Archive for 28 junio 2011

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Levantando el ancla

28 junio 2011

Saipan, Micronesia

-día 628-

Por fin se terminaron de resolver los problemas, los pequeños y los grandes, por fin empezaron a soplar los vientos del norte, por fin surgió la “prisa” entre la tripulación por soltar las líneas y desplegar las velas. Por fin, un mes y un día después de mi llegada a Saipan, zarpamos.

Ha sido un duro mes de trabajo intenso, de grandes responsabilidades, de momentos tensos… pero también de camaradería, de aprendizaje, y de amor; el amor que nos ha ofrecido el pueblo de Saipan, su extrema hospitalidad que nos ha hecho sentir en casa estando tan lejos de ella. Amor que se ha materializado en cestas de frutas que llegaban a diario al barco, en comida casera que se compartía en comidas y cenas, en una invitación a conocer la cultura del pueblo chamorro, en sonrisas y ayuda desinteresada, en caras que difícilmente olvidaremos… Lo que sí olvidamos fue, por unas semanas, la prisa por echarnos a la mar, la emoción de una aventura transpacífica; fuimos el viajero que cambió por un tiempo su adicción al camino por una agradable rutina.Y el viajero se sentía a gusto.

De 21 Islas Marianas del Norte

Muchas historias de aquí se me quedaron olvidadas en el tintero electrónico, acusando la falta de tiempo. Con algo de suerte llegarán con el debido retraso isleño.

Tengo derecho a enviar un email semanal via radio, que aprovecharé en la medida de lo posible para ir publicando una pequeña crónica aquí en el blog, así que podréis ir siguiendo la travesía medianamente actualizada. ¡No me os distraigais!

Para los curiosos, he trazado la ruta prevista en este mapa

Y ya. Un abrazo para todos, nos vemos de nuevo en 6 semanas (aprox), en las Américas…

De 21 Islas Marianas del Norte
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El salto a la pequeña pantalla

19 junio 2011

Saipan, Micronesia
-día 619-

Después de estas últimas entrevistas virtuales y en papel (olvidé comentar que el que tenga curiosidad, puede bajarse el pdf de la revista Plácet pinchando aquí), los tripulantes del Twin Image hemos sido entrevistados por una de las cadenas de televisión de Saipán ante la inminente salida del localmente conocido catamarán. De acuerdo, un telediario local no es mucho, pero así empezó el Banderas, baturringlish incluído.

Pinchad directamente en el minuto 19:20 si no queréis tragaos el telediario completo, y no, no queréis 🙂

Quiero mandar un agradecimiento especial a Tango y a Juan Carlos por la motivación, la obsesión y las ayudas técnicas prestadas para rescatar el video y ofrecéroslo en versión youtube.

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Los hijos del bambú

14 junio 2011

Saipan, Micronesia
-día 614-

Un viejo tren se detiene en la estación cuando el sol se pone tras el blanco horizonte, la gente sube y baja con prisa, y sólo una anciana queda sobre el helado andén, sosteniendo estoicamente manojos de pescado seco, pero ya no queda nadie a quien venderlo.
En el cálido vagón fluyen la cerveza y el vodka, se abren latas y se comparten noodles, se grita y se ríe; fluye también la vida ignorando a la durmiente ciudad, vida renovada y vibrante, al refugio del viento y la nieve.

De Rusia III (Siberia)

A la misma hora, unos cuantos cientos de kilómetros hacia el sur, en las altas estepas del Gobi, una niña abandona el ger familiar, la cabeza tapada y la barbilla bajo el abrigo, es tarde y hay que meter a los camellos, la sopa estará lista pronto, y tras ella toda la familia junta se acurrucará alrededor de la estufa; no se volverá a oir ni ver actividad hasta que el sol vuelva a iluminar el ger, y la misma niña vuelva a aparecer para sacar de nuevo a los camellos.

De Mongolia II (Gobi)

En Beijing nadie se percata de que ya no hay sol, quien tenga tiempo de mirar hacia arriba apenas notará la diferencia tras la espesa capa gris del desarrollo. Con sol o sin él, todos se sentarán alrededor de un festival de platos, compartirán cada uno de ellos y darán buena cuenta de las reservas de cerveza, fumarán y gritarán, quizás jueguen a las cartas, y ya tarde irán a descansar un rato, otra dura jornada de trabajo espera impaciente.

De China

Tampoco dormirá Hong Kong esta noche que recién comenzó, quizá se desplace desde el distrito financiero hacia el fiestero, hasta que las escaleras mecánicas vuelvan a cambiar de sentido y manden a todo el mundo a sus puestos… a los pocos que aún van caminando. Y la vecina y trasnochadora Macau se despierta sólo en este momento en que Mongolia se va a dormir, a la hora en que cierran las iglesias barrocas y abren los casinos. Ya habrá tiempo para dormir y lamentar cuando salga el sol.

De China

Las campanas tintinean con fuerza por toda la India y los templos se llenan de jugosas frutas, arde el rojo incienso en las montañas del alto Himalaya, en los bosques chinos, en las playas de Bali y en la meseta del Tíbet; resuena el eco de los minaretes con fuerza a lo largo de Malasia e Indonesia; los coros de monjes laosianos atraviesan las paredes de los monasterios, las iglesias filipinas abren las puertas a sus fieles, y Birmania comienza a apagar sus escasas luces, pues mucho antes del alba ejércitos de monjes patrullarán las calles descalzos, armados de un bol de cerámica y un bastón de madera, y habrá que estar preparados para la visita. El sol se está poniendo en Asia…

De Tibet
De 07 Nepal
De 19 Indonesia II
De Tibet
De Tibet
De 16 Borneo blog
De 07 Nepal
De Flores
De Birmania seleccion
De Bali-Lombok
De delhi amritsar blog

El humo del chili friéndose en el wok hace saltar las lágrimas en aquella playa tailandesa, donde los últimos rayos del mismo sol iluminan a un enorme buda dorado, y los neones al centro de masajes contiguo. Cientos, miles, millones de toneladas de arroz se están cociendo en todas las cocinas, metros cúbicos de ardiente chai descenderán por las gargantas indias, se sacarán palillos como para construir una escalera a la luna, y quién sabe qué se podría construir si juntásemos a todas esas sonrisas a la vez.

De Birmania seleccion
De para los muertos
De Camboya selection
De Birmania seleccion
De Flores

Ni el miedo ni las armas podrán nunca silenciar a todas esas valientes voces que gritan libertad en China, Birmania y Tíbet, a las que piden un cambio urgente y necesario en Nepal, a las que claman por un turismo digno y de calidad en Camboya, a las de millones de mano de obra barata, rebajada y en oferta que inundan el mundo de cosas.

De testimonios burma cmp
De Bali-Lombok
De Flores
De delhi amritsar blog

Nadie podría nunca haberme predicho lo que Asia me iba a suponer, una tierra de misterio de la que sólo conocía el lugar que ocupaba en los mapas, un mapa que nunca había observado con el debido detenimiento, deteniéndome siempre en otros puntos muy lejanos. Una tierra de gente noble, trabajadora, hospitalaria, sonriente, sufridora, que a lo largo del tiempo ha sabido dignamente hacer frente a las adversidades, que ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos. Mujeres, hombres y niños que con el paso de los siglos han aprendido del bambú que azotarán los vientos en la noche que se acerca, bambú que será desplazado en todas las direcciones, doblegado hasta el extremo, quizás dañado en superficie… pero imposible de quebrar.

De postal de calcuta
De China-Thailandia blog
De Tibet
De 11 Laos
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Filipinas: mi última frontera

8 junio 2011

Entrada que llega puntualmente en filipino time…

A bordo del Twin Image, Saipan, Micronesia
-día 608-

Todavía con la mente en Indonesia, y previa escala en la ya conocida Kota Kinabalu, aterricé en Manila, o mejor dicho, 200 kilómetros al norte o un largo trayecto en autostop.

De 20 Filipinas

Manila es otra gran urbe asiática con un ligero toque latinoamericano. Otro mundo de contrastes, entre el lujo extremo de las mansiones valladas y las barriadas de chabolas, entre el ultramoderno barrio de Fort Bonifacio y el pasado colonial de Intramuros, entre la delincuencia que azota la capital y la infinita amabilidad del pueblo filipino… en fin, contrastes para todos los gustos y aficiones.

¿Cómo se llevarán entre los vecinos? que cada uno piense lo que quiera…

De 20 Filipinas

No es fácil amar Manila, aún a pesar de la hospitalidad y generosidad sin límites de MJ, Charmaine y sus amigos, me invitaron a cenar en lujosos restaurantes, me sacaron de fiesta hasta las tantas, se esforzaron en que todo fuera perfecto… probablemente lo fue, y se lo agradezco de verdad, pero al día siguiente me sorprendí a mí mismo precipitándome a por un vuelo a la remota isla de Busuanga. Y volví a llegar al aeropuerto en plena carrera, y me volví a encontrar con el counter cerrado, y volví a suplicar que me dejasen embarcar, mostrando que no llevaba equipaje para facturar, y de nuevo, monté en el avión. Los hay que no aprenden.

De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
Más sencillos de comprender estos menús que los de China
De 20 Filipinas

Cristian detuvo el barco: “es aquí -dijo- éste es el Akitsushima, un portaviones japonés de 150 metros hundido por aviones norteamericanos en la II Guerra Mundial, la popa descansa sobre el lecho marino a 40 metros de profundidad, mientras que la proa no está a más de 18”. Y es que aunque apenas aparezca en Hollywood, el ejército imperial japonés atacó y conquistó Filipinas -entonces colonia de EEUU- al mismo tiempo que Pearl Harbor en Hawaii, fue ésta una tierra de largos y duros combates, dejando el record de ser uno de los países más bombardeados durante el conflicto y un balance de más de 1 millón de filipinos muertos.
La sensación de pasear entre los diferentes compartimentos del portaviones e imaginar el horror de la batalla es indescriptible, bajo la mirada pasiva y triste de la bahía, de aguas turquesas, playas blancas e impasibles cocoteros.

De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas

Volé de Filipinas dejando en tierra una deuda enorme con el país, era uno de los destinos que más había perseguido y al final no pude dedicarle ni siquiera dos semanas, allí donde paraba conocía gente amable y generosa con la que no podía permanecer ni la mitad de tiempo que hubiera deseado. Tenía una cita ineludible en Saipan el 27 de mayo para empezar con los trabajos de reparación del barco, y eso me cargaba irremediablemente un pesado cronómetro a la espalda. Cuando al final de mi tercer día en Busuanga, supe con prisas que un carguero partía esa noche en dirección sur hacia Palawan, no me lo pensé, empaqué corriendo y continué mi ruta.

De 20 Filipinas
De 20 Filipinas

El Nido es una pequeña localidad al norte de Palawan, y cumple todos los requisitos para convertirse en un modelo de paraíso, y estoy seguro de que en un plazo menor de 10 años, será mundialmente vendido como tal: lugar completamente apartado del resto del mundo, pequeño, tranquilo, de gente amable, y con tantas islas alrededor como ganas se tengan de buscar. Islas diminutas con volcanes, selvas, arrecife y playas de publicidad de agencia de viajes.

De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas

Con algo de tiempo, puedes lanzarte a descubrir todas las islas que se te antojen y crearte tu propia aventura… ¿a todas? No. A todas, no. En un conocido lugar, cuando nadaba tranquilamente hacia una playa cercana, un equipo de seguridad vino a impedirme el paso, ¿que no puedo continuar mi paseo? ¿y eso por qué?

De 20 Filipinas

Me asomé más, y aparecieron cámaras, rubios barbudos haciendo el paripé, y una enorme bandera sueca ondeando en la playa.

De 20 Filipinas

Estaba viendo el teatro de grabación de la versión sueca del programa Supervivientes, otro ejemplo más de cómo la tele nos engaña con todo lo que nos envía, ¿supervivientes? ¡Supervividores! Como imaginé primero, y fui confirmado después por los locales, los supuestos supervivientes sólo “sobreviven” unas 3 horas al día, lo justo para tener unas cuantas buenas tomas que emitir, durante el resto del tiempo sobreviven en un resort privado sin límite de lujos, a escasos metros de su playa desierta…

De 20 Filipinas

La anécdota graciosa vino cuando una noche que salí a cenar sólo a horario español, coincidí en el único comedor abierto con un anciano austríaco con el que tuve una interesante y profunda conversación; a la vuelta, como mi albergue ya estaba cerrado, decidí sentarme en la playa desierta a reflexionar sobre lo que alrededor de un tapsiloc se había hablado… observo divertido a lo lejos a un grupo de gente hablando inglés con evidente acento español, se acercan, escucho, me asombro, lo pienso, lo desecho, lo pienso de nuevo, me levanto: ¿¿Cristina??, ¿¿Belén??. ¿Cuál era la probabilidad de encontrarme en el punto más remoto de un país remoto a dos amigas españolas que conocí hace más de un año en las montañas del Tíbet, y que meses después visité en Beijing? La magia que hace un año sucedió cuando me encontré a Ro de pura sorpresa en Katmandú se repitió de nuevo… Si es que el mundo es mucho más pequeño de lo que nos parece, y al que no me crea, le invito a que salga a darse una vueltecica.

De 20 Filipinas

Puerto Princesa sería mi última parada en Palawan, tenía escaso tiempo, pero suficiente para visitar el río subterráneo más grande del mundo y los aparentemente impresionantes paisajes de alrededor… al final, ni lo uno ni lo otro. Sharon me alojó durante toda mi estancia, original de Manila, trabajaba como médico rural en una empobrecida zona al sur de la ciudad; me ofreció visitar su centro de salud y con ella y sus amigxs terminé mi breve tiempo en Palawan, más que satisfecho y sin rastro de pena haberme perdido la famosa cueva.

De 20 Filipinas

Tagalog, a veces tan fácil de comprender, y tan entrañable…

De 20 Filipinas

Tocaba volver a Manila… ¡qué pereza! Esta vez no quise molestar a mis anfitriones de la primera ocasión, que andaban ocupados, y en su lugar conocí caras nuevas: Edgar, Leslie, Meg… que terminaron haciendo resurgir esa vieja y conocida sensación de no querer dejar tan pronto un lugar, y recordé con pena por qué me gustan tan poco los aviones.

Filipinas, última etapa de mi aventura asiática… Asia, que salió de la nada y por sorpresa mientras preparaba mi viaje a Latinoamérica, que venía para 4 ó 5 meses y terminé estando 16, que probablemente de no ser porque iba a realizar el sueño de atravesar un océano en velero habrían podido pasar todavía muchos más antes de que reuniera el valor y las fuerzas para dejarla atrás… La puerta Nº 1 del aeropuerto de Manila por la que me tocaba embarcar no se encontraba junto al resto, me revisaron una y mil veces todas las pertenencias, me trataron como a un detenido, recibí las preguntas más absurdas, y casi me quedo en tierra porque no encajaba en sus esquemas esa extraña historia de un billete sólo de ida y una salida en velero. Volaba a Saipan, via Guam, en Micronesia, territorios de ultramar de los Estados Unidos de América…
Asia, estando todavía en Manila te extrañé con más fuerza que nunca.

De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
De 20 Filipinas

¡Esta me encanta! Si es que el catolicismo está de capa caída

De 20 Filipinas

De 20 Filipinas
De 20 Filipinas
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Entrevista en… Viajeros incansables

7 junio 2011

A bordo del Twin Image, Saipan, Micronesia

-día 607-

Y tras el parón de las últimas semanas (parón para el blog, desde luego no para mí) volvemos con algo nuevo para leer.

Han sido dos semanas que han girado únicamente alrededor del barco, trabajando en el barco de día, durmiendo en el barco de noche, sin tiempo para nada más que no tenga que ver con el barco, pero los trabajos han ido a buen ritmo y si todo va bien, este próximo sábado zarparemos rumbo a Canadá, el tiempo estimado de viaje son 6 semanas.

Tengo pendientes unos cuantos artículos que espero publicar antes de la partida; de momento, aquí os dejo la entrevista que nos hizo recientemente la revista Plácet, a mí y a una larga lista de modelos de referencia en este arte de viajar.

Adjunto primero la versión acortada que salió finalmente, y más abajo la versión extendida que les envié y no pudieron publicar por falta de espacio. ¡Espero que os guste!

Texto: Alfonso Espinosa.
Fotos: Cedidas por los viajeros.

Personas para las que viajar es una necesidad, una pasión, una forma de vida. Este reportaje es una ojeada a la vida de algunos de los viajeros anónimos españoles que han creado blogs y webs con el único fin de compartir su ilusión con los demás y que han cambiado la comodidad del sedentarismo por la azarosa vida en el camino, financiando sus viajes sin mendigar subvenciones. Personas que han trascendido de la categoría de turista a la de viajero… incansable.

Cuando inicié esta idea, empecé por contactar con varios blogueros de viajes, pensando que muchos de ellos no podrían o no querrían participar. Sin embargo, la mayoría de ellos dieron una respuesta positiva a mi demanda, por lo que quiero darles las gracias a todos ellos, pues son estos grandes viajeros los que han escrito realmente estas páginas. También quiero dar las gracias de forma especial a Jorge Sánchez, uno de los más grandes viajeros españoles, sin el cual, este reportaje no habría sido posible.

Viajar no es sólo una forma de desplazarse y conocer lugares que añadir a una lista. Viajar es una forma de conocerse a uno mismo a través de los lugares y las gentes que se van cruzandoen el camino. Según el propio Jorge Sánchez, “El turista veranea, el viajante se desplaza y sólo el viajero viaja. El turista veranea para distraerse, el viajante busca lucro económico en sus desplazamientos. El viajero viaja para aprender y crecer interiormente”.

En contra de lo que se cree, no hace falta ser rico ni se necesita demasiado dinero para relizar el sueño que muchos de nosotros hemos tenido alguna vez de realizar una vuelta al mundo, y la prueba está en las personas que componen el reportaje. Eso sí, hacen falta muchas ganas. Todos estos viajeros tienen encomún el ansia por viajar como forma de autoconocimiento y la necesidad de transmitir sus experiencias por mediode blogs y webs que ponen al servicio de todo aquel que quiera seguir sus pasos.

Jorge Sánchez,

“Si además de desintoxicarte… aprendes de la sabiduría de las personas que te encuentras en el camino, el viajar se convierte en un arte, el arte de vivir correctamente”

Nacido en Hospitalet de Llobregat hace 57 años, comenzó a viajar a los 13 por el Sahara Occidental y a los 18 empleó 2 años en recorrer Europa Occidental en autostop, trabajando por el camino en lo que fuera.

Jorge en Siberia, la parte del mundo que más le gusta

Es el viajero por excelencia, ha invertido alrededor de 30 años netos de su vida en viajar, conoce todos los países del mundo, 194, registrados en las Naciones Unidas, desde el año 2003. Además de numerosos territorios que, sin ser países, todo viajero que se precie ha de visitar, como Groenlandia, Antártida, islas de Tristan da Cunha, Pitcairn y un largo etcétera.

Antes trabajaba en los países que recorría (dando clases de español en Japón, fregando platos en Estados Unidos, recogiendo frutas en Australia, etc.) pero en la actualidad, debido a las dificultades para conseguir trabajo ilegal en los países donde entra con visado turístico, trabaja en España, donde ahorra el dinero que necesita y tras ello emprende un nuevo viaje. En este momento se encuentra en la Costa Brava, trabajando para ahorrar dinero con el que financiar su próxima nueva vuelta al mundo escalando en las islas de Tokelau, Norfolk, Lord Howe, Niue, Walles et Futuna, y aún otras ignotas y remotas de Oceanía.

Los pilares de Río Lena, Yakutia, Siberia

Ha escrito más de veinte libros fruto de plasmar sus experiencias viajeras por todo el mundo, entre los que podemos señalar La vuelta al mundo en mil y un días.

Siberia es su parte del mundo favorita, desconocida y maravillosa, con etnias de cultura ancestral y una naturaleza exuberante. Aunque, para vivir, se queda con España, donde están sus raíces y su cultura.

Tiene una interesantísima página web sobre todas sus experiencias y viajes www.jorgesanchez.es

Javier Ballester,

“Creo en los sueños, porque soñando he conseguido ver lugares y vivir experiencias que ni imaginé.

Valenciano de 43 años, en su último viaje, lleva 14 meses viajando. En este momento se encuentra en India con dirección a Nepal y Sri Lanka. A lo largo de sus viajes por el mundo ha visitado 62 países y se financia por medio de pequeños trabajos que hace allá donde va.

Javier cruzando a pie la frontera de Honduras a El Salvador.

Desde adolescente había soñado con viajar por todo el planeta, desde el día que una postal de las que su tío Salvador enviaba por navidad desde Suecia, despertó su curiosidad.

Cree que, cuando empiezas a viajar, renuncias a muchas cosas, pero al poco “te das cuenta de que te estás enriqueciendo de un modo apasionante y desconocido hasta el momento”.

Javier Ballester tomó esta Foto en Wai O Tapo, una zona termal en el norte de Nueva Zelanda, la laguna champagne. La llaman así por el color. Parece otro planeta. Quedarse admirando los colores de las lagunas mientras la brisa cambia el rumbo constantemente de los vapores, es todo un deleite.

Le es difícil elegir un lugar donde se quedaría a vivir, aunque Brasil le parece un lugar ideal, por sus gentes y su forma de vida y por la Amazonía, “toda ella aventura”.

De sus viajes tiene multitud de recuerdos, la mayoría positivos, pero nos cuenta cómo en una ocasión en Filipinas, después de un accidente, recibió ayuda de todo el mundo en un pequeño pueblecito pesquero.

Prefiere viajar por tierra o, en su defecto, por vía fluvial y nunca olvidará su viaje por la ruta del transmongoliano, un recorrido en tren de 7.000 km, desde Moscú hasta Pekín pasando por Mongolia.

Para él “El ser humano es noble por naturaleza, pero la sociedad le corrompe…. En el mundo en el que habitamos, la gran mayoría de la población pasa hambre o viven con lo justo, y lo justo no es precisamente suficiente a vista de occidentales. En cambio, son, sin duda, mucho más felices que muchos de los que supuestamente deberíamos de serlo, pues tenemos acceso a todo”.

Se pueden seguir sus viajes y conocer sus experiencias de primera mano en su web www.mivueltaalmundo.com.es

Manuel Guillén,

“…para disfrutar al máximo del viaje, lo importante no es el destino, sino el camino”

Sevillano de 45 años, ha dedicado a viajar un tercio de su vida. Hace un par de semanas ha regresado de un viaje en solitario con mochila a Dubai y Shanghai. A lo largo de sus viajes ha visitado 83 países y colonias. Su forma preferida para viajar es el auto-stop y las furgonetas o autobuses locales, porque así tiene la oportunidad de conversar, conocer y compartir con los nativos.

Manuel guillén con un grupo de niños en Mali

De sus viajes nos deja recuerdos como un mes con Langi-Langi en una isla perdida del Pacífico Sur, de grumete con Barnicle Bill en la Gran Barrera de Coral australiana, en un ger de lo más profundo de Mongolia

Vista de la plataforma trasera de un viejo camión, único transporte disponible a más de 5.500 metros de altitud, en el Himalaya tibetano, a pocos kms del Everest. “Subiremos más de 40 personas, incluyendo monjes budistas, pastores, niños, mujeres arrugadas y yo. Ni un palmo de superficie para poner los pies . 12 hrs de camino pedregoso, sentado sobre un bidón oxidado, sin cambiar de postura, a muchos grados bajo cero. Fue una noche que sólo pude superar a base de mucho chang, la cerveza tibetana”.

conviviendo con una familia nómada, escapando al amanecer de una ceremonia vudú en lo más profundo de Benin, el Transiberiano, durmiendo en un refugio abandonado en el Sur de Chile, tratando de atrapar a un ladronzuelo en la tercera clase de un tren en India, a pie buscando leones en el Delta del Okavango, nadando y jugando con las ballenas en Península Valdés, compartiendo el día a día con un misionero en un lugar perdido, subiendo el Kilimanjaro, subiendo y bajando en bicicleta los Highlands escoceses…

Manuel cuando no se alimenta tiene hambre, pero cuando no viaja siente otro tipo de hambre, tal vez más intensa. Viajar le ha hecho ser más optimista respecto al futuro y a nuestra capacidad para salir adelante en cualquier circunstancia. Entre tanta diversidad ha experimentado valores universales como la solidaridad, la

generosidad, la familia, el respeto a la naturaleza…

Para él lo más duro de los viajes es estar en un lugar maravilloso y no poder compartirlo con las personas queridas. Podemos estar atentos a sus viajes en su web www.elmundoconmochila.com

Eva López,

“Viajar tiene muchos efectos secundarios y el peor, como si fuera una droga, es la dependencia que genera”

Vallisoletana de 43 años, es periodista de profesión, aunque lo dejó hace años, para dedicarse a la gestión. Ahora, viaja.

Eva con un grupo de niños en Jakarta

Con 100 países visitados, es en una de las mujeres viajeras más experimentadas de España. Aunque, para ella, como para la mayoría de los auténticos viajeros, añadir naciones a la lista, no es algo que le obsesione.

Foto tomada por Eva López junto al lago Kariba, Zimbabwe, en la frontera con Zambia. “Mientras, los pocos despreocupados turistas de los tours, supuestamente ricos (o manirrotos), consumen su dinero a borbotones, en los costosos safaris, los trotamundos tratamos de observar animales, fuera de la usura y –a veces- inaccesibilidad, de los parques nacionales. Yendo con tiempo, no es tan difícil como parece. No resulta infrecuente contemplarlos, cerca de la propia carretera, sin que ni siquiera se asusten”.

Entre otras cosas, dice Eva, porque no es un dato indicativo, “hay estados donde he viajado quince veces y otros, donde apenas he estado un par de días”. Cuando tenía seis años, soñaba con hacer un viaje desde Patagonia hasta México. Después de muchos viajes cortos y escapadas, consiguió hacerlo en 2008 y a partir de ahí, comenzó una ansiedad desbocada por dedicar todo el tiempo que pudiera a conocer mundo.

Viajar es lo más gratificante que conoce, pero cree que tiene muchos efectos secundarios y el peor, como si fuera una droga, es la dependencia que genera.

Para viajar prefiere el transporte público. “Es donde se viven más aventuras, experiencias y donde se tiene más contacto con la población local. También, es más duro. Viajar en coche de alquiler resulta mucho más confortable, pero es como hacerlo dentro de una burbuja”.

Piensa que ya no todos los viajes le compensan, “porque vives muchas emociones repetidas”. Por eso, se está planteando colgar las botas, después de su próximo viaje, de unos 7 meses, que empezará este junio por Asia y Oceanía. Los mejores momentos que ha vivido en sus viajes, siempre han sido al lado de otra/s personas, compartiendo una conversación y degustando una cerveza. En su web hay información muy interesante http://sites.google.com/site/evaporelmundo/

Juan Gamiz,

“Viajando te das cuenta que son muchísimas más las cosas que nos unen que las que nos separan a unos hombres de otros”.

Ingeniero de domótica, madrileño de 40 años, lleva 15 meses en el camino de su último viaje.

Juan, subido en el techo de un barco que remonta el río Mahakan, Indonesia.

Actualmente se encuentra en Bangkok, de regreso a casa de su media vuelta al globo a través de Alemania, Ucrania, Rusia atravesando Siberia, Mongolia, China, Tíbet, Nepal, India, Tailandia, Camboya, Vietnam, Laos, Malasia, Singapur, e Indonesia desde Sumatra hasta Papúa.

Para él lo mejor para viajar es caminar seguido por la bicicleta y la mula, pues cuánto más veloz es el medio, peor es para el viaje, ya que no permite conocer realmente los lugares por los que pasas.

Uno de sus lugares favoritos del globo es Ladakh, en el interior del Himalaya, en el extremo norte de la India, un conjunto de valles en la confluencia del Gran Himalaya (que viene desde Bhutan y Nepal hasta Himachal Pradesh) y el Karakorum (que se adentra en Pakistán), uno de los lugares no insulares más remotos del planeta.

Podemos seguir su viaje en su blog http://mediavueltaalglobo.blogspot.com/

Yolanda Heredia,

“Lo más duro son Las fronteras y la huella que deja el turismo de masas y visa oro, y las consecuencias que eso tiene para el viajero”

Yolanda en el desierto de Taklamakan (lugar de no retorno, o “Si entras, no saldrás”), oeste de China, en la provincia de Xinjiang. Durante toda la primera noche de expedición, hubo una tormenta de agua con aparato eléctrico, en medio del desierto.

Osteópata madrileña de 38 años que lleva alrededor de 20 viajando. Ha visitado unos 40 países y actualmente se encuentra en casa reponiéndose de su primera vuelta al mundo, y alimentando la ilusión de futuras aventuras, entre las que se encuentra descender el Nilo Blanco desde Burundi. Por viajar vendió su coche, cerró su negocio, aparcó a su familia y dejó una relación de pareja “estable” y la vivienda que compartía con él.

Para ella lo peor del viaje son las fronteras y la huella que deja el turismo de masas y visa oro, y las consecuencias que eso tiene para el viajero.

En una ocasión compró una cabra en Kashgar, la perla de Xinjia (China), recorriendo con ella varios cientos de kilómetros a dedo y aprendiendo a pastorear con una niña tayika.

No se debe dejar de visitar su blog www.dondeestayola.com

Adrián Castellote,

“Siempre me ha parecido que el viaje es la mejor universidad, viajando aprendemos sobre el mundo, sus habitantes, y también sobre nosotros mismos”

Adrián junto a su amigo Ko Zaw Tun, un librero de una pequeña localidad birmana.

Médico nacido en Zaragoza hace 26 años, actualmente, tras 19 meses de viaje, se encuentra en Jogjakarta, Indonesia, de camino a Filipinas, y después a Micronesia, donde le espera un barco en el que trabajará para cruzar a América.

Para él, lo más duro del camino es aprender a lidiar con la soledad y los problemas, cuando ambos vienen juntos. El autostop, sin lugar a dudas, es su medio de transporte favorito. Piensa que Internet ha cambiado definitivamente la forma de viajar, “ahora todo resulta más fácil, aunque quizás también menos auténtico”.

En su web www.enlazadordemundos.wordpress.com podemos seguir su inacabable viaje por el mundo.

Antonio Aguilar,

“Hay un enorme desinterés por ver qué ocurre más allá de nuestras fronteras”

Antonio junto a unos novicios budistas en Birmania.

Estudiante turolense de 24 años, lleva visitados unos 50 países. Para financiar sus viajes ha fregado platos, traducido textos, enseñado idiomas o guiado turistas, y hasta ha movido vestidos en la pasarela Cibeles. Con 21 años invirtió todo lo que tenía ahorrado en volar a India. Se fue con poco más de lo puesto, y la recorrió como un local, integrándose con sus gentes.

La atmósfera en las peregrinaciones a ciertos lugares sacros del Alto Himalaya, como Badrinath, Hemkund Sahib o el origen del río Ganges, donde algunos peregrinos caminan miles de kilómetros para alcanzarlos, unida al incomparable marco de esas montañas, le sobrecogieron hasta las lágrimas.

En septiembre del 2008 cruzó a pie en solitario el Himalaya, durante varios días, hasta alcanzar el Tibet desde India.

Podemos seguirlo en su web www.historiasdenuestoplaneta.com

Merche Gallart,

“Viajar de forma independiente me permite aprender y comprender las distintas formas de vida y costumbres del ser humano. Viajando se vive dos veces”

Merche en los volcanes de lodo en Azerbayán.

Barcelonesa de 48 años, lleva más de 20 viajando por todo el mundo. Hace unos días ha llegado del Cáucaso, donde ha visitado las Repúblicas de Azerbayán, Georgia, Armenia y el Nagorno Karabakh.

Desde bien jovencita soñaba con visitar lugares exóticos y, para ella, los momentos duros forman parte del viaje y no los ve como algo negativo.

De momento no ha encontrado su auténtico Shangri-La. Le sigue gustando vivir en su ciudad, Barcelona. Cada vez que regresa a casa, algo le impulsa a comenzar de nuevo otro viaje. “Siempre quiero más, el viajar es como una droga, es mi pasión”.

Podemos aprender más de sus viajes en su fantástico blog, http://diariodeviajesmerche62.blogspot.com/

Jaime Núñez y Conchi Cosme,

“Cada vez la vida en distintos puntos del planeta es más similar y te es más difícil sentir la sensación de encontrarte lejos de casa”

Dos albenses (Salamanca) de 51 y 46 años, han visitado más de 50 países en los cinco continentes.

En la foto de arriba, tomada por Conchi (a la izq. en Machu-Picchu), Jaime, “al ver como a mi derecha surgía ese gran elefante la única reacción que tuve fue frenar, quitar el contacto de la moto y quedarme en silencio contemplando cómo el elefante cruzaba la carretera a escasos metros de mí sin pensar que de un trompazo podía tirarme de la moto”.

Han realizado travesías por los más conocidos desiertos: Sahara, Kalahari, Namib, Mojave, Atacama, Gobi, Outback australiano… y han alcanzado sobre sus motos los puntos más al sur de América, Africa y Australia.

Empezaron juntos a hacer viajes por el extranjero en 1987 con un recorrido por Marruecos y desde entonces no han dejado de viajar siempre que tienen el tiempo y el dinero suficientes.

Sienten especial debilidad por los desiertos, la sensación de soledad les encanta. También por algunos lugares de los llamados maravillas del mundo y dentro de estos últimos Ayers rock, o como la llaman los aborígenes el Uluru, la roca sagrada que se encuentra en el centro de Australia.

Para ellos, las buenas anécdotas están siempre relacionadas con la hospitalidad, como la de los tuaregs argelinos o la de los nómadas mongoles.

Su web, www.elmundoenmoto.net, es especialmente útil para los moteros.

Xabier Iglesias,“A la hora de viajar me ha ayudado mucho pensar sólo en cual será el lugar donde dormiré esta noche y que transporte me llevara a ese pueblo donde quiero ir”

Xabier en el glacial Martial con vista a la la ciudad de Ushuaia, el final del continente Americano.

Extransportista de Barakaldo de 41, cuando tenía 14 años decidió que daría la vuelta al mundo, un sueño que emprendió con 32 años y del que realmente aún no ha regresado, pues tras conocer al amor de su vida, Begoña, se instaló en Isla Margarita, Venezuela, desde donde realiza viajes o ayuda a los viajeros que se cruzan en su camino o le piden información. Internet es su negocio y con él obtiene el dinero para vivir y viajar. En este momento está inmerso en el gran viaje que es la paternidad y ha parado un poco su ansia de movimiento, aunque espera este año hacer un viaje desde Venezuela hasta México, ida y vuelta por Tierra.

Para el recuerdo se queda con el Río Amazonas, porque la primera vez que viajó por él, de Brasil a Bolivia, fue uno de los mejores momentos de su vida.

Para él, lo más duro del camino han sido tan sólo algunos colchones en los que ha dormido y “lo importante no es dónde ir sino con quien”. Curiosamente, el Camino de Santiago, fue el viaje donde aprendió a conocerse a sí mismo.

Su web, que no debemos perdernos, es www.recorriendomundo.com

Iván Marcos Peláez,

“Me gustaría que en España se valorara y se impulsara en las escuelas y universidades al viaje como una forma de aprender y emprender”

Ingeniero agrónomo ovetense de 32 años, acaba de volver de un viaje alrededor del mundo que le ha llevado 15 meses y ya está pensando en un posible viaje por la ruta de la seda Para Iván, lo mejor de viajar es, sin duda, la gente que ha encontrado en el camino.

Una de las más inolvidables experiencias humanas, la vivió visitando la Fundación Vicente Ferrer en la India. Sus medios favoritos para moverse son el tren y el barco, por el contacto con la gente. Hizo el viaje de China a Japón en barco emulando el libro de Julio Verne… http://www.ciudadanoenelmundo.com

Y esta era la entrevista original:

FICHA

¿Edad? 26

¿Lugar de nacimiento? Zaragoza

¿A qué te dedicabas antes de empezar a viajar? Médico general

¿Cuánto tiempo llevas viajando? 19 meses

¿Dónde estás ahora mismo? Jogjakarta, Indonesia

¿Hacia dónde vas o proyectos de viajes? De aquí me dirijo a Filipinas, y después a Micronesia, donde me espera un barco en el que trabajaré a bordo para cruzar a América.

CUESTIONARIO VIAJEROS INCANSABLES

¿Cuándo y por qué decidiste dar el primer paso de tu primer gran viaje?

El porqué no sabría describirlo con exactitud, es un sentimiento, una energía que siempre ha estado dentro de mí y una certeza de que antes o después me pondría en camino. En un momento de mi vida un cúmulo de casualidades propiciaron la salida, no era el momento más adecuado ni tampoco duró largo tiempo, pero esa primera experiencia fue tan enriquecedora, que desde el primer momento supe que no era más que un preámbulo de lo que vendría por delante. Era abril del 2006, y Argentina fue la responsable de todo el quilombo que se montó después.

¿A qué has renunciado?

A la inercia que se apodera de todo estudiante de medicina, a ver con frecuencia a mi familia, a las tardes con mis amigos, a las mínimas comodidades de una vida sedentaria, a concederme pequeños caprichos y a refugiarme y disfrutar en el Pirineo aragonés.

Desde fuera, siempre se ve el lado más amable de los viajes, pero…

¿qué es lo más duro de el camino?

Probablemente lo más difícil -y también lo más productivo- sea aprender a lidiar con la soledad y los problemas, cuando ambos vienen juntos. Hay ciertos días en los que nada sale bien, no te encuentras en plena forma, el destino no es tan amigable como de costumbre y no puedes comunicar nada con la gente local…en esos momentos cualquier problema que surja puede parecer insalvable y desesperante; poco a poco se aprende a relativizar y a cumplir los pasos necesarios para salir adelante, o a veces no del todo. Pero de todo se aprende, y las lecciones más duras son generalmente las que más enseñan.

¿Con qué lugar y por qué, de todos los que has visitado, te quedarías para el recuerdo?

Son muchos y muy diferentes, pero evoco con frecuencia una tarde de meditación entre los cientos de templos de Bagán, en Birmania.

¿En qué lugar y por qué, de todos los que has visitado, te quedarías a vivir?

¿Para siempre? ¡En ninguno! Por muy perfecto que sea. Si estamos hablando de un tiempo determinado, ahí ya la cosa cambia, y la lista es larga.

Sin ir más lejos, aquí donde me encuentro ahora, en Jogjakarta, podría establecerme por una larga temporada, es la capital cultural del país como demuestra su activa agenda, y los paisajes de alrededor son una maravilla, por no hablar de sus habitantes; además Indonesia es un país que ofrece ilimitadas posibilidades para todos los gustos, y sus anfitriones son un modelo a imitar.

Katmandú, en Nepal, sería un ejemplo parecido con similares argumentos.

Y al otro lado del Pacífico, está la excusa que me cargó la mochila al hombro: conocí Buenos Aires de pasada y me enamoré de ella, de su vitalidad, de sus teatros, de su gente, de su música y vida nocturna… de su esencia. Quizás termine decepcionándome, pero sé que antes o después intentaré establecerme un tiempo.

Cuéntanos, un par de anécdotas inolvidables (buena y mala)

Como anécdotas buenas tengo muchas, pero creo que difícilmente olvidaré el momento que empecé con todo este proyecto. A diferencia de lo que acompañó al resto de la aventura, el primer día de viaje estaba perfectamente planeado, ¡y cómo no hacerlo!llevaba meses de intenso trabajo fantaseando con él. Fue un 18 de octubre del 2009, cuando todavía de noche emprendí junto a dos amigos la carretera que lleva a Bielsa, en el Pirineo central, como tantas otras veces había hecho antes. Quería entrar en Francia atravesando a pie el tristemente histórico Puerto Biello y conceder un pequeño homenaje a esos valles y a quienes todavía los habitan. Al llegar al collado y descansar un rato, me despedí de mis amigos y emprendí el descenso en solitario, en mi cabeza resonaba “Aqueras montañas”. Ese día lo tenía todo por delante, incluido el miedo, llevaba años esperando aquella mañana de otoño, y lo que a partir de aquel momento hiciera me marcaría para el resto de mi vida.

Y muy poquitas malas. Contrariamente a lo que pueda pensarse y para vuestra decepción, nunca he vivido ninguna situación limite que haya puesto en juego mi vida, y de los problemas que han ido surgiendo, pocos han terminado realmente mal. Me estaba acordando ahora de una aventurilla que me sucedió el pasado diciembre en las islas Célebes y que describí con detalle en el blog: Yo había llegado allí con la intención de pasar unos días en una pequeña isla entre Sulawesi y Filipinas, donde tenía un amigo; los lugares más remotos de Indonesia no son los más adecuados para visitar durante la temporada de ciclones, y menos adecuado aún es tratar de coger un barco; Los naufragios son frecuentes, y la fecha de salida del bote se modificaba constantemente, esperando a mejores condiciones para zarpar. Caminaba cerca del puerto un día cuando estalló una tormenta, y en las horas siguientes toda el área estaba inundada con más de un metro de agua, la luz había saltado, no había nadie por las calles y no sabía cómo salir de allí, con los peligros de andar sumergido y a tientas por una zona portuaria. Aquella noche dormí sobre unas tablas acompañado por decenas de ratas.

¿Cuál es tu medio de transporte favorito para viajar y por qué?

El autoestop, sin lugar a dudas, siempre que tenga tiempo y ganas. El llegar a mi destino parando un coche al azar ha sido de lejos el medio más gratificante de desplazarme, donde he hecho los mejores encuentros, donde se han producido los momentos más surrealistas, y los más tiernos. Es la sensación de sacar el dedo y dejarme apoderar por la incertidumbre de no saber si esa noche me tocará dormir al lado de la carretera o seré invitado a una casa ajena, si terminaré en un destino a cientos de kilómetros de mi difusa idea o sucederá cualquier otro imprevisible evento. Es estar abierto a la esencia pura del viaje, siempre conservando algo de sentido común.

¿Qué te impulsa, cada vez que regresas a casa, a comenzar de nuevo otro viaje?

Filosofando con diferentes amigos, siempre coincidimos en que el corazón viajero vive en una constante paradoja: cuando está encerrado en la rutina cotidiana vive soñando con lejanos destinos, con otras culturas, con la aventura de lanzarse a lo desconocido; pero también, cuando se le está concediendo la dosis de aventura que pedía, a veces sueña con la comodidad de lo que quedó atrás, con el calor de un abrazo familiar y con el refugio de allí donde sabe que estará protegido.

Supongo que el camino que tomemos dependerá de hacia donde se incline el péndulo, aunque los péndulos siempre regresan.

¿Ha cambiado algo Internet en la forma de viajar?

Definitivamente. Creo que ahora todo resulta más fácil, aunque quizás también menos “auténtico”, si lo comparamos con los viajes tradicionales. Permite eliminar las barreras del tiempo y el espacio a la hora de comunicar con familia y amigos; también existen en la red muchísimos recursos para buscar información sobre los lugares a los que se pretende viajar y cómo llegar a ellos ahorrando tiempo y dinero: blogs de viajeros, wikipedia, wikitravel, foros de viajes…

Y por citar otro ejemplo, el proyecto de Couchsurfing ha modificado considerablemente mi manera de viajar: ser alojado por gente local, tener amigos en cualquier remota ciudad que visito, meterme de lleno en la vida y cultura del lugar… lo que antes suponía un golpe de suerte, ahora se ha convertido en una enriquecedora rutina.

¿Cuál es tu visión de la humanidad?

Que la gente, en un porcentaje muy superior a lo que creemos, o a lo que nos cuentan, es buena. Que en cualquier rincón del planeta, sus pobladores tienen una sana curiosidad de conocer al extranjero, y que le ayudarán más o menos altruistamente en función de sus posibilidades. Que la mayor aspiración de ese mismo porcentaje es trabajar dura y honradamente y sacar adelante a su familia, disfrutando en lo posible de los pequeños placeres de la vida. Que afortunadamente somos un planeta diverso, con una enorme variedad étnica, religiosa, lingüística y de ocio que todos queremos preservar, y que podríamos enriquecernos culturalmente si de vez en cuando nos interesáramos en saber cómo vive el vecino y aprender de él.

¿Qué es lo que tú crees que la sociedad occidental no llega a percibir desde su sedentarismo y que para ti resulta evidente?

Con respecto a la seguridad a la hora de viajar, me reitero en lo que contaba anteriormente: en todos los países nos bombardean a diario recordándonos lo peligrosa que está la calle, y sobre todo la calle del vecino; con el consiguiente beneficio de los grandes touroperadores que en definitiva no venden sino la seguridad del viaje organizado, y para el perjuicio del pequeño empresario local que no puede llegar a vender su producto al turista.

Más allá de eso, la suerte el haber vivido en Australia sin ningún recurso económico después de mucho tiempo viajando por Asia, y de ahí, haber regresado a Indonesia, me ha supuesto una profunda reflexión sobre nuestra sociedad de derroche, la soledad, la austeridad y la belleza y simpleza de perseguir nuestros sueños gastando lo mínimo.

No obstante, creo que son reflexiones muy personales válidas sólo para nosotros mismos; sí me parece importante tener curiosidad por otros modos de vida diferentes, mantener un espíritu crítico con el nuestro propio y tener la mente abierta a introducir pequeños cambios en nuestra rutina.

Déjanos una reflexión sobre los viajes para el resto de los mortales que nos encantaría, como tú, estar recorriendo el mundo.

Siempre me ha parecido que el viaje es la mejor universidad, viajando aprendemos sobre el mundo, sus habitantes, y también sobre nosotros mismos, al sacarnos de la rutina y ponernos en situaciones que de otra manera nunca nos habríamos visto involucrados.

Pero como toda educación, además de ser todo un privilegio, conlleva o debería conllevar una enorme responsabilidad, Aung San Suu Kyi, la líder democrática birmana y Premio Nobel de la Paz dijo una vez que no necesitaban más turistas que fueran a su país a hacer fotos, sino a hablar con sus habitantes, a aprender mutuamente los unos de los otros, a conocerse… y creo que el caso extremo de Birmania es válido a escala mundial.

Sólo una ridícula proporción de los habitantes de la Tierra tenemos la extrema fortuna de poder hacer algo así, tenemos ciertos medios económicos y tenemos un pasaporte que no nos cierra puertas a casi ningún lugar; para el otro porcentaje, los que se quedan en casa, el recibir turistas es su único medio de aprender lo que sucede fuera y contrastar si es cierto lo que ven por sus televisores en este reciente mundo globalizado.

Hacer fotos y visitar los lugares más fascinantes de la Tierra está muy bien, pero creo que la mayor satisfacción resulta del intercambio desinteresado con los que viven en esos lugares, hombres, mujeres y niños de cualquier país, que en lugar de mostrarse recelosos o indiferentes con nuestra visita, sacan su curiosidad, sus sonrisas y abren las puertas. Creo que la reflexión es que poco importa si no llegamos a ver el último templo, o no terminamos de subir la montaña, acepta esa taza de té y siéntate a dejar que pase la tarde charlando con tus nuevos amigos, será el mejor souvenir que puedas traer de vuelta a casa.

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Además, te pido, para ilustrar, que nos envíes una buena foto comentada del lugar más curioso donde hayan estado (o del que te apetezca) y otra tuya.

De Viajeros incansables

Es una fotografía de la cadena de los Himalayas, la frontera entre Tíbet y Nepal, tomada a más de 5.000 metros de altura. Una frontera que cambió mi viaje, trasladándome en tan sólo un día de ruta desde las nieves perpetuas donde había viajado durante los últimos meses al calor asfixiante del subcontinente indio; un día que empecé ascendiendo hasta el campo base del Qomolangma (Everest) al alba, y terminé en un templo hindú en un palacio de Katmandú. Otro día para el recuerdo.

De Viajeros incansables

La otra foto es junto a mi amigo Ko Zaw Tun, un hombre al que admiro y respeto profundamente; un librero que conocí en una pequeña localidad birmana que ha dedicado su vida y su escaso presupuesto a ayudar a la comunidad, que ha creado organizaciones y grupos de trabajo para hacer de su tierra un lugar más justo, que está siendo el cambio que él quiso ver en el mundo.