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Algo como la rutina

27 noviembre 2010

Semporna, Sabah, Borneo malayo

-día 406-

Texto que llega disculpándose, pues debería haberse dejado caer por aquí un 8 de noviembre

Ya de vuelta, lo primero que hice al aterrizar en Bangkok fue mirar mi correo, esperaba noticias de Toom -mi anfitrión de Couchsurfing en la capital-, pero en su lugar las recibí de mi familia: ¡y ten cuidado con las inundaciones! ¿Inundaciones? ¿qué inundaciones? Y es que en Birmania había estado aislado tanto de las noticias del interior del país como del exterior…

La casa de Toom fue el regalo que necesitaba mi entumecido cuerpo tras el último mes: este tailandés de 40 años vive en una modesta casa a las afueras de Bangkok, llena de vida gracias al ambiente multicultural que le aportan todos los viajeros a los que Toom altruistamente aloja, sin esperar a cambio más que una gran sonrisa. Cuando llegué, bien de noche, ya había allí ocho más: rusos, belgas, indonesios… y un alemán que había venido en bicicleta desde su casa (de Alemania, claro). Los días posteriores aquello era un ir y venir de gente, parecía la sede de la ONU repletita de colchones: se iba un indonesio pero venían dos egipcios, se fueron los rusos y llegaron mexicanos y franceses… entre medio, noches de luna llena en el tejado, risas, historias y abrazos.

 

De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II

No podía quedarme más aunque me pesara, había vuelto a Thailandia con la idea de aprender meditación y tenía que partir hacia mi retiro. Sólo unos días antes de empezarlo recibí una notificación del monasterio disculpándose, pues tras un cambio de última hora, este próximo curso sería sólo para hablantes de thai… ¿Y ahora qué? Me sobraban las ideas, me faltaba el tiempo, tenía que organizarlas con la quedada con David y Clara en Malasia a principios de noviembre.

De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II 

Churros con formas de elefantes, cocodrilos, dinosaurios… ¡elige tu propia aventura!

No lo pensé demasiado y cogí el primer tren para Chiang Mai, regresaría a la capital cultural del país tres meses después de haberla dejado, ¡esta vez para quedarme! la idea de un pseudosedentarismo breve me emocionaba… pero desde luego que no lo había pensado demasiado, porque el viaje resultó de lo más entretenido. Con todo el centro del país inundado la vía estaba cortada en diversos tramos, ¡Bangkok, la megalópolis del sureste asiático, había quedado prácticamente incomunicada del resto del país!  Pero el viaje se hizo. En un tiempo notablemente superior, cambiando de trenes a autobuses y viceversa, con el tren circulando sobre las aguas como si de una zódiac se tratara y durmiendo entre una nube de mosquitos y otros bichos alados encantadicos con las últimas lluvias, alcancé el lejano norte. Bieeeeen, hurra, bravo.

De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II

Me había decidido por un curso de masaje tailandés, una de mis asignaturas pendientes tras mi visita anterior al país, y tenía que actuar rápido para poder incorporarme a tiempo al curso y acudir después al encuentro a más de 2.000 km al sur. Tuve suerte, entré en el siguiente curso, y a partir de ahí todo cambió: fueron sólo 15 días, de acuerdo, pero esos 15 días fueron lo más parecido a una rutina de trabajo y a una vida sedentaria que había tenido durante los últimos doce meses: madrugaba mucho y me acostaba pronto, por lo general; sabía de antemano dónde dormiría esa noche y durante todo ese tiempo sólo la bicicleta que alquilé fue mi único medio de transporte, sin buses, barcos, trenes ni ningún otro cacharro donde apuesten “faltan huevos a meter a uno más”; conocía bien a la señora que me vendía los pad thais y los batidos de mango del desayuno, aprendí dónde conseguir la mejor comida y al mejor precio; y lo mejor, claro: la gente -de la escuela o de fuera, thais o farangs- que compartimos esas semanas y parecía que había sido una vida.

De 15 Thailandia II 

La bicicleta… y esto! que un viaje a Thailandia no es tal hasta que no se viaja al estilo local

De 15 Thailandia II

Y estoy convencido de que tuvo que ser algo así, el tiempo es un mentiroso y solemos creerle sin cuestionarnos lo que el calendario marca, pero en ese período llegué a creerme que nunca había salido de Chiang Mai…  me gustó la sensación. Y resultó que además de embustero desconoce la empatía, y las dos semanas transcurrieron veloces sin piedad, entre masaje y masaje, dejando escaso tiempo para cualquier otra actividad, y recibimos nuestro diploma en thai massage, y cada uno emprendimos nuestra ruta dejando allí un pedacito nuestro.

De 15 Thailandia II 

Se acercaba la Loi Krathong

De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II 

Con Om, una de las profesoras de la escuela.  Y esos dos lotos eran los regalos para David y Clara, viajaron como campeones en la mochila hasta Kuala Lumpur, y llegaron bien. (dedicado a los amantes de la lógica)

(No doy detalles sobre las clases de masaje porque Fátima, para variar, ya se adelantó haciendo una estupenda descripción de las clases que tomó ella meses atrás, mismo curso, diferentes escuelas, pero en esencia, lo mismo. Más detalles aquí)

De 15 Thailandia II 

Más instrucciones sobre baños y modos de uso. El arte de la defecación: anatomía y fisiopatología en mi escuela de masajes

De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II
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De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II

Por mi parte no tuve tiempo para nostalgias ni apenas despedidas, título en mano tenía las horas contadas para salir corriendo de vuelta hacia Bangkok, donde tenía un ratito para recoger mi nuevo pasaporte en la Embajada (porque se me habían agotado todas las páginas libres del anterior, si no lo digo, reviento) y seguir la carrera hasta Kuala Lumpur. Esa carrera sí la perdí. Las lluvias se resistían a indultar a Thailandia, y ahora se estaban cebando en el sur. La que se lió allí fue buena: decenas de muertos, barrios arrasados, calles inundadas de agua y de basura, comercios anegados, epidemias, hambruna… un desastre. Como exclusiva, puedo afirmar haber visto a un batallón de púberes armados con escobas y badiles haciendo algo productivo,”las Fuerzas Armadas al servicio del ciudadano” fue una realidad y no un eslogan. Vivir para ver.

De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II
De 15 Thailandia II

Tras muchas y diversas cancelaciones, por fin salió un tren dirección sur, y yo iba en él. También iba, sentado a mi lado, un ciudadano ucraniano totalmente borracho que le comentaba al que le estuviese escuchando al otro lado del teléfono las razones de su tardanza, que “cruzaba por esta frontera porque sospechaba que la puta polícia le estaba esperando en Sunglai Kolok”, que recibirían puntualmente el paquete en Kuala Lumpur por medio de un tercero porque él no lo podía traer, y que harían el intercambio antes de volar a Borneo… Kesé -el amigo malayo con el que había compartido las últimas horas de viaje- y yo tuvimos un trayecto entretenido.

De 15 Thailandia II
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6 comentarios

  1. En calidad de Investigador,practicante de las ciencias psico-corporales,me encantaria intercambiar opiniones,reflexiones vivencias etc.asimismo en calidad de Periodista free lance especializado en terapias no oficiales-cabe señalar que en mi Pais el masaje thailandés es una disciplina exótica- estrechar vinculos de intercambio con vosotros.para lo que necesiten.
    Atte Sergio Goldmann teller
    Les mando un afectuoso saludo yestoy a su disposicon para lo que me necesiten.


    • Hola, Sergio.
      Siento tardar en responderte. No sé cuánto te podré ayudar en tus búsquedas, pero si puedo hacerlo en algo, no dudes en preguntar. Así aprenderemos todos.
      Un abrazo


  2. Bien ! noticias al fin. Dos semanas de sequía en el bog son muchos días. Muchos días corriendo al ordenador,teclear tu dirección y… ¡nada nuevo!
    Suerte que tengo un pajarito ( “pajarita” )que puntualmente nos informa de tus andanzas( y tus masajes).
    Un beso y ten cuidadico por ahí.


    • Se lo ponemos aún más facil, Zule. Ya no hace falta que dependa de pájaros ni pájaras, un sólo click en “registrarme” y sabrás la primera cuando actualizo.
      Otro beso desde aquí. Y gracias!


  3. Me he quedado con las ganas de saber si viste mi mensaje en el jazz bar 😦
    Ah y q te parecio el sunday market!!


    • Qué va, muchacha! había bastante gente los dos días que fui, pero el saber que meses antes habías estado por allí era bonito de por sí. Los mercados buenísimos, se echan de menos por estas tierras, aunque aquí son más “auténticos”. Un beso



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