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Episodio 2: Transiciones

21 agosto 2011

Aunque data de mitad de julio y parece escrito unos cientos de millas al este de las costas japonesas, este texto apareció recientemente en una playa de Canadá, enrollado en una botella de vino malo australiano.

EPISODIO 2: TRANSICIONES

N 43º 56.9′

E 154º 38.5′

Al observar un mapamundi solemos entretenernos saltando de país en país con extrema facilidad, fantaseando con exóticas capitales, atravesando ríos y escalando montañas de los cinco continentes. Nuestra vista se pierde en un mar de colores diversos: el amarillo de Portugal, el verde de Rusia, el rosa de Argentina, el morado de India… el ojo más fino puede incluso navegar hasta ciertos archipiélagos melanesios o a las islas más remotas del Atlántico Sur, pero… ¿y lo que queda en el camino? ¿cuántas veces prestamos atención al extenso color azul? Pocas, muy pocas. Y es comprensible: un infinito desierto, inabarcable, inimaginable, tan extenso como nuestra fantasía lo quiera crear. Ininterrumpible, salvo por esa pareja de albatros que revolotean alrededor, o por basura flotante de la más diversa barrida por el reciente tsunami, o por los delfines que juegan al paso del barco, o las caprichosas pinturas del cielo, o el iceberg que avistaríamos semanas después… excepciones que confirman la regla de la monotonía extrema impuesta por la naturaleza; el arte y la destreza residen en encontrarle la belleza, que la tiene.

Pero entonces no sabía lo que sé ahora: que al aceptar embarcarme en esta aventura, estaba cambiando la libertad de movimiento por la mía propia. Y la monotonía se coló por las rendijas del barco, inundándolo progresivamente de rutina, que como todos saben, es difícil de achicar. Las horas se hacían días, y los días, semanas, realizando las mismas actividades, los mismos trabajos, bajo las mismas inquebrantables e indiscutibles normas. Y así, mientras el cuerpo se iba inevitablemente sumergiendo en esa prisión marina, la mente salía a flote, más fuerte que nunca, rememorando constantemente vivencias y caras que habían quedado atrás, anticipando experiencias que esperaban ser vividas, y fantaseando con las invisibles costas colindantes, recónditos y misteriosos lugares con los que me tendría que conformar con pasar de largo: islas Sajalines, islas Kuriles, península de Kamchatcha, islas Aleutian… tendrán que esperar su momento en un futuro.

Todavía en la segunda semana de travesía, y al final de una larga guardia nocturna, el esperado amanecer nunca llegó, en su lugar una densa niebla lo envolvía todo, el mercurio se arrastraba por los suelos, la humedad calaba hondo… y así siguió por el resto del viaje. El cielo había secuestrado al sol, que se llevó a la ilusión como rehén.

Se espera que las fotos lleguen pronto en la siguiente botella, si Poseidon quiere

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4 comentarios

  1. Bueno, espero la continuación. Tengo algún que otro adelanto debido a las noticias que Fátima me facilito una tarde en un café en zaragoza… cuando como por una remota casualidad logramos coincidir ambas en nuestra ciudad natal… jajajajaja no sé para cuando caerá esa “remota casualidad” en la que coincidamos tú y yo de nuevo!! no pierdo la esperanza. Por el momento, por cierto, te informo que me marcho el viernes a Tanzania en busca de mi enamorado… jajajajjajaja Un besazo ,aventurero!!! ESTHER


    • wooow, no es romántico eso? ni Paris bajo la lluvia, ni los puentes de Venezia… no, demasiado marketinizado… TANZANIA! claro que sí!
      yo también quiero crónicas de eso… vas a contarlo en el blog? lo cerraste por derribo? que sabinero me está quedando este comentario.
      Como vengo de anunciar, el final de la aventura náutica está por llegar, me gusta hacerme el interesante… y pa muestra un botón: me reservaré secretos y sorpresas para ese café (digamos Ambar) que sigo teniendo la esperanza de que caiga un día… a su debido momento. besicos!


  2. Dile a Poseidón, krahens de diversa índole,monstruos hexacéfalos y demás fauna marina que hagan llegar ya las botellas.

    Algunos queremos (perdón, exigimos) una entrada náutica ya!

    ¡Un abrazo y la mejor suerte!


    • Están, están llegando, parece que el faro de Vancouver island ya les pega algún que otro destello.
      Vuestras exigencias son mi responsabilidad y la razón de ser de enlazadordemundos.wordpress:) no tardarán.
      un abrazo!



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