitud o la muerte; el mismo pueblo que vio como los hijos nacidos de parejas mixtas -la mayoría fruto de violaciones por parte de los colonos- hasta 1970 fueron separados de sus familias para ser “reeducados” en misiones cristianas (ver generaciones robadas, en inglés); los Aborígenes australianos e Isleños del Estrecho de Torres, que tantas calamidades sufrieron desde el “descubrimiento” de Australia y asentamiento de los primeros ingleses a finales del S.XVIII fueron poco a poco obligados a retroceder hacia el centro y el norte del país, formando en Darwin una gran comunidad que resulta casi la mitad de la población de la ciudad. Pero como la gran mayoría de las noticias en su historia reciente, esto tampoco es bueno. En la ciudad forman ejércitos enteros de vagabundos, deambulando sin rumbo, mendigando en la calle, muchos de ellos alcohólicos en lamentables condiciones de salud… Por fortuna no todos, algunos salen adelante trabajando y vendiendo sus valiosas artesanías, otros han conseguido integrarse en esta nueva vida extraña y ajena y desempeñan nuevos trabajos en su sociedad, como cajeros de supermercado o conductores de autobús; y aunque la población de Darwin en general está bastante segregada, las horas que paso en los autobuses urbanos, a veces, me dan lecciones de ética y muestras de amor inesperado, que dejan una ventana abierta a la esperanza…

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Imagen recuperada de un museo en Buenos Aires,

perfectamente aplicable en este lado del mundo, y en cualquier otro

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