Archive for the ‘China’ Category

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Pasado, presente y futuro

20 enero 2010

(Texto escrito en el infinito tren de Xi’an a Guangzhou, los dias 15 y 16 de enero. Para el nuevo agno (chino) me he hecho el firme proposito de vencer a la pereza y escribir noticias del dia… seremos capaces??. Hoy tampoco hay fotos (ohhhh!), pero no desespereis! en Hong Kong internet es libre y tengo los medios para hacerlo, ahora es ya solo cuestion de tiempo y ganas! Si alguien quiere poner imagenes, recomiendo leer la entrada del blog de fatima, muy completita, tambien soy bueno y os adjunto unos enlaces.)

Hong Kong -dia 94-

Pasado: Beijing. Vale, que fue hace solo tres semanas, pero como suele pasar en estos viajes, esa cifra no tiene ningun significado, y para quien esto escribe, le parece mucho mas lejano. Tras dos dias de viaje para bajar desde la meseta de Mongolia hasta el arido norte chino, saltando de tren en tren, cruzando hipocondriacas fronteras, viajando encajado en un pseudoataud llamado eufemisticamente autobus-cama, la maniana me sorprendio en la desproporcionada Beijing, pero todavia me quedaban dos horas tumbado en ese autobus hasta que llegue a la estacion, recorriendo enormes avenidas, bajo enormes edificios, sin poder cerrar los ojos, dejandome impresionar con la desmesura y la vitalidad que se intuia en la capital china.

La ciudad mas contaminada del mundo, del tamagno de Belgica nos recibio con la tipica neblina que impedia ver el sol.  La magnana seguia siendo fria, muy fria, y los grados bajo cero tambien eran muchos, aun asi, comparado con Mongolia, llegamos creyendonos en verano. Despues de conocer y acomodarnos en casa de Kuan Xu, nuestro anfitrion, el descubrimiento empezaba:  Sali del metro en plena plaza de Tian’anmen, donde Mao seguia observandonos a todos, cruzando la Puerta de la Paz Celestial me perdi entre los palacios y los callejones de la Ciudad Prohibida, residencia de emperadores de las ultimas dinastias.

De China

Observe e incluso probe algunos de los mas exoticos y extravagantes manjares de los callejones de Wangfuling, bajo mil farolillos rojos y un simpatico bullicio, uno podia pasearse entre los interminables puestos degustando desde los platos mas conocidos de la comida china hasta un pincho de escorpion frito, brochetas de larvas, insectos de todo tipo y cualquier otra especialidad que uno pueda imaginarse. Pero Beijing no eran solo grandes avenidas, vestigios de un exotico pasado feudal y puestos de comida barata; la verdadera vida de la ciudad bullia entre los “hutong” que se escondian entre los rascacielos, territorio indiscutible de bicicletas, carros y amables vecinos.  No encontre mejor manera de despedir el 2009 que visitando el Palacio de Verano, donde los emperadores y familias huian a la naturaleza del abrasador verano de la Ciudad Prohibida. No era el caso de este diciembre, donde el lago estaba helado, y los impresionantes palacios imperiales se protegian del viento tras blancas montagnas. En esa solitaria magnana senti que estaba disfrutando del lugar mas especial de todo el viaje hasta el momento, y me senti muy afortunado de poder despedir el agno en ese magico sitio.

De China
De China

Esa noche nos reunimos viajeros conocidos de Mongolia, agnadiendo nuevas caras chinas. A cinco minutos para la medianoche, aparecio de la nada en mitad de la calle un puesto callejero de fruta, y nosotros, y los 25 chinos que tuvieron la suerte o desgracia de pasar por enfrente en ese momento, nos comimos las doce uvas (que yo creo que fueron trece) mas extragnas de la historia de las nocheviejas, presentadas por Fatima dando escobazos a una farola. Pues ale, 2010! el agno no empieza nada mal, y promete seguir cuanto menos, mejor.

Todavia aguante una semana mas en la capital: visitando menos cosas de las que habia por ver, disfrutanod de una de las nevadas mas grandes de los ultimos agnos, que dejo totalmente paralizada la ciudad, ademas de preciosas postales de bicicletas cubiertas de nieve, y complicandonos mucho las cosas para visitar la Gran Muralla, en la montagna a las afueras de Beijing; aunque el solo hecho de verla blanca y vacia de turistas bien merecio la pena. O simplemente seguia viviendo en Beijing sin hacer nada especial, paseando sin rumbo por los barrios de la ciudad, disfrutandola.

De China
De China

Era otra de esas capitales que me absorbian y me quitaban las ganas de seguir conociendo lo que me quedaba por delante… Pero sali, varios dias despues, en una epica carrera por toda la ciudad para coger el tren en el minuto exacto de su salida, en tren nocturno hacia Pingyao.

Pingyao era muy diferente, rural, solitaria, anacronica, acogedora… los que leisteis la entrada anterior ya os podriais hacer una idea de la tranquilidad que ese lugar emanaba, tan necesaria despues del caos de la capital.

Varios dias despues, y esta vez en grupo, marchamos en otro tren nocturno hasta Xi’an. Antigua y primera capital de China, punto de partida de la ruta terrestre de la seda, lugar de reunion de diferentes pueblos y culturas, y sobre todo famosa por esconder bajo tierra el Ejercito de Guerreros de Terracota custodiando la tumba del tirano emperador que unifico China e inicio la dinastia Qin hace 2200 agnos, descubierta casualmente hace 35 agnos por un agricultor (al que pude conocer personalmente) que cavando un agujero se encontro con una cabeza, y en lugar de llevarla a casa y destrozarla juntos en un divertido juego familiar, como habia sucedido a lo largo de los siglos cuando habia aparecido alguna otra, decidio innovar, seguir cavando y regentar uno de los mayores museos del pais.

Xi’an significaba para mi un punto de inflexion en el viaje, estos dias todos haciamos improvisados planes sobre donde y como proseguir, y tras valorar varias opciones, al final me decidi por una (en algun momento habia que decidirse): cogeria un tren a Guangzhou (Canton) para continuar despues recorriendo el sur de China y seguir adelante con mis planes (que por desgracia no coinciden con los del gobierno chino) de escalar la meseta tibetana. Esta decision implicaba varios cambios importantes: el primero, el climatico!tras tres meses viajando constantemente a bajo cero, me voy directamente al ansiado tropico, concediendo una tregua a este castigado cuerpo antes de volverlo a someter en el Himalaya. Y por otro lado, mas importante, en el estilo de viaje: pues en Mongolia habiamos creado una pequegna familia, y parte de ella habiamos seguido viajando juntos hasta ahora, y sobre todo, tras haber recorrido el camino juntos desde la lejana Praga, tambien ahora me separaria de Fatima, buscando cada uno nuestro propio camino a Itaca… Buen viaje, Fatima, te deseo lo mejor, y se que lo encontraras!

Ahora, puedo escribir estas lineas desde un masificado tren que se empegna en demostrarme que estoy en el pais mas poblado del mundo, donde ademas me siento la simpatica atraccion del vagon, pues se que cuando levante la cabeza del cuaderno, voy a coincidir con los 200 ojos que ahora se clavan en mi, las madres traen a sus nignos para que me vean de cerca, y se rien escandalosamente cuando les digo “ni hao”, “zadjian” o cualquier otra muestra de mi rudimentario mandarin, otros me sacan fotos, y con los mas atrevidos puedo intercambiar varias palabras en ingles o interesantes conversaciones sobre la vida en China. La inocente curiosidad de los chinos es infinita, y aunque a otros extranjeros llega a incomodarle, a mi generalmente me parece entragnable.

En estas 26 horas de viaje clavado en esta silla, donde ya me duelen articulaciones que ni siquiera he estudiado, atravieso el pais de norte a sur, abandonando progresivamente el hielo y disfrutando de los primeros tonos verdes con los que me cruzo en mucho tiempo. Pero este paisaje tambien se interrumpe con demasiada frecuencia con millonarias ciudades y chimeneas de todo tipo que nos escupen esta neblina perpetua que se respira y se ve por todo el pais (acaso esperaba respirar en la fabrica del mundo el aire del Moncayo?) Asi que si sobrevivo a esta noche y logro desencajarme de esta silla de la que ya me siento parte, magnana a mediodia llegare a Guangzhou, donde me esperan nuevos host de Couchsurfing, y yo llego mas que motivado para recibir al tropico!!!

El futuro sigue siendo incierto, pero ya he tomado importantes decisiones y me siento duegno de el. Es cierto que habra momentos mas duros y dificiles, pero tambien es gratificante valorar los resultados cuando uno solo se vale de si mismo para salir adelante y se pone constantemente a prueba. Y lo mejor, sin duda, son las inverosimiles y surrealistas situaciones que suelen acontecer al viajero solitario. Y para vosotros, fieles seguidores, todavia mejor, que en lugar de tener dos versiones de la misma historia, a partir de ahora tendreis dos telenovelas a las que enganchaos en la hora de la siesta por el mismo precio, quien da mas?

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Noche en Pingyao

11 enero 2010

-dia 86-

(Lo sé, que hemos estado vagos últimamente, que una crónica de Beijing se ha quedado en el e-tintero, pero llegará…todo llega
De todas formas, estas cosas hay que hacerlas con ilusión y espontaneidad, y ahora tenía ganas de compartir con vosotros estos sentimientos recientes…

Nos ha costado tiempo, esfuerzo y aburrimiento poder ilustrar la entrada con esta foto venciendo a la censura china, asi que anticipo que no se repetira muy a menudo mientras continue en el país. Intentaré compartir las imágenes cuando cruce la frontera.)

La noche era oscura y silenciosa, la nube de polvo y contaminación que amenaza constantemente la ciudad pretendía levantar a esas horas. Yo, desvelado, de repente tuve ganas de caminar y perderme por este nuevo destino que me tiene fascinado. No sabía qué hora era, parecia que muy tarde; por los callejones de Pingyao no pasaba ni una bicicleta, ésas que durante el dia son las unicas dueñas de la calle, tampoco nadie más caminaba, solo algún perro, muy de vez en cuando, se cruzaba en mi camino.

Habría entrado a comer algo, o a tomar un té en uno de los numerosos comedores familiares que durante el día animan las calles; pues aunque esta soledad repentina resultase tan especial, no me habría importado tampoco compartirla con alguien más, sin compartir idioma… ¡pero nada! También las casitas de madera con tejados tradicionales que habían soportado el paso de los últimos turbulentos siglos chinos, parecían haberse espaldado todas a la vez esta misma noche, acompañando al resto del pueblo.

Allí solo quedábamos los cientos de farolillos rojos que se movían sobre mi cabeza, los perros y yo. Y una estúpida risa de satisfacción me sorprendió de repente, producto de la emoción, del surrealismo de la situación y de la incredulidad. Pues aunque ya llevo aquí más de dos semanas, en la soledad lo comprendía mejor: ¡había llegado a China! Poquito a poco, a veces sin darme cuenta, siguiendo casi por instinto esa carretera, esa vía de tren o esa pista congelada. Y ahora los pictogramas que anunciaban un sinfín de cosas que no entendía, las casas y los farolillos, los perros y el silencio… me lo gritaban todos al unísono. Y me decían que sí, que esto era China, la China que perdura en el inconsciente colectivo, la China de mis fantasías infantiles que uno nunca pretende encontrar… pero en esta ocasión, las fantasías de ese niño se hicieron realidad en la noche de Pingyao…

Un momento después, todos los farolillos de la calle se apagaron a la vez, y el pueblo quedó en completa oscuridad.

Noche en Pingyao